| 6/8/2011 6:00:00 PM

Los amigos invisibles

Un grupo de industriales colombianos acaba de crear un fondo de inversión con $25.000 millones para comprar empresas familiares. Ya tienen dos negocios caminando.

Colombia está en la mira de los fondos de inversión. Los internacionales que están desembarcando, como Southern Cross, Advent y otros más, han anunciado nuevas apuestas en el país, pues ven grandes oportunidades de crecimiento y adquisición de compañías a las que pueden mejorarles sus indicadores y venderlas en el futuro.

Ahora el turno es para los nacionales. Un nuevo fondo de inversión, liderado por un grupo de empresarios colombianos, se está gestando en el país. A diferencia de los fondos internacionales que van tras compañías industriales y de servicios de gran tamaño, este -denominado Oportunidad Colombia- busca adquirir empresas pequeñas y medianas, que facturen entre US$2 millones y US$50 millones anuales, para potenciarlas y al cabo de tres a cinco años, venderlas o llevarlas a la Bolsa.

Este fondo está encabezado por Omar González, ex presidente de Almagrán-Almacenar; Federico Ochoa, ex vicepresidente ejecutivo de servicios de Bancolombia; y un grupo de empresarios como Nelson Polo, de la transportadora Sánchez Polo -una de las más grandes del país-; Roberto Gedeón, del sector automotor y de turismo; Carlos Quiñones, ex presidente de Aon; Katia Calderón, ex presidente de Gmac México; el abogado Sergio Ramírez Azuero; la ex ministra de Comercio, Martha Lucía Ramírez; y Juan Fernando Bonilla, entre otros.

El fondo ya tiene un patrimonio inicial de $25.000 millones, con el que va a empezar sus operaciones y espera hacer entre cinco y ocho inversiones en los próximos 18 meses por un valor cercano a $100.000 millones.

"Además de capital hay gestión para proyectar las empresas, mejorarlas, hacerlas crecer, volverlas más competitivas y venderlas", advierte González, presidente del fondo.

El fondo ha identificado cuatro sectores estratégicos: financiero, logístico, inmobiliario -vivienda, bodegas y hoteles- y turismo; y ya trabaja en dos proyectos. "Uno de ellos es financiero y busca llegar a públicos de mayor tamaño a través de alianzas y esquemas productivos más eficientes. El otro está por definirse en los próximos días", dice Ochoa.

Una de las principales preocupaciones es el alto grado de competencia con los fondos internacionales que están llegando y la pregunta es si hay mercado para tanta gente. "Ellos buscan empresas de mayor tamaño. Incluso, nosotros podríamos terminar haciendo negocios con esos fondos, porque tomamos compañías en una fase muy pequeña, las potenciamos y estos podrían ser los compradores del futuro. Vamos tras empresas familiares. Les ayudaríamos a su transformación, a aumentar su tamaño y a darles estructuras de gobernabilidad más eficientes", agrega González.

No obstante los planes y la estrategia, la competencia será muy dura. Aunque los recursos están llegando, cambiar la mentalidad de las empresas familiares será una tarea titánica.

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