| 4/28/2016 12:00:00 AM

El negocio de las empresas que cobran por nombres

La selección del nombre de los bebés se convirtió en negocio para empresas expertas en marcas, que prometen ayudar a futuros papás por unos miles de dólares.

Escoger el nombre de un bebé no es tarea fácil. Además de lograr un acuerdo entre la pareja de padres, estos buscan un nombre que no suene a viejo, pero que tampoco esté tan de moda que todos los demás niños de su edad se llamen igual. Que sea fácil de pronunciar, que combine con los apellidos y que, de alguna manera, le ayude a su retoño a forjar su personalidad.

Tradicionalmente, los nombres son elegidos de forma emocional, dado que los padres se inclinan por llamar a sus hijos como personas que admiran (familiares, actores, políticos, deportistas, etc.), el problema es que el resto de la sociedad puede no compartir esa admiración y un nombre que los padres consideran muy significativo se puede convertir en motivo de futuras burlas para su hijo.

Además, datos experimentales muestran que las personas con nombres deseables o atractivos tienden a ser tratados más favorablemente que aquellos con nombres indeseables o poco atractivos. Así le aseguró a Bloomberg Albert Mehrabian, profesor emérito de sicología de la Universidad de California-Los Angeles, quien en 2002 escribió The Baby Name Report Card: Beneficial and Harmful Baby Names (Tarjeta para calificar nombres de bebé beneficiosos y perjudiciales). Este experto clasificó los nombres en cuatro categorías: éticos, populares, exitosos y masculinos o femeninos.

Estas clasificaciones han inspirado un nuevo negocio que crece en Europa y Estados Unidos, con el cual se busca ayudar a los padres a nombrar a sus hijos. Una de las firmas que crece en este campo es la suiza Erfolgswelle, que comenzó desarrollando marcas y ahora ayuda a encontrar nombres. Por cada nombre cobra más de US$29.000, pues a su investigación dedica más de 100 horas de trabajo. Dicen no enfocarse en temas emocionales, sino en datos; por ejemplo, comprueban que el nombre no esté ya registrado y lo vetan si tiene parecido con una marca ya existente. Además, rastrean en la historia para que el nombre elegido no tenga lo que ellos llaman un “pasado agravante”; es decir, que haya sido utilizado de forma negativa en el pasado.

La estadounidense My Name for Life también hace esta tarea. En su caso, cobra a partir de cientos de dólares y destinan unas 30 horas pensando cada nombre. “Mientras que algunos criterios como la popularidad del nombre se pueden medir y calificar de forma objetiva, hay otros como la probabilidad de éxito que son subjetivos. Esto hace que un nombre pueda variar de persona a persona, de una comunidad a otra y de generación en generación”, explicó Sherri Suzanne, directora de la empresa a Bloomberg. Esta compañía también hace conexiones culturales para comprobar si el nombre se adapta al pasado de la familia.

Otro es el caso de la agencia de publicidad española Damenáme, que tradicionalmente se ha enfocado en crear marcas para las empresas, pero que desde el año pasado les ayuda también a los padres a nombrar sus hijos. La primera pareja que les hizo caso le puso a su niña Eire. Según el diario Cinco Días, en el tiempo que llevan con este servicio han tenido bastante éxito. Ya han recibido más de 800 peticiones de España, Francia, Latinoamérica y hasta de Australia.

“El nombre te acompaña toda tu vida, y ahora que tanto se habla de marca personal, es el primer paso para construirla”, dicen los dueños de Damenáme.

La ansiedad de los padres por nombrar de la mejor manera a sus hijos es una prueba más de que todo en la vida es susceptible de convertirse en negocio.

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