| 5/1/1993 12:00:00 AM

Los Carvajal

Hace exactamente 90 años inició operaciones la primera imprenta de Carvajal, la primera multinacional de Colombia.

Hace exactamente 90 años inició operaciones la primera imprenta de Carvajal, la primera multinacional de Colombia.

Algunas cajas de tipos de imprenta y una prensa tipográfica manual, eran los escasos rudimentos del taller adaptado en un amplio salón de la casa de la familia Carvajal, situada en el centro de Cali. Un cuadro no muy diferente de Gutenberg, el padre de la imprenta. Manuel Carvajal Valencia, con su esposa Micaela Borrero, y sus seis hijos, se reunían alrededor de la mesa de comedor para llevar a cabo el plegado de su primera publicación, el periódico Correo del Cauca, que lanzó su edición inicial el 11 de abril de 1903.

Hoy, 90 años después, 100 integrantes de la familia Carvajal trabajan en la que llegó a convertirse en ese lapso en la más tradicional y grande empresa editorial colombiana, que cuenta con 14 mil empleados, realiza sus procesos con la más sofisticada tecnología mundial del aluminio y las películas plásticas, exporta el 20% de su producción, coloca sus publicaciones en los cinco continentes y tiene unas 35 empresas bajo su tutela, en el país y en otras partes del mundo.

Carvajal es hoy la primera y verdadera multinacional colombiana, pero para llegar a ese punto, mucha agua debió correr por debajo del puente. Ese lejano despegue de Carvajal fue duro para una empresa situada en una ciudad con 25 mil habitantes repartidos en apenas cinco barrios, sin agua corriente, sin alcantarillado, sin teléfonos ni electricidad. Tan aislada del resto de Colombia que era más fácil llegar a Bogotá después de viajar por el Pacífico y hacer transbordo en el entonces istmo de Panamá, que aún no contaba con canal. Aún cinco lustros después, el valle del Cauca se recorría en mula y luego de tres días de agotadora jornada se atravesaba de Cartago a Cali. La imprenta había sido adquirida por "vaca" que hicieron tres amigos: Belisario Palacios, Juan Antonio Sánchez y Manuel Carvajal Valencia.

Sin embargo, el Correo del Cauca no duró mucho. Manuel Carvajal quiso seguir la aventura y adquirió las acciones del pequeño taller con el dinero proveniente de la venta de su finca "La Paz" ubicada en Dapa, municipio de Yumbo. Nacido en Popayán en 1851, había hecho sus primeros pinitos como periodista en el semanario La Patria, también de corta vida. No obstante esas publicaciones tan efímeras, en lugar de frenarle el ímpetu lo llevaron a meterse de lleno en su pasión por la tipografía. Pero además de esa "fiebre", una circunstancia histórica aceleró el proceso. Sus dos hijos mayores, Alberto y Hernando, debieron interrumpir sus estudios debido a la guerra de los Mil Días, y por tanto, había que ponerlos a hacer algo.

Manos a la obra, el 29 de octubre de 1904 salió al público el primer número del periódico El Día, bajo la dirección de Alberto Carvajal Borrero. En ese ejemplar apareció un aviso sobre el comienzo de actividades de la Imprenta Comercial, primer antecedente concreto de Carvajal. En 1907 la ya conocida imprenta se convirtió en Carvajal & Cía., sociedad colectiva con capital inicial de 500 pesos. A través de El Día los Carvajal adelantaron vigorosas campañas para la creación del departamento del Valle y de la diócesis de Cali, hechos que cristalizaron en 1910. Ya antes de la primera guerra mundial se importó la primera máquina rayadora de papel, gracias a lo cual se lograron las primeras utilidades de la historia, pues las hojas y los cuadernos rayados eran herramientas primordiales en una época en la que apenas comenzaban a conocerse las máquinas de escribir en Colombia.

En 1914 Carvajal era todo un emporio debido a que se especializó en producir papelería que anteriormente tenía que importarse. Seis años después creó un sistema de distribución propio y diversificó sus ventas con la comercialización de otros productos con marcas que se volvieron famosas y que los abuelos recuerdan, como los relojes Walthman, navajas de afeitar Gem, lámparas eléctricas Eveready, máquinas de sumar Burroughs, extintores de incendio Pyrene, cuerdas musicales National, máquinas de calcular Marchant, pianos Lyon & Healy, cajas fuertes Mosler, pianolas Angelus y billares Brunswick.

Con tantos productos para vender, el paso siguiente y necesario fue el de abrir un gran almacén. De allí las importaciones se ampliaron a tubería galvanizada, vidrios y marcos, pinturas y otros materiales para la construcción. En 1921 se hizo urgente ampliar la capacidad de producción editorial y Hernando Carvajal Borrero trajo de Alemania la primera gran prensa litográfica de la compañía, que fue instalada por técnicos alemanes. Tres años después los Carvajal se asociaron con los hermanos Hernando y Roberto Arboleda para dar paso a la importación de automóviles y camiones que iban desde los General Motors, pasando por los Cadillac y Buick, hasta los Oldsmobile.

Con un negocio que se había ampliado y diversificado tan aceleradamente la planta de la entonces Tipografía Carvajal ya ocupaba tres mil metros cuadrados y contaba con 39 trabajadores dedicados a la impresión. En ese proceso los Carvajal fueron adquiriendo las casas vecinas en dos cuadras a la redonda de la casa paterna. Era 1925 y la familia decidió dedicarse también a la producción de materiales de construcción. A finales de la década la empresa creada con otros socios para ese cometido, Tejar de Santa Mónica, producía 32 mil ladrillos diarios.

Carvajal era ya un emporio que combinaba a la perfección lo industrial y lo comercial. Sin embargo, llegó la época de las vacas flacas. La Gran Depresión golpeó al mundo y a eso no podían escaparse los Carvajal que no pudieron atender sus obligaciones. A pesar del buen manejo crediticio que había tenido hasta el momento, llevó a que su principal proveedor externo, la American Paper Exports Co., continuara suministrándoles la materia prima con largos plazos de financiación. La firma alemana L. Heddaeus también tendió la mano.

Bajo ese colchón protector la empresa pudo pasar la más dura prueba de su historia, pero también gracias a la colaboración de los trabajadores que estuvieron de acuerdo con que sus salarios fueran reducidos. En 1934 la compañía caleña decidió importar la primera gran prensa offset de dos colores, lo que se recompensó con mayor demanda de trabajos. Pero otro gran susto para el desarrollo de Carvajal llegaría en 1939 cuando en la importación de otra prensa de mayor velocidad, ocurrió un accidente. Un piñón de un cilindro de la prensa se rompió cuando las cajas de la importación eran bajadas del barco en el puerto de Buenaventura. El repuesto fue solicitado a Alemania y despachado por barco vía Nueva York. Con tan mala suerte que cuando tocó puerto norteamericano hacia Colombia, estalló la segunda guerra mundial. Durante un largo período las importaciones fueron muy difíciles, especialmente las de papel.

Pero como sucede con muchas empresas en circunstancias duras, eso sirvió para que la familia fortaleciera su producción con nuevos elementos y artículos que antes eran sólo importados. Para finales del decenio del 30, Carvajal contaba con cuatro negocios distintos: imprenta, litografía, manufactura de artículos de papelería y el almacén al detal. Con el paso del tiempo esas áreas de desempeño comercial fueron convirtiéndose en las hoy llamadas divisiones comerciales e industriales de Carvajal.

En 1939 dos hechos cambiaron la historia de manejo de la compañía. Alberto Carvajal se retiró de la actividad, mientras Hernando murió. A partir de ese momento asumió la dirección del negocio Manuel Carvajal Sinisterra, hijo mayor de Hernando, quien junto a Mario Carvajal Borrero manejó la compañía hasta 1946. Para ese entonces los accionistas de Carvajal y Compañía Limitada eran la religiosa Ana María y sus hermanos Alberto, Josefina, Mario y Manuel Carvajal Borrero. Actualmente, en el listado de accionistas de la compañía pueden contarse 60 que llevan el apellido Carvajal, entre los 120 con que cuenta la compañía.

En las décadas del 40 y 50 la empresa se expandió a casi todos los rincones del país. Al mismo tiempo llegó la modernización de los equipos que por circunstancias de la guerra no habían podido traerse. Carvajal se inició entonces en la producción de cajas plegadizas que llegaron a tener tal peso dentro de la sociedad, que representaban la mitad de las ventas del negocio. En 1951 Carvajal trasladó su sede al barrio Santa Mónica, proceso que se completaría en 1960.

A partir de 1946 había asumido la presidencia Hernando Carvajal Sinisterra (hermano de Manuel y Jaime) quien manejaría la empresa casi durante un cuarto de siglo. Precisamente fue él quien involucró a la compañía en el mundo de los computadores. Carvajal comenzó con las formas necesarias para la impresión del trabajo por computador, que también tenían que ser importadas. El 26 de abril de 1950 imprimió el primer trabajo de formas continuas para Colseguros. Ese es el antecedente de lo que hoy se conoce como Formas Continuas Fesa, que hoy se producen también en México y Panamá con plantas propias.

Antes de finalizar la década del 60 la empresa innovó en un producto que le daría la mayor proyección internacional. Elaboró el directorio telefónico para Bogotá, un trabajo que demandó tanta inversión y una producción tan especializada que llevó a crear la empresa Publicar S.A. Luego se hicieron los directorios de todo el país y su éxito en este campo la llevó a que en 1961 diera el paso que la convertiría en la primera multinacional del país. Efectuó su primera inversión en la Corporación Gráfica de Puerto Rico para hacer directorios allí.

Mientras tanto en Colombia creó Editorial Norma para editar libros, especialmente textos escolares.

De allí en adelante la internacionalización vino por añadidura, especialmente en el decenio del 70. Precisamente durante esa década estuvo al frente de la empresa Jaime Carvajal Sinisterra, quien el 30 de agosto de 1970 reemplazó a su hermano Hernando. Se estableció un taller en Ecuador, llamado hoy Offsetec S. A. que produce etiquetas, cajas plegadizas, formas continuas y separables, papel carbón, valores, libros, revistas y envases para leche. En asocio con industriales chilenos en 1974 constituyó Publiguías, con sede en Santiago, para producir directorios telefónicos y productos similares. De esa empresa chilena depende la división Musicar de música ambiental.

Pero además del negocio de impresión, Carvajal incursionó en las finanzas y así apareció como accionista del Banco Colombo Americano, dominado por el Bank of America, y en la constitución de la Corporación Financiera Progreso, participación que aún mantiene. Pero en 1976 obtuvo la oficialización o patente de gran multinacional cuando en Nueva York fue creada Carvajal International Inc., la promotora de negocios en el exterior. Y en contratos de coedición con firmas internacionales como Intervisual Communications, Ramdon House, y Hallmark, ya había lanzado obras de literatura infantil y textos universitarios.

Amplió su producción a la impresión de materiales flexibles para empacar alimentos, drogas y artículos de tocador, y así como creció, también debió redimensionarse a tiempo. En 1978 se suspendieron las ventas al detal en Colombia para pasar a sólo la distribución al por mayor, mientras clausuró la oficina de ventas en Nueva York por baja producción y por problemas cambiarios que vivía el país.

A partir del 30 marzo de 1979 Adolfo Carvajal Quelquejeu, hijo de Mario Carvajal y Emma Quelquejeu, asumió la presidencia de la compañía, que aún mantiene. El proceso de apertura aumentó y gracias a la política que había traído la empresa, de reservar parte de sus utilidades para eventualidades y ensanche, pudo afrontar con éxito la crisis generalizada que vivieron los sectores productivo y financiero desde 1982. Había creado en Chile la empresa Ditempo para la comercialización de máquinas y equipos de oficina, y Chimolsa, para empaques de pulpa moldeada para frutas, huevos y productos similares. Con socios venezolanos, se creó Aba, en Caracas, para fabricar equipos de oficina. Luego trajo a esos socios para montar en Buga a Comolsa para la fabricación de pulpa moldeada.

Y aunque muchos reconocían por entonces la eficiencia en el manejo empresarial de Carvajal, primera compañía que aplicó en Colombia los famosos círculos de calidad japoneses, en 1983 fue necesario que todas las inversiones tuvieran un manejo independiente para no distraer el manejo administrativo. El 23 de agosto se decidió crear la primera compañía cúpula conocida en el país. Así nació Carvajal Inversiones como holding o estructura que cobija a todas las empresas del grupo Carvajal.

La lista de empresas y especializaciones del conglomerado, el quinto del país, es mucho más extensa. Hay inversiones en petroquímica, el agro, la vivienda, cuatro editoriales y muchas cosas más. Se trata además de un grupo económico peculiar en su manejo accionario, pues la mitad de la propiedad de la compañía matriz está, desde 1961, en manos de la Fundación Carvajal, que muchos reconocen como modelo en la ayuda social y empresarial en Colombia.

Mucho ha corrido de Gutenberg a hoy y de los Carvajal de hace 90 años a estas alturas. Hoy se dan el lujo de penetrar en las fauces del lobo. Recientemente adquirieron Parramón Editores de España, para poner un pie en el nuevo Mercado Común Europeo. La expansión no cesa y los resultados de la empresa dan fe de ello: ventas que se acercaron a los $150 mil millones en 1992, una cuarta parte de ellas en el exterior; utilidades superiores a los $13 mil millones y un bien ganado puesto entre las 50 compañías más grandes del país. Parodiando su lema: 90 años haciendo las cosas bien.
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