| 6/22/2007 12:00:00 AM

Licitación de alimentos, en vía de extinción

Algunas entidades estatales vienen cambiando desde hace tres años su modalidad de compras públicas de alimentos. Las licitaciones se están volviendo cosa del pasado y son reemplazadas por transacciones en la Bolsa Nacional Agropecuaria.

Todos los días hábiles entre las 9 y 11 de la mañana, 30 firmas comisionistas afiliadas a la Bolsa Nacional Agropecuaria (BNA) ponen sobre la mesa las mejores propuestas de sus clientes para quedarse con la mayor tajada de los presupuestos que tienen las empresas del Estado para las compras públicas y que se estiman en $1,5 billones anuales.

Desde hace tres años, cuando se creó el mercado de compras públicas como respuesta a la necesidad de agilizar los procesos de adquisición de productos de origen agropecuario, este negocio se ha convertido en uno de los más atractivos, tanto para los productores de alimentos como para los compradores de los mismos.

El año pasado se transaron por esta vía $220.000 millones y la meta que se tiene para el año en curso es duplicar dicha cifra, y convencer a los compradores de que este mecanismo es mucho más ágil, económico y transparente que el de una licitación.

Las cuentas que hacen algunas entidades del Estado, con base en la experiencia que han tenido al utilizar las dos modalidades de compra, se basan en que, mientras el costo de elaborar una licitación oscila entre 8,5% y 11% del total del negocio final, el de hacerlo a través de la Bolsa es de 2%, lo que implica ahorros significativos para las empresas compradoras, a la vez que les permite adquirir un mayor número de productos.

"El tiempo de entrega también se reduce considerablemente", cuenta David Francisco Barreto, director de Mercadeo de BNA, y explica que las entregas tardan de uno a cinco días en la negociación de entrega inmediata y de cinco a 29 días en las de operaciones disponibles.

Para el capitán Roberto Sáchica de las Fuerzas Militares (FF. MM.), una de las ventajas de utilizar este mecanismo radica en la facilidad de centralizar todas las compras a través de una sola entidad. "Hace algunos años cada región hacía sus compras mediante diferentes mecanismos, así que era incalculable el número de licitaciones que se hacían", dice. En 2006 la Agencia Logística de las FF MM centralizó las compras y codificó 186 productos para adquisición a través de la BNA. Ese año se hicieron compras por $90.194 millones en víveres para el abastecimiento de las unidades militares. Esta cifra representó un incremento del 23,47%, frente a 2005.

Esta entidad también inició las compras a futuro (forward), con lo cual se ha venido beneficiando de la estabilidad en los precios y, a su vez, ha asegurado el suministro de los productos demandados. Las negociaciones forward alcanzaron los $35.826 millones que corresponden al 39,7% del total de negociaciones en esta vigencia. Adicionalmente, adquiere el 98% de los elementos que componen las raciones de campaña por un valor aproximado de $14.000 millones.

Para las Fuerzas Militares los ahorros generados fueron del orden de los $21.000 millones el año pasado. En lo corrido de 2007 han realizado compras por $55.670 millones y han negociado forward por $41.472 millones.

El ICBF también compró $90.000 millones en desayunos infantiles, en una puja que duró casi dos horas, lo que le significó un ahorro de $17.000 millones.

En la medida en que el sistema siga creciendo y se cumplan las metas de crecimiento de la BNA, se prevé ampliar este mecanismo para adquirir otros bienes como uniformes, papel y bolígrafos, entre otros. Se espera que la demanda de este tipo de productos por parte del sector estatal, en 2008, será de $14 billones.
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