| 9/1/2006 12:00:00 AM

Lo que puede el empeño

La apertura de nuevos mercados está moviendo una ola de inversión industrial sin precedentes en Caldas. ¿Qué pasa en Manizales?

"El café nos aletargó muchos años. Era un producto que siempre estaba vendido. No había necesidad de tener vendedores ni de hacer esfuerzos de mercadeo. Con la crisis de precios del grano, la gente entendió que había que moverse y que había que moverse rápido". Así describe Mauricio Trujillo, vicepresidente de Jabonerías Hada, la situación que desencadenó en Caldas, una de las olas de inversión industrial más importantes del país.

El movimiento de los empresarios caldenses se enfocó en el mercadeo y en la apertura de nuevos mercados. La demanda vino de todas partes. El consumo regional aumentó con la mejora de los precios del café, pero las ventas al exterior lo hicieron mucho más. Las exportaciones no tradicionales de Caldas crecieron 31% en 2005 y 89%, si se le suman las de café liofilizado. Las ventas a Venezuela aumentaron 60% en 2005 y a Estados Unidos 211% cuando se incluyen las de café procesado.

Las ventas se tradujeron luego en expansiones de planta. Así, los activos de las empresas industriales más grandes del departamento aumentaron entre 2003 y 2005 un 11% anual y la Andi calcula que en los últimos años, las empresas industriales del departamento habrán invertido más allá de US$85 millones.

Este auge sorprende porque Manizales casi nunca aparece en el mapa de centros industriales del país. Pero al sostener el ritmo de crecimiento, su sector manufacturero podrá ganar un espacio importante en el escenario nacional. En esto hay muchos ejemplos.



Contratos multinacionales

Una de las líderes de la expansión regional es la mexicana de electrodomésticos Mabe. Con 18 plantas en el continente y 20.000 empleados, tiene el 62% de participación de mercado en Venezuela y 43% en Colombia, según reportan.

Las ventas de Mabe Colombia aumentaron 63% entre 2003 y 2005 por el crecimiento de la demanda local y la de Venezuela, donde hace el 51% de las ventas de la región andina conformada por Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Entre 2003 y 2005, las ventas a Venezuela crecieron 75%, dice César Díaz, gerente de planta de Manizales, y para 2006 planea aumentar en cuatro puntos su participación allí. Para cumplir sus metas, tiene lista una ampliación que vale US$4 millones.

El auge de Mabe se tradujo en prosperidad inmediata para empresas como Siteco, que le provee a la firma mexicana —y además a Challenger y Haceb—, de partes y piezas para refrigeración y parrillas metálicas para neveras. En los dos últimos años, la empresa aumentó sus ventas 30%, con lo que finalmente tuvo que invertir US$1,5 millones para ampliar su capacidad de producción. Su nueva planta, en la zona industrial de La Enea, albergará también una línea de maderas y otra de poliestireno expandido, explica su gerente Germán Olarte. Siteco abrirá sus propias exportaciones en 2007.

Por su parte, Riduco, que abastece el 90% de las partes plásticas de las neveras de Mabe, tuvo otros argumentos para crecer. La empresa, que empezó en 1964 vendiendo juguetes y láminas metálicas perforadas para escoger café, está en una expansión, que la llevará a tener 32.000 m2 de áreas construidas. Su gran negocio es un proyecto para fabricar los bumpers traseros, tableros y las carteras de las puertas, a varios modelos de la Renault-Nissan en Colombia, Venezuela y Ecuador. La inversión colombiana en esta expansión supera los US$8,4 millones. Si se incluyeran los costos de los moldes y la capacitación en control de calidad —que es aporte de los europeos—, la inversión aumentaría algo más de US$5 millones adicionales, dice José Fernando Rivas, presidente de la compañía.

Otros inversionistas

Otro gran inversionista es Aceros de Caldas S.A., Acasa. Es una empresa joven, que en 2007 cumplirá 15 años. Se especializa en producir perfiles angulares para torres de energía, telecomunicaciones y para estructuras de bodegas. Todos los sectores que provee están creciendo aceleradamente. "Sobre todo el de telefonía celular, conducción de energía, almacenes e hipermercados y bodegas", dice Eduardo Villegas, su presidente. Anticipándose a las nuevas demandas invirtió US$7,8 millones en 2005 en el montaje de un tren de laminación para perfiles pequeños y US$10 millones en 2006 en el montaje de un nuevo horno eléctrico y en maquinaria para hacer colada continua. Con eso producirá 8.500 toneladas de productos de acero a fin de este año.

Jabonerías Hada, otro exportador, se preparó para la internacionalización desde 1990. "Hay que salir, maletear y buscar negocios. Al que no sale, no le da el sol", enfatiza Mauricio Trujillo, vicepresidente ejecutivo de la firma. Para ampliar sus ventas, invirtió cerca de US$6 millones en los últimos cinco años. Hoy su utilización de capacidad instalada es de 30%, algo que parece un contrasentido financiero. "Pero cuando uno negocia en el exterior, debe tener capacidad para despachar los pedidos", explica el ejecutivo. Los resultados de la estrategia se comienzan a ver. Las exportaciones hasta junio valían el 24% de la producción total, para el segundo semestre serán el 46% y a mediados de 2007 estarán listos para ir a Canadá y Europa.

Para aumentar sus ventas internacionales, Hada se embarcó en la producción de jabones 100% de aceites vegetales (de palma), que obviamente están libres de fiebre aviar y vacas locas, como lo requieren los mercados desarrollados.

La fabricante de rines para vehículos Madeal hizo sus primeras exportaciones en 1993 y hoy vende en el exterior el 64% de su producción, en especial a Venezuela y Ecuador. Sus contratos con ensambladoras y en el mercado de reposición la llevaron a hacer inversiones por US$3 millones en los últimos cuatro años, dice su gerente Germán Vélez.

Por su parte, el frigorífico Frigocentro invirtió US$1,5 millones en adecuar su planta de sacrificio y procesamiento de carnes. Tiene un punto directo de venta, lo que su gerente Jorge Augusto Montoya llama una boutique de carnes y en un mes abrirá otro punto en Pereira. En Estados Unidos quiere colonizar el mercado latino con chorizos y otros productos étnicos y el año entrante espera vender carne en Venezuela y las Antillas.

Las empresas de Manizales también encontraron espacio en los mercados locales. La fabricante de lácteos Celema invirtió US$1,3 millones en los últimos tres años e invertirá US$430.000 el entrante, para lanzar nuevas líneas de productos con los que quiere asegurar su mercado del Eje Cafetero y el norte del Valle. Con la inversión, ampliará su portafolio de marcas. "Faltan tres productos este año. En este negocio, hay que sacar 6 ó 7 productos cada año", dice Germán Darío Aguirre, gerente de Celema. El año entrante piensa llegar a Cali y Medellín y a los lugares intermedios.

La gente

¿Cuál es la razón para expandirse en Caldas? Todos los industriales manizaleños entrevistados por Dinero coinciden en señalar que las mayores fortalezas regionales son la forma de ser y la formación de las personas. “La gente es recursiva, da ideas y busca la forma de hacer las cosas”, señala José Fernando Rivas. “Los caldenses quieren estudiar y capacitarse. Saben que con un esfuerzo largo y sostenido, hay progreso”, dice Germán Vélez.

Esto ha hecho que los requisitos para emplearse en la ciudad hayan subido. En Madeal no consideran las hojas de vida de personas sin uno o dos cursos del Sena. Hoy es común encontrar en Manizales ejecutivos con maestría y tres idiomas. “Los gerentes de mi época de pronto chapuceaban el inglés”, dice Germán Vélez, para contrastar la situación de hace unos pocos años con la actual.

Esto compensa las dificultades del transporte. Las carreteras que unen a Caldas con el resto del país tienen problemas. “La carretera con Bogotá se cierra con frecuencia tres o cuatro meses al año”, afirma Eduardo Villegas. Hoy Acasa paga sobrecostos de $108 millones mensuales por el cierre del puente sobre el río Magdalena en la vía a Bogotá.
El problema no es de mala ubicación de Manizales. “Está en medio del Triángulo de Oro, pues equidista de Bogotá y Medellín, y de Venezuela y Ecuador por tierra o barco”, destaca Ricardo Gómez, gerente de la Andi. Esto le da ventajas a Manizales para vender en Medellín frente a Bogotá, o para exportar por Buenaventura frente a Antioquia.

Para algunos como Acasa, que recogen insumos en todo el país, estar en el centro de Colombia es —de hecho— una ventaja. El problema es de conexiones terrestres y aéreas.  Mauricio Trujillo señala algunas dificultades, como el atraso en la construcción del Ferrocarril del Pacífico o la calidad del paso de Santa Rosa de Cabal en la vía de Manizales a Cali.

Algunos de esos obstáculos van desapareciendo con la construcción de la Autopista del Café y del aeropuerto de Palestina. Sin embargo, las demás obras no tienen un lugar muy alto en la prioridad nacional y podrían pasar años antes de ser superados.

Además se debe idear alguna forma para eliminar un problema de logística que resulta desventajoso para la mayoría de los industriales locales. El volumen de carga que sale de Caldas supera bastante al que entra. Por eso, los fletes son más altos que en otros lugares donde hay suficiente carga de compensación.

La transformación industrial de Caldas se originó de una decisión de no dejarse derrotar por una crisis y del empeño de conseguir nuevos mercados y nuevos negocios. Este mismo empeño puede ser el que supere esos obstáculos y genere una nueva ruta de crecimiento.

Con un escenario de internacionalización, mejores vías, un nuevo aeropuerto en camino y ganas tremendas de prosperar, al parecer a Caldas no le queda otra senda, que la que muestra en la forma más paisa posible Germán Vélez, “¡o despegamos, o despegamos pues!”. 



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