| 4/11/2008 12:00:00 AM

Los empleos del hogar

Según el dane, una nueva tendencia. Casi 700.000 colombianos dejaron de buscar empleo fuera del hogar en los últimos años y se ocuparon en oficios domésticos. Hoy hay más hombres en la casa. ¿Quién aprovechará este fenómeno?

Una pasada por el Dane, una vez al semestre, le puede convenir a los empresarios. Si lo hubieran hecho, quizás habrían descubierto una nueva tendencia que se está consolidando en el mercado colombiano y que ha pasado desapercibida para casi todos. Se trata del regreso de hombres y mujeres a los oficios del hogar.

Según la oficina de estadística, en el trimestre noviembre-enero hubo 2,7 millones de personas en oficios del hogar en las trece principales ciudades del país. Esto es 33% más que en el mismo lapso de 2001/2002.

Los economistas tienen muchas razones para explicar este regreso al hogar. De un lado, está la moderada reducción del desempleo. La tasa de desempleo pasó de 15% a 10,8% entre 2001 y 2008, esto es, aunque se redujo, se mantuvo en dos dígitos. Ello muestra que sigue siendo difícil conseguir trabajo fuera del hogar. Las estadísticas indican que la dificultad es mayor para las mujeres de ingresos medios y bajos con poca preparación académica.

De otra parte, está el aumento en los ingresos de los hogares, producto de las mejores condiciones de la economía. Los salarios pagados por el comercio minorista aumentaron 63% entre 2001 y 2007 y los de la industria 54%. Esto es, 10% y 9% anual, respectivamente.

Por otra parte, está el hecho de que tienen mayor capacidad de endeudamiento con el sector financiero, con las cadenas comerciales y con empresas de servicios.

Adicionalmente, los precios de muchos bienes han bajado por efecto de la revaluación de los últimos años, con lo que el poder de compra del salario se incrementa. Un televisor de 40 pulgadas, que en 2005 valía $6 millones, hoy se consigue por algo más de $2 millones, resalta Héctor Bula, de la central de medios Massive.

Todo lo anterior hace que las familias no necesiten dos ingresos y puedan optar porque uno de los cónyuges cuide los hijos un par de años o durante toda su infancia.
Al lado de este regreso al hogar, el Dane muestra que hay un cambio de género en la composición de los trabajadores domésticos. En 2007, el 9% de los ocupados en el hogar eran hombres y el resto mujeres, mientras que en 2001 los hombres apenas constituían el 2,6% de los trabajadores domésticos.

Aprovechar la tendencia

Son casi 700.000 personas más en las casas, una cifra cercana a la población de Cartagena, con un ingreso mayor al que tenían hace cinco años. Sin duda valdría la pena desarrollar negocios para atender sus necesidades.

¿Cuáles podrían ser algunos de ellos? Todos los que giren en torno al concepto de disfrutar el tiempo libre, es opinan Héctor Bula, de la central de medios Massive y Carlos Ospina, de la central de medios MindShare.

De un lado, prevén que el cambio de tendencia genere un mayor consumo de medios masivos de comunicación. Esto lo facilitará el aumento de cobertura de la TV por suscripción y de internet en las principales ciudades. Ese consumo tendrá un efecto adicional. Las personas estarán más expuestas a la publicidad y por ello más interesadas en sus mensajes, señala Ospina.

Puede crecer la demanda de elementos para la casa. Los directores de mercadeo podrían diseñar estrategias para desarrollar mercados como el de productos de aseo, elementos para cocinas - materiales para remodelar o electrodomésticos. - "Cuando la gente tiene más tiempo y no hace las cosas por necesidad, quiere tener un mejor ambiente", explica Héctor Bula.

También habría más interés por los productos de recreación urbana. "Cursos de cocina y salas de teatro a mejores precios. Todo tipo de actividades diurnas para la gente que quiere aprovechar su tiempo libre", añade. Refiere algunos ejemplos exitosos, como los cursos cortos que organiza HomeCenter sobre remodelación.

Otra actividad que debería prosperar en el nuevo entorno de regreso al hogar es el de las ventas directas o multinivel. "Las personas en su casa prefieren el autoempleo. Encontrar una actividad que les genere ingresos sin tener un vínculo laboral directo", señala Ospina.

Cuidado con las proporciones

Y ¿cómo puede pasar inadvertido un cambio tan protuberante? Una razón para ello es que el fenómeno no sea tan pronunciado como lo indican los datos del Dane. No se debe olvidar que los resultados de la encuesta de empleo se han puesto en duda y que pusieron en aprietos a la Presidencia de la República, a Planeación Nacional y al mismo Dane.

En este momento hay una comisión de expertos que evalúa esta encuesta, de la que salen los resultados de desempleo, subempleo y de oficios del hogar, entre otros. En algunas semanas se sabrá si los datos de los últimos meses están bien calculados y si se pueden comparar con los de los años anteriores o tienen problemas de método.

El economista experto en mercado laboral, José Leibovich, piensa que puede haber líos metodológicos. Señala que para un análisis prudente, las estadísticas de 2008 solo deberían compararse con las de 2007 y 2006. Así mismo, advierte que para encontrar si efectivamente hay un cambio estructural en las series de empleo en el hogar, se deberían cotejar las cifras actuales con las de 1995 ó 1996, un período de crecimiento parecido al actual y no contra las de 2001, cuando el país estaba en plena recesión.

Pero aunque sea menor, no conviene engañarse: la tendencia a tener más personas en oficios domésticos existe. Carlos Ospina la percibe con los estudios de su empresa, aunque el aumento le parece algo exagerado. "No me suena el 33%. Es muy alto el porcentaje", dice.

Para Ospina, el problema está en los datos de los hombres en la casa. En sus encuestas encuentran que con la reactivación de la economía hoy hay menos hombres en empleos en el hogar.

Una conclusión final sobre las cifras no se tendrá hasta que la comisión de técnicos termine de hacer encuestas paralelas con el método actual y otros alternativos. Sin embargo, lo que parece cierto es que con hombres o sin ellos, las casas en las ciudades tienen hoy más habitantes permanentes que hace cuatro años.

Esa es una característica nueva que sin duda aprovecharán bien los más avezados y los que, como deberían ser todos los empresarios, estén obsesionados con el consumidor y con entender cómo operan.
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