| 2/18/2011 12:00:00 AM

Los negocios de las estrellas

El 27 de febrero se entregan los premios Oscar de la Academia. Varios de los nominados en esta ocasión no solo viven de hacer películas sino de montar empresas.

"El día que cumplí 35 años pensé: tengo que tener una actividad económica adicional a la actuación. No puedo seguir esperando sentada a que otros me empleen, tengo que producir algo yo misma", dijo la actriz Helena Bonham Carter, en el lanzamiento de su línea de ropa interior en las tiendas Harrods de Londres. Bonhan Carter -nominada al Oscar a mejor actriz de reparto por su interpretación en la película El Discurso del Rey- es una de las muchas actrices que deciden ganarse la vida con algo más que hacer películas.

De hecho, varios de los compañeros con quienes compartirá la alfombra roja este 27 de febrero también han decidido crear empresa y no depender de la actuación. La razón: si bien los actores y actrices de Hollywood pueden ganar sumas tan exorbitantes como los US$26 millones que recibió Nicole Kidman en 2007 por la película The Invasion, nada les garantiza su vigencia en la industria De hecho, Kidman no clasificó el año pasado en el listado de la revista Forbes de las 100 celebridades más poderosas, en el que ocupó años atrás los primeros lugares.

Es así como, desde camisetas hasta productos amigables con el medio ambiente, los actores y actrices recientemente nominados a los premios de la Academia están haciendo de las suyas en el mundo de los negocios para no perder el nivel de vida que tienen e incluso aumentarlo.

Parte de los US$14 millones que tiene en patrimonio el protagonista de El Discurso del rey, Colin Firth, no se deben solo a su debut de galán en películas como Bridget Jones. En 2002 creó Progreso, una cadena de cafés en los lugares más concurridos de Londres bajo un concepto totalmente novedoso en ese país, pues parte de la ganancia va directamente a los caficultores proveedores del negocio en Honduras, Etiopía e Indonesia. Algo que definitivamente ha atraído a los compradores.

Cinco años más tarde, el actor británico lanzó Eco, un almacén de tres pisos ubicado en el barrio de Chiswick en Londres, para quienes quieran llevar a cabo una vida más verde. Desde bicicletas hasta vestidos de fiesta y muebles, Eco proporciona una amplia gama de productos en los que combina tecnología y buen diseño. Los precios pueden ser tan bajos como US$2,5, que cuestan las decoraciones navideñas, o tan altos como US$5.000, en el caso de las sillas de madera sostenible de Hans Wegner.

Lo propio sucede con Javier Bardem, el actor español que gana en promedio US$1,2 millones por película y cuyo patrimonio está estimado en US$12 millones. Parte de su acumulación de riqueza se explica por el restaurante que tiene en Madrid con su familia llamado La Bardemcilla, el cual busca atraer a los amantes de la comida española a precios razonables.

Pero como a cualquier empresario, la búsqueda de la diversificación también le trajo dolores de cabeza. Las ansias de Bardem por invertir su dinero lo llevaron a principios del milenio a la creación de Pura Ficción y Pinguin Films, empresas dedicadas a la organización de espectáculos escénicos y cinematográficos, respectivamente.

El resultado fue desastroso pues las deudas superaron los incipientes ingresos anuales que oscilaban entre US$50.000 y US$100.000. De hecho, el actor abandonó el año pasado su participación en Pura Ficción y desde 2007 tiene totalmente inactiva a Pinguin Films.

Otros artistas de Hollywood aprovechan su imagen para hacer negocios, como es el caso de Helena Bonham, famosa por su inusual forma de vestir. Además de la venta de su línea de ropa interior Bloomin'Bloomers, en Harrods, tiene una línea de ropa inspirada en la moda de mediados del siglo XIX, llamada Pantaloonies, cuyo producto estrella son unos jeans hechos a la medida, que están por encima de los US$300. Parte de las ganancias son destinadas a la Unicef, una estrategia que hace que las compradoras se sientan mejor al pagar el sobreprecio.

Por su parte, la favorita al Premio de la Academia por su papel en Black Swan, Natalie Portman, recientemente creó Handsome Charlie Films y, consciente de que se trataba de un emprendimiento común por parte de los artistas de Hollywood, quiso diferenciarse. La idea es orientar el proyecto hacia la realización de películas de comedia protagonizadas por mujeres. Con esto Portman espera que su fortuna, la cual está estimada en US$32 millones, no solo provenga de su ingreso promedio por película de US$3 millones.

A diferencia de estos emprendedores, hay otros que se han limitado a explotar su imagen, complementando sus ingresos actorales con anuncios publicitarios, como es el caso de Nicole Kidman y su contrato millonario con Channel, de US$12 millones por un comercial de tan solo tres minutos. De todas maneras, así sean tan famosos como Kidman, -quien está nominada al Oscar este año por su actuación en Rabbit Hole-, los artistas de Hollywood deben pensar en otras alternativas ya que la competencia está cada vez más dura y la edad en algún punto les va a pegar.

Ganarse US$20 millones por película puede quedar en el pasado, pues a las productoras tampoco les está yendo tan bien, dada la proliferación de este tipo de empresas en los últimos años y sus múltiples largometrajes.

Así que quienes no han seguido el ejemplo de los actores emprendedores, más vale que lo hagan pronto, pues ganarse un Oscar puede asegurar sus ingresos por un par de años más, pero no necesariamente de por vida.

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