Las cartas sobre la mesa

| 9/28/2001 12:00:00 AM

Las cartas sobre la mesa

Las más recientes decisiones del Grupo Empresarial Bavaria demuestran que no está dispuesto a meterle plata buena a la plata mala.

En los últimos 3 meses, Julio Mario Santo Domingo ha tomado tres decisiones que dejan muy claro que no está dispuesto a seguir manteniendo negocios que no son rentables. Ya no le importa lo que la gente diga. Dejó ir Cofinorte, la corporación financiera que estuvo muy ligada al desarrollo empresarial de la Costa Atlántica. Convirtió en semanal El Espectador para frenar de alguna manera las cuantiosas pérdidas que daba el diario. Y puso en marcha una medida que estaba contemplada hacía años, pero que solo se tomó el pasado 18 de septiembre: cerró las fábricas ineficientes de cerveza y espera reducir en 10% la planta de personal de Bavaria.

Si bien el proceso de focalización ya estaba en marcha, pues de hecho desde 1999 el grupo empezó a salir de inversiones, la venta del 33% de Celumovil a BellSouth, el progresivo marchitamiento de su inversión en Colseguros o la venta de las inversiones cerveceras en España y Portugal no tenían el simbolismo de las recientes medidas.



El mensaje fue claro. Contra una decisión empresarialmente lógica, no valían ni los 114 años de historia de El Espectador ni la posición de Cofinorte en Barranquilla, como sí habrían podido influir hace 10 años, cuando la situación del país era mejor.



Ante esta cascada de decisiones, la pregunta que está en la mente de todo el mundo es: ¿qué va a ocurrir con Avianca? La decisión gubernamental sobre la fusión con Aces se dilata, al tiempo que el desangre financiero de la empresa se agrava y las perspectivas de conseguir un socio internacional son cada vez más remotas, ante el crítico estado del negocio de las aerolíneas en todo el mundo. Avianca podría ser la próxima en la lista.



Bavaria al orden



La limpieza de inversiones no podía dejar por fuera el negocio cervecero que, aunque sigue siendo la joya de la corona del grupo, se ha visto resentido por la caída del 30% en el consumo per cápita de cerveza que se ha registrado en los últimos 5 años y, como es obvio, por la situación del país. A la huelga que paralizó las plantas 71 días a comienzos de año, hay que sumarle el hecho de que la empresa tiene bloqueado, por motivos de seguridad, el ingreso a 100 municipios (el 4% de sus ventas). Y esta combinación de factores ya se empieza a ver en los resultados: en lo corrido del año las ventas han caído 11%.



El objetivo en torno a Bavaria es claro: hay que mejorar su eficiencia, no solo por la probable competencia internacional que se le pueda generar una vez entre en vigencia el Alca, sino ante la eventualidad de una venta.



La reorganización comenzó a principios de año, con un programa de retiro voluntario que facilitó la renuncia de 400 empleados y con el achatamiento de la estructura administrativa de Bavaria, Cervunión y Aguila. En Bavaria, las vicepresidencias se redujeron de 12 a 7, y en las otras compañías, donde prácticamente se replicaba la estructura, también se han achatado las estructuras. De hecho, Cervunión pasó de tener presidente a director general.



El programa más agresivo se lanzó el pasado 18 de septiembre y busca reducir en 10% la planta de personal (poco más de 1.000 personas). La esperanza de la compañía sobre el éxito radica en que los beneficios son más atractivos que los del anterior plan y en que les está dando a los trabajadores la oportunidad de convertirse en microempresarios.



El adelgazamiento de la compañía está integrado con un plan de mercadeo tendiente a recuperar en 6% anual el consumo per cápita de cerveza, para lo cual contrató los servicios de Sergio Zyman, quien fue vicepresidente mundial de mercadeo de Coca-Cola, donde logró aumentar el valor de mercado de Coca-Cola de US$56.000 millones a US$193.000 millones, creó la campaña Siempre Coca-Cola y tuvo a su cargo el lanzamiento de nuevas bebidas como Diet Coke, Sprite y la Coca-Cola Clásica, entre otros objetivos. En Bavaria, las cervezas light, ice (con permanente apariencia de helada) y con diferentes grados de alcohol son algunos de los productos que están en camino.



El fortalecimiento que se le quiere dar al mercado interno está acompañado de un plan exportador y de la decisión de invertir en América Latina. Estas acciones no solo ampliarían el mercado para Bavaria, sino que la harían más atractiva para un posible socio internacional. De hecho, el redimensionamiento de plantas podría ser una condición pedida por Brahma para una compra. Esta empresa adquirió Antártica en 1999, y al fusionarse con ella en AmBev quedó convertida en la cuarta cervecera del mundo.



Avianca: ¿la decisión final?



Dentro de la línea de pensamiento de no inyectarle plata buena a la plata mala, la decisión más importante que queda por tomar es la suerte de Avianca, empresa cuya situación empeora cada día que pasa. Y ahora hay un agravante adicional: aunque la Aeronáutica Civil apruebe la integración con Aces, los más recientes acontecimientos mundiales disipan la posibilidad de que una aerolínea extranjera compre las compañías.



Los atentados terroristas contra Estados Unidos no solo causaron cuantiosas pérdidas a las aerolíneas de ese país, que ya han anunciado despidos de 100.000 empleados en el sector, sino que les han cerrado las fuentes de financiamiento. Y a pesar de la ayuda de US$15.000 millones, prometida por el gobierno entre créditos y avales, va a ser muy difícil que levanten cabeza y que destinen recursos a compra de empresas.



Por otro lado, el incremento en las pólizas de seguros --presionadas con los atentados terroristas-- afecta las finanzas de Avianca. Si bien es poco probable que en Colombia el tráfico aéreo se reduzca al 20% que se calcula en Estados Unidos, por la menor participación de viajeros internacionales, Avianca sería una de las más afectadas porque tiene el 32,28% de las rutas a Estados Unidos, mientras American tiene el 37,22%, de acuerdo con datos de la compañía.



Avianca registra patrimonio negativo desde septiembre de 2000. Por ley, las empresas que lleven más de 6 meses en esta circunstancia no pueden entrar en la Ley 550 o de intervención económica, y si no han tomado medidas tendientes a restablecer el equilibrio patrimonial mínimo que fija la ley, deben entrar en liquidación. Sin embargo, la norma deja la puerta abierta, ya que no exige que esas medidas hayan dado sus frutos en ese período.



Avianca ya dio pasos tendientes a salir de esta situación patrimonial, al anunciar en su asamblea de marzo que está dispuesta a capitalizar créditos por US$66 millones, subrogar la carga pensional del personal de tierra hasta por US$110 millones, y aprobar una capitalización por US$200 millones.



Aunque pudiera entrar en la liquidación, el proceso no es tan fácil, pues si los ingresos provenientes de la liquidación de activos no alcanzan a cubrir el pasivo pensional, queda la posibilidad de que entre a operar una presunción de responsabilidad de la matriz en el fracaso de la compañía, y si esto se da tendría que responder subsidiariamente por ello ante la justicia ordinaria. El lío es que hay antecedentes complejos, como el de Colcurtidos, caso en el cual la Corte Constitucional conceptuó que los accionistas debían responder por el faltante pensional. Si bien el fallo quedó anulado, porque se violó el debido proceso al responderse por tutela, la discusión sigue en el aire. Otro caso es el de Industrial Hullera, en el cual se declaró el control conjunto de Fabricato y Cementos El Cairo en la empresa, y un juez inició un proceso para que fueran solidarios. Estos ejemplos muestran que el panorama para las matrices no es tan blanco o negro, y que se podrían embarcar en procesos de años para demostrar que no tuvieron responsabilidad en los hechos.



¿Santo Domingo le seguirá inyectando recursos a Avianca o la dejará ir en picada? Esa es la pregunta que se hace todo el mundo y a la que le queda muy poco tiempo para ser resuelta. Se espera que antes de finalizar octubre se produzca un pronunciamiento sobre el futuro de la empresa. Los colombianos deben prepararse para los escenarios más difíciles en esta materia.
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