| 11/12/2010 12:00:00 PM

Lo que el viento no se llevó (aún)

Después de declararse en bancarrota, la productora de cine Metro-Goldwin-Mayer propone un plan de reestructuración para no desaparecer definitivamente. Ahora espera el aval de una corte especializada.

Tras 86 años de rugir desafiante al comienzo de miles de películas, el león de 'la Metro' ahora lanza un tímido llamado de auxilio para no caer en el listado de especies extintas. De esta forma, la productora de películas Metro-Goldwin-Mayer (MGM) decidió declararse en bancarrota y propuso un radical plan de reestructuración para reducir sus deudas, que superan los US$4.000 millones.

Gracias a la fortaleza que le da tener un portafolio de más de 4.000 películas, entre ellas El Mago de Oz y Lo que el viento se llevó, y la franquicia de personajes como James Bond, la empresa llegó a un acuerdo con sus acreedores para reemplazar el dinero que les adeuda por acciones, en una operación que equivaldría fácilmente a 99% de toda la compañía, según el diario británico The Guardian.

"Por varios meses hemos trabajado con quienes son deudores para explorar opciones estratégicas que permitan mejorar la posición financiera de MGM y maximizar el valor de la compañía", dijo Steve Cooper, co-presidente de MGM.

Como parte de la reestructuración, la empresa tendrá una junta formada por nueve miembros y que presidirán los fundadores de la productora Spyglass Entertaintment, Gary Barber y Roger Birnbaum, creadores de éxitos como Sexto sentido y Viaje a las estrellas, y acreedores de MGM. Este comité también incluirá un puesto para el inversionista Carl Icahn -su mayor acreedor unitario- y para cuatro directores independientes de cine aún por ser nombrados.

"MGM está emergiendo de uno de sus periodos más difíciles en la historia. Estamos honrados e inspirados ante la perspectiva de liderar uno de los estudios icónicos de Hollywood hacia una nueva generación de filmaciones, de producción global de televisión y de distribución inolvidables", comentaron Barber y Birnbaum, en un comunicado.

Según The Wall Street Journal, entre los objetivos puntuales de esta reestructuración están lograr que MGM se recupere de la bancarrota con una hoja de balances limpia, centralice sus operaciones solo en producción de películas, cierre aquellas divisiones que requieren inversiones muy altas (como distribución) y consiga préstamos por US$500 millones para financiar la creación de nuevas películas y series de televisión.

De hecho, en el plan de reestructuración, la empresa también pidió permiso a la Corte de Bancarrotas del distrito sur de Nueva York para continuar con la producción de varios proyectos llamados a ser éxitos de taquilla. Entre estas están las películas The Hobbit, basada en el libro homónimo de JJR Tolkien y que realiza en coproducción con Warner Bros., y una nueva película de la saga del agente secreto James Bond.

Por lo pronto, la Corte dio permiso a MGM para que utilice parte de sus recursos para pagar a sus empleados, proveedores, uniones y licenciatarios, mientras decide si acepta la propuesta de reestructuración.

Ahora, el león de 'la Metro' solo espera al próximo 2 de diciembre, cuando la Corte decida si aprueba el plan propuesto por MGM o si es mejor liquidar su empresa definitivamente.

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