| 2/15/2008 12:00:00 AM

Llegan noticias desde India

El grupo Tata Consultancy consolida su presencia en Colombia y con él, la multinacional india más exitosa de la historia pone los ojos en el potencial del país.

La obsesión por el tiempo de N Chandrasekaran, al punto de cortar su hora del almuerzo o un descanso luego de horas de vuelo, es bien explicable por la cantidad de gente que quiere escucharlo. Vienen de todos los países del continente. Altos ejecutivos de Sudamérica, reunidos en el jardín de un hotel en Bogotá, aguardaban para entrar al salón y compartir ideas con "Chandra", un ejecutivo indio que maneja la batuta de los negocios de consultoría de la holding Tata.
 
Este líder refleja la filosofía de su compañía, mientras atiende casi una decena de reuniones al día. Esta vez en Colombia, la semana siguiente en Londres, luego en Sidney. 20 días del mes fuera de la casa, 1.200 horas en un avión. Así vive Chandra, así crece Tata.

En Colombia, esta multinacional india llegó hace poco más de cuatro años, hizo alguna presencia en programas de educación sobre tecnología y no se escuchó de nuevo. Pero desde hace un año largo llegó para quedarse, según lo explica el mismo Chandra. Su punta de lanza es Tata Consultancy Services, que en poco tiempo ya tiene 400 personas trabajando con decenas de empresas colombianas.
 
De ese equipo 200 son colombianos, pero están buscando más y de allí la presencia del alto ejecutivo. La capacidad de trabajo y la alta calificación de los profesionales del país les ha llamado la atención y quieren hacer convenios con universidades para atraer a los mejores prospectos a sus centros de especialización en Bombay, India, o en Uruguay. Necesitan seguir creciendo su hormiguero de 106.000 ingenieros que caminan por todo el mundo.

Esta empresa de consultoría trabaja con compañías de banca, telecomunicaciones, farmacéutica, retail, industria, comercio, tecnología y gobierno. "Nuestra presencia realmente global, nos permite traer experiencia en las mejores soluciones informáticas, procesos y prácticas. Calidad para un país, para sus empresas, basada en conocimiento global. Eso es lo que venimos a entregar", asegura Chandra. A su lado, Gonzalo Rodríguez, el colombiano a la cabeza de las operaciones en Colombia, asiente y recalca que los servicios de la consultora son en outsourcing.

La presencia de Tata en el país es interesante, no solo por la impronta que tiene la India como nación productora de software y poseedora de una de las estructuras educativas en tecnología más impactantes del mundo, sino porque su interés en Latinoamérica crece año tras año y con él su conocimiento de lo que puede hacer en la región el resto de sus casi 100 compañías.

Expansión, la razón

En 2003, en la consultora de Tata trabajaban 100 ingenieros que no eran indios; en la actualidad, en menos de cuatro años, 10.000 vienen de todos los países del globo, pero lo asombroso es que, de esos, la mitad son latinoamericanos, es el grupo regional de trabajadores que más ha crecido dentro de la consultora, pues hace cinco años solo 15 personas venían de esta región.
 
Crecimiento contra reloj de una unidad de negocios que tiene presencia en 55 países con 170 oficinas y, lo más sobresaliente, 40 centros de innovación. Están en Colombia porque quieren más. Chandra está izando la bandera Tata en Uruguay, Chile, México, Brasil, Ecuador, Argentina, y su obsesión por el tiempo es igual a la de Tata por seguir creciendo.

Hoy, cuando los habitantes de la India abren los ojos y miran su reloj en la mañana, seguro es Titan, fabricado por Tata. Luego, al vestirse, la camisa, la chaqueta, el pantalón, los zapatos... todo puede proceder de una de las compañías de Tata, prendas que alrededor del mundo ya son distribuidas por Zara. Al momento de desayunar, Tata ha envasado y comercializado el té o el café que consumen, muy probablemente.
 
Y son cada día más los que gracias a los bajos precios, encenderán el motor de un carro Tata; pero si no, igual el bus que los lleve de seguro habrá sido fabricado por la multinacional. Incluso el fin de semana, cuando salen de compras, muchos indios entrarán a alguno de los grandes almacenes que se están construyendo por todo el país en asociación con la estadounidense Wal-Mart.

Este pulpo nació en 1868, fue el sueño de Jamsetji Tata, y también fue la venganza contra los ricos de su país, luego de que se le prohibió la entrada a uno de los hoteles más lujosos de la por entonces joya del imperio británico. Construyó el Hotel Taj Mahal de Bombay, que fue el germen de la cadena de hoteles Taj que actualmente cuenta con más de 60 establecimientos, apenas un reflejo de un conglomerado que abarca casi todos los sectores económicos imaginables: automóviles, relojes, siderurgia, financieras, compañías eléctricas, fertilizantes, químicas, editoriales, té, software. La empresa representa más del 3% del PIB de la India.

Para el siglo XXI, Tata ha hecho una clara apuesta por ampliar su mercado exterior hasta el punto de que el 30% de sus ingresos se obtiene ya fuera de la India, y centenares de ejecutivos como Chandra se mueven por todo el planeta para lograrlo.

Alcanzar tal objetivo le ha significado al grupo indio adquirir empresas de otros países por un valor de casi US$15.000 millones, pero también le ha permitido que el valor de mercado de las compañías en su conjunto hubiera pasado de US$12.000 millones en 2003 a los US$62.000 millones actuales. Asimismo, las ventas del conglomerado empresarial ascienden a US$29.000 millones y los beneficios superan los US$2.800 millones, según BusinessWeek.

La visita de Chandra no es casual, es parte de la estrategia global, y ya que pusieron un dedo en el país están buscando espacio para poner toda la mano, los carros de bajo precio pueden ser el siguiente movimiento, ojalá que vengan sin tanta prisa.
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