| 6/11/2004 12:00:00 AM

Llegó la hora del gas

Colombia podría ser un gran exportador de gas. Esta industria está recibiendo importantes inversiones que hacen pensar que esto es posible.

Hace 20 años que al mar Caribe colombiano no bajaba un taladro de explotación, a pesar de que el subsuelo marino en esta zona del país tiene gran potencial de albergar crudos livianos y gas. Este panorama está a punto de cambiar. El Western Patriot, un barco equipado con tecnología para captar sísmica tridimensional, lleva más de 35 meses explorando estas costas con una tripulación proveniente de distintos países. El proyecto, con inversiones superiores a los US$60 millones en los primeros años de funcionamiento, forma parte del reciente acuerdo firmado por la Exxon-Mobil, Petrobras y Ecopetrol S.A.

Mauricio Salgar, director general de operaciones de Ecopetrol explica que este renovado ánimo por explorar energéticos en el país está respaldado por la empresa de combustibles más grande del mundo, el mayor experto en exploración en costa y la participación de la empresa nacional de hidrocarburos. Un hecho sin precedentes en el país.

Este no es el único ejemplo de actividad en la industria nacional del gas. Ecopetrol y sus socios BP Exploration Company y Tepma decidieron adelantar acciones concretas para extraer el gas natural proveniente de sus operaciones en Cusiana. Como indica el vocero de BP, "el objetivo es poner a disposición del país 180 millones de pies cúbicos al día (mmscfd) a finales de 2005, en una nación que consume alrededor de 600 mmscfd". Para tal fin ya construyeron una planta de 52 mmscfd, y con ella, parte del consumo de gas natural de Bogotá ya se está extrayendo de Cusiana. Adicionalmente, está en construcción una segunda planta con inversiones entre los US$100 y US$150 millones para cumplir la meta de producir 180 mmscfd.

Otro gigante que atendió al llamado de las nuevas inversiones en el negocio del gas colombiano es Drummond. Esta multinacional, luego de haber contribuido a desarrollar el negocio de carbón en el país, va tras el gas. Augusto Jiménez, su presidente, explica que en las minas de carbón también se puede explorar y explotar gas metano e hidrocarburos. Así funciona en Estados Unidos y Drummond espera hacer lo mismo en sus operaciones en el Cesar.

Estas inversiones se explican por las señales que está dando el gobierno para la inversión en la industria de hidrocarburos. La más importante, la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH, y el nuevo marco contractual que esta agencia está empleando, en el que incluso Ecopetrol opera como privado. En el caso de Cusiana, los cambios que introdujo la CREG en la regulación vigente y la política de precios de gas de Cusiana fueron decisivos. Además, se garantizó el suministro de gas de este pozo para Bogotá mediante un contrato de distribución con la firma Gas Natural. Las mejores condiciones en el orden público nacional también han estimulado las inversiones en un sector tan sensible a ataques a la infraestructura.



Redoblar esfuerzos

La industria del gas en Colombia estuvo dormida por muchos años. Todavía no se han cristalizado proyectos de exportación que son condición necesaria para estimular la inversión en este sector. Por ello, estos cambios son una buena noticia para el país. A diferencia del petróleo, que tiene garantizada su venta y transporte, el gas requiere una demanda previa que haga atractiva su inversión. Su modelo de negocio es un círculo vicioso en el que no hay inversión, porque no hay mercado, y no hay mercado, porque no hay inversión. El ex ministro de minas y energía Luis Carlos Valenzuela asegura que el gas podría ser nuestro segundo rubro de exportaciones y que tenemos una posición geográfica privilegiada. ¿Entonces por qué no se ha podido desarrollar el mercado de exportación?

Por una parte, por la incertidumbre sobre las reservas del país. Ahora hay consenso sobre su sostenibilidad. Según pronósticos de la Unidad de Planeación Minero Energética, UPME, y de otras instituciones que participan en la industria, como Promigas y Ecogas, las reservas actuales, manteniendo los crecimientos de consumo interno y sin incluir nuevos hallazgos del producto, alcanzan para de 20 a 30 años en los diferentes estudios. Estas reservas son suficientes para pensar en exportar, crecer el consumo del país y, por ende, estimular la inversión extranjera en la industria.

En precios, el debate se genera a partir de una regulación interna que permite establecer controles, que no tendrían las exportaciones. En los mercados externos, el gas se podría vender al costo en que sea competitivo respecto a sus sustitutos. Esto no garantiza que sea un precio mayor que el del mercado interno. Pero en el escenario en que se debe generar la demanda para generar la inversión y hay reservas suficientes, exportar gas natural siempre será una buena salida. Argentina, por ejemplo, se está quedando sin gas, aunque tiene grandes reservas, por no haber hecho el balance correcto que estimulara su exploración y explotación.

El mercado de gas natural vivía en una encrucijada. En vista de que no se concretaban proyectos de exportación, la salida fue crecer el mercado local. Sin embargo, en cuanto a producción había limitaciones. El gas del país está principalmente en la Guajira, que podría representar el 40% de las reservas, y el 60% restante en el piedemonte llanero, en Cusiana. Este gas de Cusiana no salía al mercado y se destinaba únicamente a reinyectarlo y optimizar la vida útil de los pozos. Esta incertidumbre pudo aplazar las inversiones de la industria.

Para el país, el gas de Cusiana es estratégico. Una vez empiece a salir en grandes cantidades, podrá atender la demanda del centro del país. Esto liberaría el gas de la Guajira, que abastecería solo el mercado de la Costa y podría destinar una parte de la producción a exportar. Además, disminuiría el riesgo de desabastecimiento del mercado interno por ataques a la infraestructura de la Costa norte.



La salida es exportar

En Colombia se está rompiendo el círculo vicioso de la inversión y el mercado. El potencial del gas natural del país es tan grande que ante la posibilidad de ampliar la demanda vía exportaciones, los inversionistas responden de inmediato. El ministro de Minas y Energía, Luis Ernesto Mejía, comenta que "en este momento se está trabajando con los gobiernos panameño y venezolano en propuestas para realizar estudios técnicos, ambientales y económicos para determinar la factibilidad de los gasoductos". Por ello, el gobierno sabe que debe aprovechar la coyuntura.

Venezuela tiene concentradas sus reservas de gas en el oriente del país, y tardaría 5 ó 6 años para llegar al oriente con un gasoducto. En este contexto, un proyecto para transportar entre 150 y 250 mmscfd por un gasoducto de 200 kilómetros, que conecte a la Guajira con Maracaibo, es viable. Y Panamá requiere gas para la generación de energía térmica. No obstante, pensando a futuro, este país sería la entrada a Centroamérica y por ello sería tan positivo concretar este proyecto de exportación. Lo mismo sucede con Venezuela, el gas inicialmente iría en una sola dirección, pero luego, cuando el gas venezolano llegue al occidente, se constituiría en un paso obligado de grandes cantidades de gas hacia el norte.

Esta es la opinión de Carlos Alberto Gómez, presidente de Ecogas, quien tiene claro el potencial de las exportaciones de gas en la región en su conjunto. Cuando Colombia se integre con Venezuela y Ecuador, el paso siguiente será integrarse con Bolivia y Perú. Estos países, a su vez, estarán ya integrados con Mercosur, y con ellos, la interconexión del continente. América Latina debe pensar en una estrategia de conjunto para aprovechar las oportunidades que representa el consumo futuro en Estados Unidos.

Este sería el escenario perfecto para la política energética mundial, pues hay una evidente tendencia a desplazarse hacia la generación y utilización de energías limpias. Aquí el gas natural tiene un papel protagónico (ver recuadro El oro del futuro). Las mayores oportunidades estarían en Estados Unidos, que se vislumbra como el gran consumidor del energético. Se sabe de antemano que demandará cantidades sorprendentes por lo apretado de sus reservas.

China, India y Japón también se perfilan como grandes importadores. Las proyecciones son atractivas: en los próximos años, el uso del petróleo en el mundo crecerá a tasas cercanas al 2% anual, mientras que el gas natural lo hará por encima del 6%. Federico Maya, vicepresidente de suministro y mercadeo de Ecopetrol, sostiene que la tendencia de crecimiento del gas se mantendrá 20 años y podría extenderse 30 años más. "Su participación en la canasta energética mundial no parará de crecer. El movimiento hacia alternativas más limpias está llevando a los países a trasladarse al uso del gas", explica.

Las nuevas tecnologías están dinamizando los mercados internacionales (ver recuadro Alternativas para exportar). Así lo expresa Maya, "se está empezando a gestar un cambio en el modelo de negocio del gas, que comenzó hace 5 años". Antes el gas natural solo se consumía en los países con reservas por las dificultades en su transporte. Pero con las nuevas tecnologías se está convirtiendo en un commodity que atrae millonarias inversiones.



Fortalecer el mercado interno

La mayor fortaleza del país es su consumo interno de gas natural. Este es el escenario ideal, pues jalona la oferta del energético mientras se concretan proyectos de exportación. Para el ministro Luis Ernesto Mejía, este punto es vital para el país. El gobierno viene dando señales claras para hacer rentable la inversión en gas y ha retomado las medidas para masificar su consumo. En el consumo domiciliario, por ejemplo, en menos de diez años se pasó de 940.000 usuarios a más de 3.200.000, que representan, en gran proporción, la población con menores ingresos y por ello el impacto social es fuerte. En cuanto al consumo de gas natural vehicular (GNV), el crecimiento ha sido vertiginoso. Según cifras de Ecopetrol, este año el consumo de GNV aumentó 14%. Se han convertido más de 32.000 vehículos, de los cuales 11.500 lo hicieron en 2003, señaló el ministro. La meta oficial era llegar a los 40.000 a finales del cuatrienio. Datos de Ecopetrol hacen pensar que estas cifras se podrían duplicar. Aunque las cosas van bien, el país todavía está lejos de experiencias como la de Argentina, que tiene más de un millón de vehículos a gas.

El desmonte de los subsidios a los combustibles líquidos es un aspecto fundamental, según explica Luis Carlos Valenzuela. Estos subsidios les llegan a los estratos más altos de la población en un país con déficit en inversión social. El consumo vehicular no tiene gran representatividad de mercado. Lo importante es que es mucho más generoso ambientalmente, más económico y le permite al país disminuir la dependencia de los líquidos, de acuerdo con el ministro Mejía.

En los otros usos del gas natural, el industrial, de generación térmica y en petroquímica, la proyección de crecimiento es más estable. Por eso, aunque el consumo interno fue importante para darle espacios a la industria del gas, llegó el punto en que solamente las exportaciones dinamizarían el sector, coinciden gobierno y sector privado. Colombia es ejemplo para otros países de la región, como Venezuela, Ecuador, Panamá y Perú por desarrollar su mercado interno.



El momento perfecto

Un elemento adicional contribuye al actual dinamismo del gas natural del país: el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Antonio Celia, presidente de Promigas, explica que en ese país hay multinacionales que consumen gran cantidad de gas natural en sus procesos productivos y que estarían interesadas en diversificar su producción hacia mercados menos volátiles en los precios del energético y con capacidad de suministro. Alcoa, la empresa más grande de aluminio en el mundo, demuestra la hipótesis de Celia. Alcoa firmó un memorando de entendimiento en el cual construirá una planta de fundición de aluminio en conjunto con el gobierno de Trinidad y Tobago en esta isla. La nueva planta y sus instalaciones relacionadas, incluyendo una planta de energía, se estima que tendrá inversiones superiores a US$1.000 millones.

En la Costa Caribe solo tres países tienen reservas de gas natural: Venezuela, Trinidad y Tobago y Colombia. Uno de ellos presenta mayores facilidades para atraer inversión extranjera directa. Según Antonio Celia, "si uno suma todos los elementos -suficiente gas, proveedores confiables del servicio, claridad en la regulación tarifaría y beneficios para la inversión-, esto permite pensar que Colombia se constituiría en un destino importante para la inversión proveniente de la industria petroquímica de Estados Unidos".

Las cartas están sobre la mesa. Todo parece indicar que el despegue del negocio del gas no tiene reversa. Los factores positivos -demanda interna fortalecida y estable, confianza en las reglas de juego, tranquilidad en las reservas futuras, inversión extranjera y nacional en exploración y explotación- deben traducirse en el viejo sueño de exportar gas colombiano.
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