| 2/19/2014 8:00:00 PM

Haciendo millones

Se hizo conocido por diseñar las sonrisas de los famosos. Ahora tiene 40 clínicas de odontología en el país y pronto espera abrir en Ecuador y Panamá.

Marlon Becerra es de amores y odios. La mitad de sus colegas en el país no lo pasa y lo considera un mal ejemplo para la actividad, incluso la relación con sus cuatro hermanos es casi nula y los mejores recuerdos de su matrimonio pasado están relacionados con sus dos amados hijos, Nicolás y Valeria, estudiante de sexto semestre de odontología.

También están sus amigos y colaboradores quienes lo consideran un mentor y hasta un revolucionario. Sea como sea, en materia de negocios, a Becerra le está sonando la flauta: anuncia que abrirá una clínica en el centro comercial Calima de Bogotá en donde pretende reinventar los consultorios. Busca desterrar los elementos intimidantes como la lámpara y la bandeja de instrumentos. “En la actualidad, esas cosas parecen más propias de un salón de tortura”, apunta.

De hecho, esa capacidad de cuestionar e inventar nuevas tendencias hace parte de su éxito empresarial. Cuando estaba en la universidad, a menudo sostenía fuertes discusiones con sus profesores por asuntos como el color de los gorros o los uniformes. Incluso objetó asuntos tan elementales en los consultorios como el olor de los químicos, la corbata de los profesionales y hasta el tarrito de los algodones.

Para financiar parte de sus gastos, no dudó un segundo en trabajar como mesero en el Fogón Llanero. Esa experiencia le permitió conocer más la a fondo la difícil y compleja tarea de atención al cliente, algo que años más tarde le daría fama y fortuna.

Después de graduarse, los planetas se le fueron alineando uno a uno.

Se convirtió en el odontólogo de cabecera del astro del fútbol mundial, Diego Armando Maradona, y en el transcurso de unos años en el responsable de las sonrisas sempiternas de reinas, presentadoras y actrices famosas. También ayudó mucho su participación en el reality de RCN Televisión, Cambio Extremo, en donde tuvo contacto con grandes figuras de la farándula criolla. Hoy la marca Marlon Becerra tiene 40 clínicas (incluye franquicias y sociedades), algunas de ellas facturan más de $400 millones mensuales, y planea abrir sedes en Ecuador y Panamá. 

La filosofía de Becerra influyó mucho en esa fase de expansión empresarial. Periódicamente instruye a sus odontólogos para que conozcan más a quienes están atendiendo. En otras palabras, trata de mejorar el vínculo entre paciente y especialista con el único propósito de optimizar los procedimientos y hacerlos menos tortuosos.

En eso Becerra es un especialista. Sus estudios de arte dramático y su afición por la moda han forjado en él una capacidad innata para conocer a las personas sin cruzar una palabra. “Por la boca y su ropa puedo conocer a fondo a cada ser humano”, afirma.

Las personas lo reconocen en la calle y lo abordan. En los aviones ya sabe que entre 5 y 6 personas se le acercarán para una consulta exprés. Es el precio de la fama.

Pero a pesar de sus múltiples actividades y aficiones, Marlon Becerra sigue siendo un odontólogo. A diario atiende entre 35 y 40 pacientes y está muy pendiente de los casos más graves y complejos.

Su tiempo libre lo invierte en viajes, cine, meditación y algunas horas de escritura. Por estos días trabaja en una novela que recoge experiencias familiares y profesionales.

Excéntrico y polémico. Cualquier versión sirve para definir a este empresario nacido hace 53 años en Sogamoso, Boyacá. Aunque afirma que el dinero no está ya entre sus prioridades y que la visita de famosos y estrellas es un tema ‘chuleado’ en su vida, Marlon Becerra, con su cabello largo y su figura desgarbada, seguirá dando de qué hablar en el país del Sagrado Corazón.
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