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Daniel Wasserman Presidente de Aureos.

| 10/11/2012 12:00:00 AM

Los dueños de la plata

Los fondos de capital privado en el país tienen hoy más de US$2.200 millones en capital. Ahora buscan otros US$1.800 millones para invertir en el sector empresarial.

Siete años después de haber arrancado en el país, la industria de fondos de capital privado –o private equity– está entrando en un nuevo ciclo que se evidencia en las primeras desinversiones que se están dando, el levantamiento activo de nuevos recursos que ya empezaron a realizar varios gestores y la llegada de grandes jugadores internacionales.

Según ColCapital, Asociación de Fondos de Capital Privado, durante estos años los fondos locales han conseguido capital por US$2.226 millones.

Pero, si a esto se suman los grandes fondos regionales que se han venido estableciendo en el país recientemente –como Advent, Southern Cross, Linzor y Victoria, entre otros–, la capacidad de esta industria para invertir en compañías colombianas podría más que duplicarse.

El interés en nuestro país es cada vez mayor. De hecho, Harbourtvest Partners, uno de los ‘fondos de fondos’ más importantes del mundo, abrió este año su oficina en Bogotá desde donde atenderá la región, dice Francisco Arboleda, vicepresidente para Latinoamérica. Otros grandes gestores internacionales, como Hamilton Lane, Pantheon y Partners Group, estarían en proceso de establecerse en el país.

Sin embargo, en Colombia las primeras movidas han corrido por cuenta de los primeros fondos locales que, en su mayoría –con la excepción de los grandes fondos de infraestructura–, ya han invertido los recursos conseguidos y han comenzado a levantar activamente recursos para nuevas versiones de sus fondos.

Se estima que han invertido entre la mitad y las dos terceras partes de los recursos levantados en alrededor de 75 empresas. Y, según sondeo efectuado por Dinero, estarían hoy buscando capital por otros US$1.800 millones, tanto en Colombia como en el exterior, lo que demuestra la dinámica que está tomando esta industria.

Primeros resultados

El ritmo que tome la industria dependerá en buena medida de los resultados de las primeras iniciativas que, en general, parecen marchar bien.

Según Luc Gerard, presidente de Tribeca y uno de los pioneros de esta industria en Colombia, con la venta de EMI a un grupo danés, el fondo inicial de fundadores de US$30 millones obtuvo una rentabilidad de 27% anual. Además, también vendió la petrolera Latco, con una rentabilidad para sus inversionistas de 51% anual, y prepara la venta de una segunda compañía del primer fondo con lo cual “devolveremos la totalidad del primer fondo (US$132 millones) y aún quedarían compañías en el portafolio”, dice Gerard. El segundo fondo por US$250 millones también está totalmente invertido y está levantando un tercer fondo entre US$400 millones y US$500 millones.

Otro de los pioneros, Laefm Colombia, cuyos recursos comprometidos suman US$376 millones –en tres fondos de hidrocarburos y uno forestal–, ya ha devuelto el capital de uno de sus primeros fondos.

Por su parte, Altra Investments, que invirtió su primer fondo de US$80 millones en nueve compañías, también realizó su primera desinversión con la venta de Infarmasa, un laboratorio farmacéutico peruano. “Luego de profesionalizar, crear nuevas líneas de negocio, realizar adquisiciones adicionales de marcas y una optimización financiera, le vendimos esta compañía familiar a Teba, la multinacional de genéricos más grande del mundo, obteniendo alrededor de tres veces el capital invertido”, afirma Mauricio Camargo, socio de Altra. Además, a mediados de noviembre planea cerrar un fondo de US$350 millones, donde ya tiene en firme unos US$250 millones.

Seaf, otro de los primeros fondos en el país, vendió la compañía de servicios petroleros Petroworks e hizo salidas parciales de Refinancia –mediante un crédito– y en Bodytech –donde le cedió una parte al fondo colombiano Teka–, pero “la idea es llevar la compañía a bolsa en los próximos dos años”, afirma Patricio D’Apice, CIO & Managing Partner de Acces Seaf.

Por su parte, Aureos Capital, que cuenta con un fondo latinoamericano de US$183 millones y tiene 13 inversiones (tres en Colombia), también está trabajando varias alternativas de desinversión para los próximos meses, como confirma Daniel Wasserman, socio de la compañía. Este fondo –adquirido recientemente por Abraaj Capital, un fondo de Dubái que invierte en emergentes y que también ubicará en Colombia su centro de operación regional– está consiguiendo alrededor de US$300 millones para un nuevo fondo.

Es claro que en el futuro cercano vienen nuevas versiones de los primeros fondos que ya han logrado algunos resultados, más que iniciativas nuevas. A menos que brinden un conocimiento muy específico o una propuesta muy novedosa a los inversionistas, como por ejemplo, Brilla Group o Kandeo. El primero es un fondo que invierte en hoteles de lujo sobre la Costa Caribe y que acaba de levantar recursos por $55.000 millones, de tres fondos de pensiones locales y Bancoldex.

Para David Brillembourg, CEO de este fondo, antes de finalizar el año habrán ejecutado dos inversiones de las cinco que realizarán. A su vez, Kandeo tiene US$132 millones para invertir en servicios financieros para la base de la pirámide.

Por último, Nexus parece la excepción en infraestructura, pues ya invirtió los dos fondos que levantó, por alrededor de US$124 millones en conjunto, y hoy es “dueño” de 12 de los 18 aeropuertos concesionados del país, más de 800 kilómetros de vías concesionadas en Perú, participa en los Sistemas de Transporte Masivo de Bogotá, Cartagena y en el SITP de la capital de la República, entre otras inversiones.

A pesar del rápido crecimiento que ha tenido el private equity en nuestro país, aún falta mucho por avanzar. Los fondos de pensiones tienen hoy equipos especializados en el seguimiento de este tipo de vehículos de inversión, pero el peso que tienen las iniciativas locales y proyectos de infraestructura es bajo.

En ese sentido, hay empresas más interesantes por su tamaño, planes de expansión y receptividad con estos fondos, pero el grueso del sector empresarial sigue siendo cerrado y con estándares contables muy locales. Además, aunque los gestores han ganado en experiencia, tendrán que ser más eficientes pues es posible que las comisiones se estrechen ante la mayor competencia. Y hasta la regulación tiene que seguir avanzando para evitar que el instrumento se utilice para reemplazar negocios que deberían hacerse mediante carteras colectivas, adquirir activos específicos o para saltarse las normas de las ofertas públicas de adquisición (OPA) y de beneficiario real.

Sin duda, este es un sector clave que hay que potenciar, no solo si se quiere canalizar el ahorro institucional hacia grandes proyectos y alternativas más rentables de inversión, sino también brindar mayores fuentes de financiación para la expansión del sector empresarial.

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