| 3/30/2011 12:00:00 AM

Los del billete

Dos nuevos fondos de inversión internacionales están llegando al país con recursos que superarían los $1,6 billones. ¿En qué consiste su apuesta?

Después de seis años al frente de la Organización Corona, en donde logró casi triplicar los ingresos, Francisco Díaz se retira de la presidencia de este grupo empresarial y la gran pregunta en el mundo de los negocios es para dónde se va.

La respuesta es sencilla. Va a trabajar con dos fondos internacionales de inversión que están abriendo sus oficinas en Colombia y buscan industrias y empresas colombianas de servicios en las que puedan invertir. Uno de ellos es Southern Cross, un fondo chileno-argentino que tiene en su portafolio más de US$1.700 millones, de los cuales esperan destinar para Colombia cerca de US$500 millones. El otro fondo, sobre el que Díaz mantuvo reserva, es de origen inglés y maneja recursos por más de US$1.500 millones.

Pero no son los únicos que están tocando la puerta en Colombia y abriendo oficinas. Advent, que en el mundo maneja recursos por US$14.000 millones, tiene destinados para América Latina US$1.650 millones. "Esperamos que Colombia represente cerca del 20% de esas inversiones", explicó a Dinero Diego Serebrisky, representante del fondo.

Estos movimientos reflejan la dinámica propia que traen los fondos de inversión en la región. Según la Asociación Americana de Venture Capital (Lavca, por su sigla en inglés), en 2010 estos fondos alcanzaron recursos por US$8.100 millones para invertir en América Latina, lo que representa un crecimiento de 122% frente a 2009.

De acuerdo con los datos, más de US$5.000 millones fueron asignados a fondos en la región que invirtieron especialmente en Brasil, pero donde México, Colombia, Perú, Chile y Argentina ya están ganando espacio. Precisamente, los resultados de Lavca destacan que Southern Cross y Advent -los nuevos protagonistas en Colombia- fueron los fondos que más recursos alcanzaron, con cerca de US$3.300 millones.

El interés es tal que, de acuerdo con cifras de la consultora inglesa Prequin, cerca de 50 fondos de capital privado están enfocados en América Latina y buscan invertir recursos por un total de US$16.100 millones este año, el doble del año pasado.

El interés de los fondos en Colombia se puede evidenciar en la experiencia reciente de Francisco Díaz: se demoró casi un año en evaluar con quién se iba a asociar y se entrevistó con más de 20 fondos, de los cuales unos 15 tienen sus ojos puestos en Colombia.

¿Cuál es el atractivo de nuestro país? Según explica Serebrisky, "los fondos de Estados Unidos y Europa están llegando a hacer inversiones en esta parte del mundo y, Colombia, por su crecimiento, seguridad y tamaño de población es un mercado sumamente interesante".

Para Héctor Cateriano, director del fondo Seaf, que ha invertido en empresas de tamaño mediano como Andrés Carne de Res y BodyTech, cuando se hace la asignación de inversión en mercados emergentes, la gran parte se la lleva Asia y cuando se mira a Latinoamérica, Brasil se queda con 60% de los recursos. Sin embargo, agrega, "Colombia tiene una ventaja por ser el tercer país en número de habitantes y tener varias ciudades de un tamaño superior al de otros países. Eso hace que el mercado doméstico sea importante y fuerte".

Por su parte, Carlos Gómez, de Linzor Capital -fondo que administra activos de inversión por un valor superior a US$700 millones y de los cuales hay más de US$400 millones para nuevas inversiones en la región-, considera que, gracias a los cambios positivos que ha tenido Colombia en los últimos años, ha entrado en la mira de muchos fondos de inversión. De hecho, en el mercado se comenta que grandes fondos internacionales, como Blackstone, Carlyle y Apax están analizando con interés al país.

El reciente grado de inversión para Colombia, después de 12 años de haberlo perdido, vuelve más interesante el panorama. Según Gómez, "es el sello de calidad y garantía que necesitan muchos fondos para venir al país". No obstante, dicen otros, "no hay que olvidar que se trata de capital de riesgo y, más allá de buscar escenarios tranquilos, lo que buscan son lugares donde rente más su inversión", agrega un banquero.

A diferencia de los fondos de infraestructura, como Ashmore o Brookfield, que entran a negocios de más largo plazo y, en muchos casos, regulados -como energía, gas o concesiones viales-; los fondos que están llegando van tras compras de compañías industriales y de consumo del sector real y de servicios.

Para sacar provecho de este interés y conseguir nuevos recursos para potenciar las empresas, el país tiene varios retos al frente. Todos los representantes de los fondos de inversión consultados por Dinero coincidieron en graves problemas de competitividad que restringirían la generación de valor. Gómez, de Linzor, advierte además que lo que pudiera afectar la competitividad de las inversiones en Colombia son las políticas públicas e institucionales "que limitan y reducen las oportunidades de inversión para fondos de capital -a nivel global, los principales jugadores en el mercado de compañías privadas-. El país tiene que seguir su proceso de modernización y apertura a los capitales de inversión", señala.



El modelo

La idea de los fondos es invertir en empresas de tamaño mediano o grande que necesitan crecer, pero que a la vez enfrentan una competencia fuerte de las multinacionales que se expanden por la región. Como dice Francisco Díaz, "vamos a apostarle muy duro a empresas colombianas para que, una vez hecha la inversión en ellas, podamos trabajar con sus presidentes para llevarlas a la Bolsa".

Aunque no se compromete con nombres de empresas, tiene claro los sectores que atacarán. "Son empresas del sector industrial y, en menor medida, del tema financiero. Estamos hablando de alimentos, químicos, agroquímicos y servicios. La idea es adquirir el control de las compañías, pero hay algunas en las que podríamos considerar tener participaciones minoritarias. Sectores como minería, petróleo y energía están casi copados y todos quieren ir allá. Nosotros vemos oportunidades en los otros sectores", agrega Díaz.

A su vez, Serebrisky, de Advent, explica que se trata de un 'traje a la medida' para las empresas en las que piensan invertir. "Se pueden dar distintas situaciones: que una empresa busque crecer, requiera capital para comprar un competidor o vea la posibilidad de llegar a otros países. Nosotros podemos entrar con ese capital y apoyarlas para que sigan creciendo. Otra posibilidad es llegar en momentos en que se están dando cambios generacionales al interior de empresas familiares y en las cuales no toda la familia quiere estar en el negocio", advierte Serebrisky.

La llegada de estos fondos coincide con los rumores en el mercado, desde el año anterior, sobre la entrada en Bolsa de algunas de las empresas de grupos familiares, como Carvajal o el Grupo Mundial. "Algunas de estas empresas podrían ser foco de atención de estos fondos. La pregunta es si estos grupos familiares están dispuestos a ceder el control", explica un analista.

Lo que viene ahora es una competencia cada vez más dura entre los fondos de inversión en Colombia. Esto deja claro que lo que hay es dinero, pero el secreto estará en buscar las empresas adecuadas y lograr estructurar los negocios. ¿Hasta dónde llegarán?

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