| 7/1/1993 12:00:00 AM

LAS CARRERAS DE CABALLOS

La hípica en Colombia ha sido perseguida por altos impuestos nacionales y municipales.

Además de su alta participación en la vida económica de las naciones, el caballo ha sido siempre elemento esencial en las competencias y justas deportivas. Todos los espectáculos en que interviene el caballo están clasificados como de habilidad y destreza, y cobijan tanto al jinete como al animal. Cuando se habla de hipódromos no se trata pues de juegos de suerte y azar.

Hoy, la actividad hípica en el mundo ocupa uno de los primeros lugares como medio de recreación y esparcimiento. Francia cuenta con 286 hipódromos y un número igual o mayor de escenarios, diferentes de los hipódromos, dedicados al deporte hípico en general. Más de 7.000 criadores de caballos generan una actividad agropecuaria e industrial sin precedentes y un 60% de esos criadores posee menos de tres yeguas de cría. Contrario de lo que piensan muchos, la hípica en general y las carreras de caballos en particular, son deporte de multitudes donde se mezclan gentes de los más diversos estratos sociales. Cuando existía el hipódromo de Techo, cerca del 60% de los propietarios de caballos era pequeños comerciantes.

Los hipódromos son por lo general sociedades anónimas abiertas que funcionan en terrenos públicos alquilados por las municipalidades. Los particulares dueños de caballos le pagan a un preparador que se encarga de entrenar y cuidar al caballo. Igualmente se le paga al hipódromo el alquiler de la cuadra. Cuando el caballo gana una carrera, el hipódromo le paga una suma a su dueño, que se reparte proporcionalmente con el jockey, el preparador y los trabajadores de la cuadra.

Además, el hipódromo recibe el dinero de las apuestas. Cada carrera es una bolsa. Sobre el total de las apuestas recibidas se paga un porcentaje en impuestos. En la última reforma tributaria se determinó que se debía repartir entre los apostadores un mínimo del 75% de la bolsa. Después de deducir los impuestos y el porcentaje del hipódromo, la bolsa de cada carrera se reparte entre los apostadores ganadores. Mientras menos personas le hayan apostado al caballo ganador, mas recibe de la bolsa cada apostador que haya acertado.

A veces el estado es muy ambicioso y fija unos impuestos sobre las bolsas excesivamente altos. Por ejemplo, en Hipoandes se repartía menos del 45% de la bolsa. La actividad se vuelve menos atractiva y surgen las apuestas clandestinas para evadir los impuestos. Es así como en Estados Unidos nacieron los "bookies" que hizo famosos la película "El Golpe", o en Venezuela la "banca suiza".

Esto es lo que ha pasado en Colombia. La carga impositiva ha hecho nacer y morir innumerables veces la hípica. La última vez sucedió en el año 1987, debido al exceso de cargas impositivas municipales y nacionales. Esperamos que este apagón de la actividad hípica pueda renacer, para beneficio de todos, en un corto plazo, gracias a los cambios operados en la última reforma tributaria mencionados atrás.

Un grupo de inversionistas privados adelanta en estos momentos un proyecto en el Parque de la Florida. El Distrito alquilaría los terrenos por 25 años, al cabo de los cuales el hipódromo con todas sus mejoras revertirían a propiedad del Distrito, que podrá manejarlo como hoy opera la Plaza de Toros o el Estadio. Queda faltando solamente que el Concejo de Bogotá autorice al alcalde.

En nuestro país han existido las carreras de caballos desde el siglo pasado, siempre en escenarios o coliseos privados, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países del mundo, donde los hipódromos son parques públicos y de propiedad, casi siempre, estatal. El Bosque de Bologna, en el corazón mismo de París, hospeda dos hipódromos; en el gran parque de Palermo está el hipódromo del mismo nombre, situado en el centro de la ciudad de Buenos Aires; la Gavea en una de las partes más centrales de Río de Janeiro; el Hipódromo de las Américas en la mitad de Ciudad de México. En Nueva York el Belmont Park y la Rinconada en Caracas, igual a como ocurre con el Hipódromo de Monte Rico en Lima; están todos situados en las calles más céntricas de las ciudades.

Colombia es hoy la excepción mundial al no contar con este espectáculo popular mantenido e impulsado aún en los países socialistas de la Europa del Este y Asia. Después de terminada la guerra de Vietnam, uno de los actos del gobierno comunista fue el de reactivar los hipódromos existentes. También el gobierno socialista del presidente Mitterrand en Francia impulsó a toda costa la actividad hípica para beneficio de la agricultura y la ganadería, de la industria, de un gran número de actividades conexas y para proporcionar el esparcimiento que hoy se a constituido en el deporte que arrastra gran número de personas a sus escenarios.

No hay casi sector de la actividad económica que mirándolo de cerca no esté ligado, en algún grado, al caballo y la hípica en general y es que el caballo como el hombre, necesita ser identificado, albergado, curado, educado, entrenado y transportado. La actividad hípica, en su conjunto, cubre e involucra un gran número de áreas de la producción y diversas actividades tales como: administración general de las fincas, cría y producción, carreras, entrenamiento, agricultura, industria agro - alimentaría, industria farmacéutica, química y de electrodomésticos (televisores). También la mecánica de precisión óptica y la electrónica, así como genera altos consumos de metales, utilaje, peletería - curtiduría, pieles, cueros y textiles para vestidos y monturas. Un gran número de construcción de obras públicas e intervienen el comercio en general y el transporte. El turismo y los servicios profesionales se ven ligados a la actividad hípica y participan, además, los bancos y las aseguradoras, con las agencias de publicidad y todos los servicios públicos pues son altos los consumos.

Los medios de comunicación, prensa, radio y televisión tienen una intensa actividad alrededor de la hípica. En los Estados Unidos a partir de 1989 el espectáculo hípico superó al béisbol en número de espectadores y está catalogado como la tercera actividad generadora de empleo; situación similar ocurre en Japón, Inglaterra, Alemania, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Australia y otros más.

En lo que al empleo se refiere, las comunicaciones oficiales del Gobierno de Venezuela dan cuenta de cómo en un país con menos de la mitad de nuestros habitantes, 100.000 familias de recursos bajos y medios dependen integralmente de la actividad hípica.

Como los predios donde se ha desarrollado la hípica en Colombia han sido siempre de propiedad particular, casi todos han durado poco, como quiera que el crecimiento económico y el desarrollo de las ciudades han traído los procesos de urbanización que han dado al traste con esos parques y coliseos. Igual habría ocurrido, de no ser propiedad del Estado, con la Plaza de Toros de Santamaría, con el estadio El Campín, con el Atanasio Girardot de Medellín, con el Pascual Guerrero de Cali y tantos otros más que están ubicados en el corazón de las ciudades colombianas. El Estado ha mantenido interés en la recreación, el esparcimiento, el empleo y los impuestos que de esas actividades se han y se continuarán recibiendo.
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