Revista Dinero

El Ministerio de Comercio, encabezado por Sergio Díaz-Granados, es la entidad encargada de liderar la convergencia hacia una contabilidad más global.

| 8/6/2013 4:00:00 PM

Les cogió la noche

A la mayoría de empresas colombianas les cogió la noche en la modernización de su contabilidad. Nadie sabe cómo evitar el caos contable que se avecina.

A pesar de que la ley contable que busca que las empresas migren hacia el uso de Normas Internacionales de Información Financiera NIIF (International Financial Reporting Standard, IFRS) fue aprobada por el Congreso de la República hace más de cuatro años –luego de tres años de discusión– lo cierto es que el país sigue hoy muy lejos de hablar el lenguaje contable y financiero que se practica en el resto del mundo.

La falta de liderazgo por parte del Ministerio de Comercio y del Consejo Técnico de la Contaduría Pública, la poca coordinación con otras entidades del Estado, la falta de profesionales que conozcan del tema y, sobre todo, la escasa conciencia de la mayoría de las empresas, la inminencia e importancia de esta transformación, hace que llevemos hablando prácticamente una década de este tema sin mayores avances. “El proceso se ha minimizado por parte de los tomadores de decisiones. De hecho, existe en la actualidad un conocimiento muy básico en miembros de juntas directivas, presidentes y vicepresidentes pues siguen creyendo que esto es solo un tema de contadores, lo cual hace que los esfuerzos de divulgación del gobierno nacional se pierdan”, afirma Felipe Janica, socio líder de IFRS de Ernst & Young Colombia.

Por esto, muchos expertos vaticinan un enorme caos el próximo año ante la inminencia del vencimiento de los plazos, las empresas grandes deberían llevar a cabo su proceso de transición en el año 2013 y las Pymes lo deberían efectuar en 2014. “Si consideramos que en el país debe haber un millón de empresas (95% Pymes) significa que se deberían estar convirtiendo a NIIF 4.000 empresas mensuales en 2013 y 80.000 en 2014. Y eso no está pasando”, afirma Waldo Maticorena, gerente general de IFRS Masters. Para evitar el caos hay que lograr que las Pymes tomen conciencia sobre la urgencia del proceso y lo empiecen de inmediato. Sin embargo, no es solo una tarea de las empresas, pues hay muchos obstáculos por superar que deben ser resueltos pronto.

Cuellos de botella


1.- Hay pocos expertos en el tema. Uno de los principales obstáculos es que en el país no habría hoy más de 200 profesionales certificados en NIIF y estarían concentrados en las grandes firmas de consultoría y/o auditoría como Ernst & Young, PriceWaterhouseCoopers, Deloitte, KPMG, BDO y Baker&Tily, entre otras. O están ya en las grandes empresas y grupos económicos que tienen presencia en países donde se aplican las NIIF. Además, de los cerca de 150.000 contadores que tendría actualmente el país, son pocos los que se estarían formando en este tema pues estuvieron al principio muy reticentes.

2.- Y las universidades no los están preparando. Además, no tendrían dónde formarse. Muy pocas universidades han cambiado su pensum o han creado de ceros un programa de contaduría pública con énfasis internacional para que sus profesionales salgan certificados en NIIF. Esto significa que los más de 15.000 a 20.000 contadores que se gradúan anualmente están recibiendo una formación que no les va a servir para su futuro profesional. Además, otras carreras y profesiones como Administración de Empresas, Economía e Ingeniería Industrial, deberían incorporar una vasta profundización en NIIF para que los nuevos profesionales se formen en estos estándares. Hasta ahora se están comenzando a ver los primeros diplomados para que gente ya egresada conozca del tema.

3.- El Ministerio de Educación no ha actuado. Esta ley es un claro ejemplo de cómo trabaja el sector público. Mientras el Ministerio y las Superintendencias les ordenan a las empresas cambiar, el Ministerio de Educación no crea las condiciones para que esto suceda. El Ministerio debería obligar a las facultades de contaduría a reformar sus programas y adoptar, por ejemplo, las denominadas normas internacionales de educación (IES, por su sigla en inglés) de la IFAC (Federación Internacional de Contadores). Así como educar profesores en la materia. Esto también demuestra el bajo grado de preparación que hay el interior del mismo gobierno en el tema de NIIF.

4.- No hay un organismo certificador. A la falta de gente preparada en NIIF a todo nivel y de quien la prepare, se suma otro problema. ¿Quién certifica que alguien verdaderamente sabe del tema y, por tanto, puede ser asesor de una compañía en su proceso de convergencia? Para muchos expertos falta un examen de certificación como se hace, por ejemplo, en el mercado de valores. Más considerando que la ley del contador prohíbe ejercer funciones para las cuales no está calificado.

5.- El software contable no está listo. El mismo problema se aplica al tema del software contable. ¿Quién dice que un software para una empresa pequeña es el adecuado? A excepción de las grandes empresas internacionales como SAP y Oracle, son muy pocas las compañías que tienen adecuados sus sistemas a NIIF.

6.- El Consejo Técnico no funciona adecuadamente. En voz baja todo el mundo habla de los problemas del Consejo Técnico de la Contaduría Pública CTCP, entidad encargada de establecer los lineamientos para el proceso de convergencia. No solo porque se demoró en conformarse sino porque sus actuales miembros –Gustavo Serrano, Gabriel Suárez, Daniel Sarmiento y Luis Alfonso Colmenares– al parecer no se hablan entre sí. Este último, actual presidente del CTCP, es el padre del fallecido Luis Andrés Colmenares, el muchacho de la Universidad de los Andes cuyo caso está siendo investigado por las autoridades.

Sin embargo, el principal problema es que las empresas no han entendido que el cambio de estándares contables es una realidad que no tiene reversa, afirma Hugo Ospina, presidente del Instituto Nacional de Contadores Públicos, y que no es un tema solo de los contadores. “Se requiere un cambio de mentalidad desde la alta gerencia y una mayor conciencia sobre los efectos”, asegura.

Según estudios de la Superintendencia de Sociedades, el patrimonio de las entidades se reducirá en promedio alrededor de 30%. El tránsito hacia NIIF puede tardar de seis meses hasta un año y medio. Además, para realizar la adopción por primera vez, se requiere tener convertidos prácticamente dos años de información. Por tanto, hay que comenzar ya.

El Ministerio de Comercio se dedicó a firmar Tratados de Libre Comercio y a “internacionalizar” nuestra economía pero no se ocupó de arreglar la casa. Si no actuamos rápidamente seguiremos siendo el único país de la región –Venezuela y Cuba ya lo hicieron– que no se ha globalizado en materia contable.

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