| 9/20/2013 2:50:00 PM

El juego de los millones

Por sus ingresos récord de US$1.840 millones durante el primer semestre del año, la firma danesa Lego acaba de convertirse en la segunda mayor fabricante de juguetes en el mundo.

Ayudado por un pequeño ejército de carpinteros, Ole Kirk Christiansen se dedicó por años a construir casas y muebles para aquellos granjeros asentados en su natal Billund, Dinamarca. Cuando apenas despuntaba el año 1924, las llamas de un voraz incendio consumieron hasta el último rincón de su taller. Tragedia que, lejos de amilanarlo, se convirtió en la excusa perfecta para crecer su negocio mediante la elaboración de juguetes con bloques de madera. Así, en medio de un entorno humilde de artesanos, nació la compañía Lego, recientemente ‘proclamada’ por Bloomberg como la segunda mayor fabricante de juguetes en el mundo.

Pero, ¿cómo llegó esta empresa de origen danés al pedestal de los jugueteros mundiales? Lo hizo, básicamente, con dos estrategias: una, apuntó a ampliar su presencia dentro del mercado asiático y otra encaminada a acaparar la atención de las niñas con el nuevo set Lego Friends.

Este lineamiento, preestablecido por la junta directiva de la organización, significó un crecimiento de 13% en sus ventas durante el primer semestre de este año. Pero lo más importante sin duda es que les permitió superar con creces a Hasbro, considerada hasta hace pocas semanas como la ‘subcampeona’ de los fabricantes de juguetes en el planeta, detrás de Mattel.

En blanco sobre negro, los seis primeros meses de 2013 dejaron ingresos por US$1.840 millones a Lego. Monto para nada despreciable si se tiene en cuenta que durante el mismo periodo del año pasado esa variable alcanzó los US$1.500 millones. En cuanto a sus utilidades, la firma ha mostrado un crecimiento de 18% en lo corrido del año que, en plata blanca, equivalen a US$410 millones.?Y, aunque por lo pronto no cotizan sus acciones en bolsa, los directivos de la compañía anunciaron hace poco que su participación de mercado global tuvo un impulso de 8,8% en el primer semestre de este año frente al 8,6% con el que cerraron 2012.

Paradójicamente, mientras Lego recoge los mejores frutos de su cosecha, gigantes de la industria como Mattel y Hasbro no atraviesan por su mejor momento. La razón obedece a que los niños están cambiando sus preferencias a la hora de jugar, pues su balanza se inclina cada vez más hacia los juegos virtuales en dispositivos móviles.

Los números para estas dos últimas empresas lucen preocupantes. Por el lado de Hasbro, las ventas de uno de sus productos insignia –el célebre G.I. Joe– se desplomaron 35% durante el primer semestre de este año. Y por el lado de Mattel ocurrió lo mismo con su línea de carros Hot Wheels, que sufrió una caída de 6%.

Este panorama de contrastes, al tiempo que muestra las dificultades de dos colosos como Hasbro y Mattel, pone de manifiesto que el potencial de crecimiento de juguetes tradicionales como el Lego aún es grande, muy a pesar del advenimiento de los video-juegos y de las nuevas tecnologías. Una realidad que seguramente –si viviera– sería motivo de orgulloso para Ole Kirk Christiansen, aquel viejo artesano que algún día concibió el juego de los bloques plásticos que se conectan entre sí.
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