| 5/1/1993 12:00:00 AM

Los cinco Grandes

Los bufetes de abogados: quiénes son, los secretos de su éxito, cuánto cobran.

Cuando se pregunta en Colombia sobre los bufetes o firmas de abogados en derecho comercial hay un consenso absoluto sobre cuáles son los cinco grandes, de mayor trayectoria y prestigio. No solamente el consenso es con respecto al tamaño, medido éste por número de abogados o por facturación, sino que además son firmas que han tenido el mérito de ocupar esta posición destacada desde hace bastante tiempo.

Es cierto que hay otras firmas del derecho comercial que están irrumpiendo en la escena con especial fuerza. Se podría mencionar, entre otros, a Prieto Montoya Estrada & Asociados, cuya especialización en derecho marítimo es por todos reconocida, y que está incursionando con éxito en nuevas áreas como las relativas a las privatizaciones. También podría mencionarse a otras firmas como Araújo Ibarra & Asociados, especializada en todos los aspectos relativos al comercio exterior o Enrique Gómez Pinzón, especializada en un campo reciente en Colombia: los fondos extranjeros de inversión. O si se miraran ciudades distintas a Bogotá, surgen inmediatamente los nombres de Ayerbe Abogados y Caicedos Holguines Abogados, ambas de Cali.

Pero, ¿qué es un bufete? En Colombia hay miles de firmas de abogados, pero son relativamente pocas las que califican como verdaderas firmas u organizaciones que ofrecen un servicio integral de asesoría jurídica, es decir, que cuentan con la infraestructura suficiente para atender los diferentes casos del derecho comercial, tanto en el trabajo preventivo (antes de llegar a juicio) como en la etapa del litigio (en los juzgados).

Por lo menos hasta hace poco en Colombia "al abogado lo enterraban con sus clientes ". Firmas que en cierto momento fueron de prestigio, han desaparecido o languidecido, con el retiro de su fundador y protagonista. Son numerosos los casos de excelentes abogados que no han podido garantizar la continuidad y permanencia de sus firmas a través de un proceso de sucesión empresarial adecuado. El caso es especialmente patético cuando los hijos del fundador no estudian derecho.

La situación es totalmente distinta en el caso de los cinco bufetes de mayor trayectoria en Colombia: se han organizado de forma tal que su continuidad no depende de la permanencia del fundador. Actualmente son organizaciones que ofrecen asesoría integral, cubriendo todos o la mayor parte de los campos del derecho comercial. En resumen, son firmas que cuentan con el suficiente respaldo en términos de la cantidad de abogados, entre 14 y 30 cada una, y de su indudable calidad.

Son firmas, además, que facturan más de $1.000 millones anualmente.

Las cinco son, en orden alfabético, Brigard & Urrutia, Cárdenas & Cárdenas, Cavelier Abogados, Lloreda Camacho & Cía., y Raisbeck Lara Rodríguez Rueda & González.

Una característica común de las cinco firmas es su orientación desde un

comienzo hacia los negocios de Colombia con el exterior. En este

sentido se anticiparon a la apertura.

"Siempre hemos sido vendedores dé la imagen del país en el exterior"

comenta con orgullo Jorge Cárdenas Navas, de Cárdenas & Cárdenas. La verdad es que todas se especializaron desde un comienzo en manejar los asuntos de los extranjeros o las multinacionales que llegaron al país desde el decenio del treinta, pero especialmente a partir de la década del cincuenta.

El concepto de bufete o firma de abogados con servicios integrales sólo era posible con los inversionistas extranjeros, acostumbrados a este tipo de servicios en sus países de origen. Las empresas colombianas, hasta hace muy poco, no utilizaban el derecho preventivo, con excepción del área tributaria y laboral. Por otro lado, es política de las empresas extranjeras mantener vínculos de largo plazo con sus abogados, y no simplemente relaciones ocasionales para apagar incendios.

Otra característica común a las cinco es el profesionalismo en el sentido de mantenerse al margen de la política. `Nunca he aceptado un puesto público y por eso la firma se ha mantenido a la vanguardia', dice José Lloreda Camacho. Un sondeo del mercado indica que los clientes no creen en abogados que están inmersos en política. `Si en un cuatrienio les va bien, en el siguiente les va mal", dice el presidente de una multinacional. Pero el punto es más importante de lo que parece. Las cinco sin excepción, por profesionalismo, no mezclan el ejercicio del derecho con el 'lobbying'. Son dos cosas completamente distintas, los clientes lo saben, así como los empleados públicos ante los cuales obtienen permisos o licencias.

Los mejores graduados del derecho pasan por estas firmas. A los que les va bien, se convierten en socios. Pero dado el nivel de exigencia, no es fácil encontrar candidatos. "Todavía es difícil en Colombia encontrar abogados que sepan otros idiomas", dice Germán Cavelier. Es prácticamente un requisito saber o entender inglés, o en su defecto otro idioma como el francés. Preferiblemente saber o entender dos o más idiomas.

Otro aspecto que las identifica es la capacidad que han desarrollado de trabajar en equipo. "En Colombia la gente no está acostumbrada a trabajar junta, pero nosotros hemos roto esa barrera', sostiene James Raisbeck. Esto es especialmente cierto entre abogados y en general, en el ejercicio de las profesiones liberales. Reunir a un grupo de abogados, coordinar su trabajo y ponerlos de acuerdo, es tarea gerencial que asustaría al más avezado administrador. Pero las cinco siempre han tenido la cabeza fría para lograr el milagro.

¿Y cuánto valen los servicios de las cinco? Esta no es una pregunta fácil de responder por cuanto existen varias modalidades de cobro y también diferenciaciones según los clientes. Por ejemplo, en el caso de permisos como el de registro y renovación de marcas y las patentes se cobra una tarifa fija. En lo que respecta al registro de marcas la tarifa oscila entre US$700 y US$900, en tanto que en la renovación de marcas la tarifa se sitúa entre US$600 y US$750. En el caso de patentes la tarifa está entre US$1.700 y US$2.000.

Sin embargo, la modalidad acostumbrada de cobro es por horas o tiempo gastado por abogado. Naturalmente, la tarifa por hora y por abogado depende precisamente del abogado. Si se trata de una consulta difícil que requiere tiempo "prime", o sea tiempo del sénior de la firma, la tarifa puede estar entre US$200 y US$280 la hora. Pero si se habla del tiempo de los abogados de planta, la tarifa puede estar entre US$60 y US$100.

Aun en este caso hay diferencias entre las cinco en la forma como se aplica la tarifa. Algunas son muy celosas o estrictas en el cobro del tiempo gastado por abogado. Otras son más laxas en la aplicación de este criterio y tienden a involucrar en la tarifa el tiempo que la firma, en sus varios componentes, le dedica al estudio de la consulta, antes que el tiempo que individualmente o por separado gasta cada uno de dichos componentes.

Claro está que a veces para las empresas nacionales hay una tarifa

menor. "Los colombianos no están acostumbrados apagar a los abogados tarifas por hora. Solamente los médicos y los siquiatras han logrado aclimatar el concepto ". En Venezuela, en cambio, la tarifa por hora es lo normal.

Lo importante es tener en cuenta que un buen servicio jurídico, un servicio integral y preventivo, así se cobre por horas, puede salir a la larga más barato que un servicio ocasional. Según Carlos Urrutia Valenzuela, de Brigard & Urrutia, "las empresas colombianas solamente utilizan abogados ante un incendio inminente y terminan finalmente pagando unos honorarios muy costosos, por no haber recibido a tiempo una buena asesoría preventiva ". Pero

esto está empezando a cambiar pues en época de apertura es imprescindible planificar, prever los problemas y solucionarlos antes de que se vuelvan inmanejables.
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