| 2/4/2005 12:00:00 AM

Las lecciones de las ventas

Los procesos de venta de Cementos Diamante y Banco de Colombia dejan enseñanzas para los pequeños accionistas, que se pusieron en alerta ante el ruido por la posible venta de Bavaria.

La tercera semana de enero fue muy agitada para los directivos de Bavaria. El anuncio que el 20 de enero hizo el diario británico Financial Times sobre una negociación entre SABMiller y Bavaria, que podría llevar a la cervecera inglesa a tomar control de la colombiana, no solo movió a la bolsa de valores, sino a los organismos de control. Al día siguiente, la acción de Bavaria subió 9,56%, para cerrar a $32.660. En Londres, por su parte, la acción de SABMiller cayó, ya que el mercado consideró muy alto el precio de US$9.000 millones que, según la nota periodística, se pagaría por Bavaria.

La Superintendencia de Valores pidió explicaciones a los directivos de la compañía, quienes aseguraron no conocer ninguna negociación de venta que se estuviera llevando a cabo. Si bien al finalizar enero la marea había bajado, muy pocos creyeron la versión del presidente de Bavaria. En el aire quedó la sensación de que, de producirse algún acuerdo, los últimos en enterarse serían los accionistas minoritarios, los organismos de control y la misma administración de la compañía, pues si se la enterara de las negociaciones tendría que notificarle esa información eventual a la Superintendencia de Valores.

Por eso, también, hay incertidumbre sobre si es buen negocio o no comprar acciones de la compañía a la espera de una transacción propiciada por los mayores accionistas, ya que todo depende de cómo se lleve a cabo. Lo sucedido con las ventas de otras grandes empresas inscritas en bolsa ha dejado enseñanzas que, si bien no pudieron ser aplicadas en su momento, sí han tratado de proteger a los socios minoritarios en procesos posteriores.



Ventas indirectas

El principal mecanismo de protección en el régimen de empresas listadas en bolsa son las ofertas públicas de adquisición (OPA), que se introdujeron en la normatividad colombiana en la década del 80. Esta norma exige que cualquier persona que quiera comprar más del 10% de una compañía listada en bolsa, tenga que hacer una OPA para garantizar a cualquier accionista la oportunidad de participar en el proceso.

Sin embargo, en 1996, cuando se vendió Cementos Diamante a la mexicana Cemex, se evidenció que esta norma se quedaba corta, porque lograron saltarse el procedimiento. Resulta que las acciones de Diamante estaban en manos de tres sociedades que, a su vez, eran propiedad de una firma radicada en Nueva York. La firma de Estados Unidos le entregó las acciones de las tres compañías a una fiduciaria en Nueva York, que se encargó de hacer la venta. Como lo que se traspasó no fueron las acciones de Diamante, sino la propiedad de las compañías tenedoras de las acciones, la compañía evitó la OPA y la operación se realizó por fuera sin que las autoridades colombianas pudieran intervenir. Como recuerda Andrés Uribe, superintendente de Valores de la época, "no hubo oferta pública de adquisición, como decía la norma, porque se vendieron las compañías que eran dueñas a su vez de Diamante". Esto llevó a la Supervalores a establecer la obligatoriedad de la OPA, cuando de forma directa o indirecta una persona o grupo de personas se conviertan en beneficiarios reales de más del 10% de las acciones, o si teniendo este porcentaje lo incrementan en un porcentaje superior al 5%.

Aunque esta modificación limitó las posibilidades de una venta indirecta, hay quienes consideran que no cierra todas las ventanas. "Si una holding radicada en el exterior y propietaria de las acciones de una compañía colombiana, se fusiona en el exterior con una subsidiaria o una holding de otra empresa, la autoridad colombiana no podría hacer nada e, incluso, no tendría por qué enterarse", comenta un asesor de empresas. Al respecto, Clemente del Valle, superintendente de Valores, reconoce que en este caso uno de los problemas es la falta de información, lo que no haría fácil controlar este caso. "Sin embargo, los casos grandes se conocen, se podrían tomar acciones sobre la titularidad de las acciones listadas en Colombia, pero el tema es saberlo. Este riesgo existe en cualquier parte del mundo", afirma.



Banco de colombia y los preacuerdos

Otra muestra de lo difícil que es para las autoridades y los accionistas minoritarios conocer las negociaciones entre los grandes propietarios y los compradores es lo sucedido en la adquisición del control accionario del Banco de Colombia por parte del BIC. Aunque desde el 25 de agosto de 1997 se dio a conocer al mercado público de valores que el BIC e Isaac y Jaime Gilinski, accionistas mayoritarios del Banco de Colombia, habían llegado a un acuerdo para la fusión de las dos entidades, solo hasta 2001 la Superintendencia de Valores se enteró -por medio del accionista Maximiliano Echeverri- de un preacuerdo entre las partes que afectó las condiciones de venta para los pequeños accionistas. Según la Supervalores, en la información que se reveló en la asamblea de accionistas y ante el órgano regulador, no se mencionaron, entre otros temas, los precios pactados en el contrato, el compromiso de devolver el sobreprecio que se pudiera pagar en el martillo por encima de cierto valor y que, presuntamente el dinero pagado a los accionistas del Banco de Colombia provenía del crédito que tomaría el BIC, que como resultado de la fusión sería pagado por la entidad fusionada. "Así, los accionistas que eran parte de la promesa, recibieron un precio sustancialmente inferior al que recibieron las partes del contrato", señala la Super.

Esto llevó a que, en 2002, la Super hiciera obligatoria la revelación de los preacuerdos, con dos meses de anticipación a la OPA, para darle transparencia al proceso. Gracias a esta norma, en la reciente negociación entre Philip Morris y Coltabaco se hizo público el preacuerdo entre las partes y la multinacional anunció que va a hacer una oferta pública por el 100% de las acciones, lo que les permitiría a los minoritarios acceder en igualdad de condiciones a la venta.



Avianca y su retiro de la bolsa

Aunque la venta de Avianca se realizó dentro del proceso de ley de quiebras de Estados Unidos, había sido previamente retirada de la Bolsa de Valores de Colombia. Es decir, si se hubiera vendido en condiciones normales, no habría tenido que acudir a una OPA. Para que una empresa sea retirada y se cancele su registro en la bolsa, requiere la aprobación del 99% de los votos de la asamblea.



El derecho de retiro

La otra protección que tienen los minoritarios es el derecho de retiro, que pueden ejercer cuando no están de acuerdo con el proceso de fusión o de adquisición, durante los 20 días a partir de cuando la asamblea de accionistas tome la decisión. De esta manera, pueden ofrecer sus acciones a otros accionistas y, en caso de no llegar a un acuerdo, la empresa tiene la obligación de comprarles esas acciones de acuerdo con la valoración que haga un experto.

Aunque la protección al accionista minoritario ha aumentado, no se puede asegurar que haya garantías plenas, como lo demuestran los vacíos que se han ido solucionando en las grandes transacciones realizadas en el país. De hecho, la Supervalores está estudiando mejoras en la regulación de las OPA, para evitar los vacíos que se están presentando. Lo ideal sería que estas rendijas se repararan a tiempo, y no cuando la respectiva operación ya se haya cerrado.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?