| 3/6/2009 12:00:00 AM

Los nuevos dueños de las flores de Dole

La familia Nannetti, junto con Sunflower Enterprises Group, se quedó con el negocio de flores de Dole en Colombia, y se convirtió en el mayor exportador de flores del país.

El pasado 12 de febrero se concretó una de las operaciones más esperadas de la industria de flores: la venta del negocio floricultor que tenía la multinacional Dole en el país. La operación, por un monto que no se reveló, comprende 400 hectáreas de flores en la sabana de Bogotá y en Rionegro, Antioquia, que quedaron en manos de la familia Nannetti y de Sunflower Enterprises Group, un fondo de inversión con sede en Nueva York especializado en inversiones en el sector agropecuario.

La familia Nannetti está vinculada al sector desde hace casi 40 años, cuando el patriarca, Mario Nannetti, entró a manejar el concordato de Floramérica. Sin embargo, fue a partir de 1982 cuando conformó su propio grupo floricultor, al comprar el negocio de flores del Julio Mario Santodomingo. Flores Colombianas está especializada en crisantemos y pompones, y tiene un modelo de negocio que trabaja a base de preventa.

Con la compra de los activos de Dole, los Nannetti se convierten en los mayores exportadores de flores del país, al incrementar su participación en el total de las ventas externas del 2% al 9%, explica Mario Nannetti. Pero, tal vez lo más importante es que adquieren el Centro de Investigación y Desarrollo Agrícola (Idea) que tenía la multinacional en Colombia. "El laboratorio es una ventaja comparativa para nosotros ya que nos permite tener la mejor calidad de material vegetal e ir generando nuestras propias variedades de flor, que es básicamente crear propiedad intelectual, algo nuevo en Colombia", explica Nicolás Nannetti, encargado de la operación en Colombia.

El reto no es fácil. Dole tenía en el país 30 tipos de flores, con cerca de 13.000 ítems, en 400 hectáreas. Sin embargo, los Nannetti explican que su plan de negocios está concentrado en implementar tecnologías y software de gestión que permitan optimizar el manejo de tantas variables, algo que no se ha perfeccionado en Colombia.

Estos floricultores le están apostando a tecnificar el negocio y a empoderar a los trabajadores para lograr procesos de mejoramiento continuo que redunden en mayores innovaciones en los cultivos. Ante el difícil año que tuvieron los exportadores de flores, es posible que en 2009 se inicie una fase de consolidaciones en el sector. El resultado de la operación entre Flores Colombianas y Dole puede ser el motor de arranque para una nueva dinámica en la industria.

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