| 11/1/1995 12:00:00 AM

Lío macho el de los Camacho

EI primer gran escándalo en la "high" bogotana se vivió en agosto de 1982 con la quiebra de Camacho Roldán & Cía., una tradicional empresa dedicada a la fabricación y venta de muebles y artículos de decoración, manejada por Gabriel y Fernando Camacho Rubio, nietos de Salvador Camacho Roldán, presiclente de Colombia por 12 días entre 1868 y 1869.

Unos 400 personajes de la sociedad bogotana, casi todos socios del jockey Club, incluido su secretario Jorge Enrique Tovar Pombo "Tobita", el presidente de Avianca, Andrés Cornelissen, René van Meerbeke los Sanz Manrique, los Reyes Nieto, fueron atraídos por las captaciones clandestinas que reconocían intereses de hasta el 44% afectivo anual. Cuando la firma cesó pagos debía unos $700 millones.

Para los líos que se vivían por esos días con los bancos Nacional y del Estado, el caso Camacho Roldán parecía "chichigua". Y como no se trataba de una entidad financiera, y además no estaba vigilada por la Superintendencia de Sociedades, los acreedores decidieron acogerse a un concordato que se ventiló en el juzgado 24 Penal de Bogotá. como

posible fórmula de solución a la crisis -que afrontaba la empresa. Desde su comienzo y aun hoy, trece años después, el caso ha sido toda una comedia. En agosto de 1982 varios de los depositantes de Camacho recibieron telegramas para una reunión urgente. Allí, según denuncia de los damnificados, el abogado de los hermanos Camacho, Hernando Devis Echandía, anunció que la empresa no podía pagar capital ni intereses y exigió silencio total so pena de denuncias ante la Administración de Impuestos. Como en la mayoría de los casos de "los piratas del dinero", además de las violaciones a las normas sobre captación de ahorro del público, los Camacho no hacían retención en la fuente a los pagos de intereses y demás, y los ahorradores no registraban en sus declaraciones de renta esos depósitos.

Después quedaron al descubierto una serie de irregularidades, inclusive de carácter penal. Se encontró, por ejemplo, que no había balances reales, que la sociedad se constituyó con un capital de apenas $2 millones y realizó captaciones por unos $700 millones; que se presentó un valor de activos que no correspondía a la realidad y que se pretendió que los acredores se convirtieran en accionistas dándoles $200 millones en "good will", en otras palabras, "pagando deudas con nombre".

Adelantadas las diligencias de rigor, tos hermanos Gabriel y Fernando Camacho Rubio, gerente general y gerente técnico de Camacho Roldán, fueron detenidos acusados de los delitos de falsedad y estafa. Otro juez declaró a la empresa en estado de quiebra, en atención a la solicitud presentada por un pequeño grupo de ahorradores, partidarios de que se repartieran los pocos bienes de la compañía.

Como resultado de las apelaciones de los interesados el Tribunal Superior de Bogotá decidió llamara juicio a los hermanos Camacho Rubio. Fueron acusados de falsedad personal en que incurrieron al abrir una cuenta corriente en el Banco de Bogotá, sucursal Los Héroes, bajo los falsos nombres de Alberto Valencia e Ignacio Agredo, cuenta en la cual traspasaban de otra que tenían en la misma entidad en Chapinero, los depósitos que recibían de los ahorradores. También se llamó a juicio por el mismo delito a Arturo Restrepo Jaramillo, gerente de la sucursal en donde los hermanos Camacho habían abierto la cuenta bajo nombres supuestos.

Gabriel Camacho fue condenado a cinco años de prisión por el delito de estafa y sobreseyó a su hermano Fernando en cuanto a la misma violación de la ley. El Tribunal revocó la declaratoria de quiebra proferida por el juez 24 penal del circuito y dispuso que la sociedad Camacho Roldán volviera a su estado inicial de concordato preventivo.

Por último la providencia señaló que Fernando Camacho y Arturo Restrepo Jaramillo podían seguir libres, y la condena contra Gabriel no se ha hecho efectiva por los recursos interpuestos contra las decisiones y una posible prescripción. Alcanzó a pasar unos veinte días en prisión y hoy los Camacho son vistos con frecuencia en su finca en Engativá.

La mayor parte de los bienes de los Camacho quedaron en manos de los acreedores que se avivaron y los embargaron. Se ha devuelto el 401% del capital y con una casa de habitación de los Camacho que será vendida en breve se aspira devolver el 60°/o restante. De allí en adelante pare de contar. Los intereses y la desvalorización se perderán. "Muchos de los afectados tienen hoy en día que fiar en la tienda un par de cigarrillos y Gabriel Mallarino murió de pena moral al quedarse sin los ahorros de su vida", recordaron a DINERO algunos de los damnificados.
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