| 4/1/1995 12:00:00 AM

LAS SUTURAS DEL COSTAL

Por varias partes se reventará el costal del abultado gasto social.

Dadas las descomunales dimensiones del costal que abarca el gasto social, en razón del marcado populismo de buena parte de los integrantes del actual gobierno, a algunos observadores les invade el temor de que al establecer el peso del gigantesco saco, el país corra el riesgo de que el tan cacareado "salto social" se convierta en un decepcionante brinco en reversa.

Las primeras suturas que pueden llegar a ceder son aquellas relacionadas con el proyecto de reforma tributaria, en caso de que se imponga la petulante sentencia del profesor Musgrave, en el sentido que las reformas tributarias tienen que ser acordes "con el nivel futuro de las necesidades de ingresos fiscales". Nada puede ser más necio. Todo contribuyente comprende que las necesidades fiscales de los gobiernos, especialmente aquellos de corte populista, pueden llegar a ser casi infinitas. Una reforma tributaria que no esté de acuerdo con el crecimiento armónico y sostenido del sector productivo y que tenga visos de virtual expropiación, sólo puede conducir al estrangulamiento del motor de nuestra economía: el sector privado. El gobierno estaría secando las ubres de la vaca que pretende ordeñar.

Otra cosa bien distinta a aumentar los tributos es perseguir a los evasores y castigar a los que evaden sus obligaciones fiscales, como son los contrabandistas y sus "Sanandresitos".

Las segundas suturas que pueden empezar a ceder son aquellas que cuentan con los ingresos provenientes de la inversión extranjera, para financiar una serie de proyectos tanto en el sector petrolero como en las telecomunicaciones, la energía eléctrica y la infraestructura vial. La verdad es que las altas cargas tributarias, la incertidumbre jurídica, la falta de tecnología, la inadecuada infraestructura y las trabas burocráticas desestimulan la entrada de capitales foráneos al país. Es muy poco probable que las metas de los US$10.000 millones contemplados en el plan de desarrollo del gobierno se lleguen a cumplir.

as terceras suturas que pueden reventar el costal del gasto social son aquellas en que se prevé que la gran parte de la inversión en infraestructura se haga con participación de capital privado. La realidad es que el país a través de los diferentes ministerios involucrados en este sector no está preparado ni técnicamente, ni jurídicamente, ni administrativamente para manejar la elevadísima inversión -diez billones de pesos- en proyectos de infraestructura a ser desarrollados por el sector privado a través de concesiones.

Finalmente, las cuartas suturas que se pueden deshacer son aquellas relativas a las privatizaciones de varias empresas del sector público. La incertidumbre jurídica que rodea el proceso como es el caso de tener que darle prioridad en las ventas a los sectores solidarios -las cooperativas e instituciones similares-, al igual que la falta de definición de responsabilidades como las que causaron el fracaso de la privatización del aeropuerto de Cali, pueden poner en peligro los ingresos por este concepto.

Los elementos populistas e intervencionistas de la administración con toda seguridad no le verán inconveniente a ninguna de las anteriores posibilidades de desgarramiento de las suturas del costal del gasto social. Argumentarán la posibilidad de nuevas suturas incrementando el déficit fiscal a través del endeudamiento interno y externo.

Sólo cabe esperar que la ortodoxia en materia de gasto público demostrada por el ministro Perry acalle las presiones populistas y demagógicas de aquellos que insisten en adelantar un gasto público desmedido, que sería financiado a través de un déficit fiscal que sólo puede conducir a mantener las altas tasas de interés, a ahorcar el sector privado, y a encaminar al país a una recesión.
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