| 6/24/2015 12:00:00 AM

Los nuevos financiadores del emprendimiento

Los emprendedores están encontrando alternativas para financiar sus sueños de negocios con el crowfunding, mientras que con el trabajo colaborativo o coworking, mejoran su productividad y amplían redes.

Los nuevos negocios no son solo fruto de la necesidad, también lo son de la oportunidad. Y de eso puede dar fe Bryan Meece, uno de los fundadores de Rocket Hub, la plataforma de crowfunding –financiación masiva de proyectos innovadores a través de internet– creada en 2010 y que en abril pasado fue vendida por US$15 millones a la multinacional EFactor.

Con pocos conocimientos de tecnología y escaso interés por las redes sociales, a comienzos de 2010 decidió incursionar con tres amigos en un proyecto en un sector que entonces consideraba ‘esotérico’. Su formación de músico y una familia recién formada lo habían impulsado a entrar en este nuevo mundo, luego de convencerse de la necesidad de buscar formas alternativas de financiación para los proyectos artísticos. Y la oportunidad la encontró en la tecnología, que se ha convertido en la principal palanca de los emprendedores.

Tras cinco años del emprendimiento, la compañía se ubica entre las cinco plataformas más poderosas de crowfunding en Estados Unidos y hace dos años selló una alianza con el canal A&E para realizar el programa Startup¡ que visibiliza casos exitosos de proyectos que han logrado financiación colectiva y hoy son una realidad.

Pero, el éxito de RocketHub no solo se mide por los miles de dólares que en financiación han obtenido decenas de emprendedores que han promocionado en esta plataforma sus proyectos, o por la jugosa cifra que sus fundadores obtuvieron con su reciente venta. También se refleja en la transformación que está generando entre personas que buscan innovar y habían visto frustradas sus expectativas en los canales tradicionales de financiación.

Para Bryan Meece, quien estuvo como conferencista en el WAG Week Bogotá –evento sobre nuevas tendencias en crowfunding y coworking organizado por Solinoff, que preside Guillermo Flórez– las nuevas plataformas como RocketHub se han convertido en el puente que une a quienes creen en el poder de las ideas.

Meece explica que existen varias formas de financiación de proyectos, que van desde hacer precompras de productos que son innovadores y suplen una necesidad, hasta hacer donaciones, recaudos persona a persona a través de conocidos o inversión. Esta última modalidad implica que el interesado puede obtener a cambio acciones o esperar la devolución de su dinero en un tiempo específico. Sin embargo, por la complejidad que conlleva el crowfunding, el gobierno de Estados Unidos decidió regular y establecer algunas condiciones en el Act Job, que incorpora algunas normas supervisadas por la Comisión de Seguridad de Valores, SEC por sus siglas en inglés.

Pero, ¿cómo puede el emprendedor captar la atención a través de las redes? Meece le contó a Dinero cuáles son los aspectos fundamentales para obtener la financiación a las ideas de negocios. En primer lugar, una historia de negocios bien contada en la que el emprendedor explique quién es, cómo lo hace y sobre todo, por qué lo hace. El segundo lugar es crear una red o conectarse con redes que de manera orgánica podrían estar interesadas en la iniciativa: su círculo de amigos, conocidos o personas del trabajo o del barrio.

El tercer pilar del éxito tiene que ver con el producto: lograr que sea el que la gente quiera, que responda a una necesidad y que exista una oportunidad de mercado –así sea de nicho– entre quienes consideren que es lo que estaban buscando. “Si se logran estos tres pilares, el proyecto tiene un alto potencial”, asegura Meece. Eso sí, estos deben ir acompañados de una fuerte campaña a través de internet y redes sociales que resulte llamativa y capte la atención de los interesados.

Como RocketHub, hoy en el mundo funcionan cientos de plataformas que logran acercar, a través de internet, a los emprendedores con sus clientes, mecenas o amigos. Entre las más reconocidas están Kirckstarter –ha ayudado a más de 6 millones de personas a financiar y hacer realidad sus ideas–, Indiegogo, FundAnything, Pozible y RocketHub. En Colombia, ya funcionan algunas plataformas similares como Donaccion.com, Help –para proyectos de educación–, La Chevere y LittleBigMoney, entre otras.

Trabajo colaborativo

Pero no solo la revolución tecnológica está cambiando la manera de financiar proyectos. También la forma de trabajar. Con el crecimiento del número de trabajadores independientes o que laboran desde sus casas, el coworking está convirtiéndose en la nueva oportunidad de crear redes y mejorar la productividad.

Se estima que actualmente en Estados Unidos 20 millones de personas trabajan desde sus casas o fuera de la oficina, y para 2020 esta cifra podría llegar a 50 millones. Y fueron los problemas de soledad que enfrentan quienes deciden trabajar de esta forma los que inspiraron a Liz Elam a crear LinkCoworking, una compañía que genera espacios colaborativos para mejorar la productividad y al mismo tiempo acaba con el aislamiento de quienes trabajan de forma independiente.

Elam, quien estuvo en WAG Week Bogotá, entró en este negocio luego de trabajar por 14 años con Dell y de pasar largas temporadas desarrollando proyectos desde su casa o cerrando negocios en restaurantes y hoteles. Después de estudiar las opciones para desarrollar sitios de trabajo amigables, que permitiera a las personas hacer parte de una comunidad o ‘tribu’, decidió crear su propia empresa. Esta cuenta hoy con varios puntos en Estados Unidos y planea expandirse a Brasil y otros países.

¿En qué consiste? Se trata de amplios espacios que cuentan con alta tecnología, puestos de trabajo, salas de reuniones y sitios para socializar, todo ello enmarcado en un ambiente amigable y que estimula la productividad. En Colombia ya operan empresas como HubBog y Atom House, entre otras.

Para la fundadora de LinkCoworking, la clave de las empresas que promueven el trabajo colaborativo es, primero, contar con un buen diseño de espacio, escoger cuidadosamente el lugar, de tal manera que sea asequible en términos de movilidad, que cuente con un excelente mobiliario y, finalmente, que tenga un gerente de la comunidad activo en la organización de eventos, en ayudar a las personas a encontrar sus conexiones y que la gente sepa que es alguien confiable.

De hecho, Liz Elam señala que cientos de proyectos exitosos se han ‘cocinado’ en las instalaciones de trabajo colaborativo como en el caso de RocketHub, que nació en 2010 en un coworking.

En Estados Unidos, este negocio equivale a unos US$5.000 millones y su crecimiento es exponencial, señala Elam, por el amplio número de locales que cada día se abren para desarrollar este tipo de trabajo.

Los cambios que han generado estas dos tendencias en el mundo se han convertido en la nueva revolución en el mercado laboral, tecnológico y empresarial. En momentos en que los malos tiempos de la economía son peores tiempos para los proyectos sociales, artísticos o culturales, estas nuevas modalidades podrían convertirse en una buena oportunidad para que los emprendedores puedan hacerlos realidad.
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