| 2/28/2008 12:00:00 AM

Las basuras en Cali: carrera contra reloj

Pese a que la firma contratista que manejará el nuevo relleno sanitario tiene plazo hasta junio para ponerlo en funcionamiento, el actual basurero se cerrará el 23 de marzo.

En solo 19 meses que lleva como gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Cali (Emsirva), Susana Correa Barrero consiguió lo que en más de 20 años no pudieron lograr ni los políticos ni los gobernantes de turno: encontrar un nuevo sitio para la disposición final de las basuras de Cali y de su área metropolitana. El nuevo relleno sanitario empezará a operar en el municipio de Yotoco (ubicado a 46 kilómetros de Cali) a mediados del año, como quedó en la adjudicación del contrato a la firma Interaseo que ganó la licitación.
 
Pero, para sorpresa de todos, la Corporación Autónoma Regional del Valle (CVC) anunció que el basurero de la ciudad se cerrará el próximo 23 de marzo. Eso significa que a partir de esa fecha no habrá dónde arrojar las 1.800 toneladas diarias de basura que generan Cali, Yumbo y Jamundí y que la ciudad se enfrentaría a una grave crisis ambiental.

El director de la entidad, Óscar Murillo, sostiene que Navarro (en Cali lo llaman el Basuro) no aguanta más porque ya llegó a su tope máximo y que su cierre se ha ido postergando en el tiempo. "Por eso tomamos la decisión. La situación del Basuro se ha vuelto insostenible", dice. ¿Y entonces en dónde se van a depositar las basuras? Uno de los más sorprendidos con el anuncio es el gerente de Interaseo, Jorge Gómez: "Tenemos la obligación moral de tratar de solucionar este contratiempo en 45 días. Pero si no podemos, nos tomaremos el tiempo que nos da la ley para hacer un relleno con todas las especificaciones técnicas que se requieren", dice. La firma trabaja apresuradamente en la construcción de un 'vaso' que permita recibir el flujo de basuras de la ciudad entre marzo y junio, que es cuando entrará a operar el relleno.

Entretanto, el alcalde de Yotoco, Jorge Tascón, teme por la calidad de un trabajo apresurado y ha manifestado su preocupación de que el relleno termine convertido en otro Navarro por cuenta de esta situación. En declaraciones a la prensa local ha sentenciado: "Si no se cumple la ley, no hay relleno". Sin embargo, la gerente de Emsirva confía en la capacidad de reacción de la firma encargada del proyecto y sostiene que para la fecha del cierre de Navarro ya estará funcionando el 'vaso'. "Interaseo es una compañía con mucha experiencia en este tema y cuenta con un apoyo financiero grande. Por eso creo que la solución va a estar a tiempo", señala Correa.
 
Actualmente la firma presta sus servicios en Santa Marta, Barranquilla, Valledupar, Sincelejo, Maicao, Bogotá, Ibagué y Pereira, entre otras ciudades. También lo hace en Panamá y Quito (Ecuador). Interaseo fue la única compañía que se presentó a la licitación en la que los proponentes deberían aportar el lote y obtener la debida licencia ambiental, proceso que concluyó el pasado 21 de diciembre cuando se le adjudicó el contrato.

De varios lotes que se pusieron a consideración, el ubicado en Yotoco (a 56 kilómetros de Cali) fue el que presentó las mejores características, como el de su ubicación: a 11 kilómetros del casco urbano de dicho municipio. Por su parte, la CVC le dio la bendición final y le otorgó la licencia ambiental para su funcionamiento. La entidad reportó que no habrá impactos visuales porque el lote no se divisa desde la vía Panorama y su capacidad de área le permite soportar 1.800 toneladas diarias durante 20 años. El costo de la obra será de unos $22.000 millones y deberá contar con todas las normas técnicas modernas que se exigen para el manejo de rellenos sanitarios que no son a cielo abierto.

Una de las posiciones más razonables que se han escuchado por estos días en Cali, es la del personero de la ciudad, Adolfo León López, quien sostiene que si la CVC esperó tantos años para cerrar Navarro, lo lógico es que a hora que ya se está construyendo un nuevo relleno, espere solo unos meses más.

Otro hecho que también podría retrasar el proceso, es que las empresas ubicadas en la zona industrial de Yumbo se opusieron a que la estación de transferencia, donde los carros recolectores depositan la basura en camiones mucho más grandes que la llevan hasta el relleno de Yotoco, se construyera en sus proximidades. Alegan que esta situación podría llevar a que varias empresas de alimentos, ubicadas en la zona, no sean certificadas en los mercados internacionales. Por eso los empresarios, Interaseo, la CCV, la alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle busquen alternativas que permitan llevar los residuos hasta su destino final sin tener que aumentar los costos de los usuarios del servicio de aseo.

Costo político

Por años, la basura ha sido uno de los problemas más apremiantes que ha tenido la ciudad, la cual ha vivido varias emergencias sanitarias por cuenta de un botadero que debió haberse cerrado hace por lo menos diez años. Por eso los directivos de Emsirva y la CVC coinciden en que el costo político que implicaba escoger un nuevo lugar para depositar las basuras de Cali fue uno de los principales obstáculos para que por fin se tomara una decisión al respecto. Según Correa, al proceso de licitación siempre trataron de ponerle talanqueras y que aún hoy hay quienes se siguen oponiendo.
 
"Sostienen que aquí hubo una negociación de por medio, que se están regalando los negocios. Siempre tienen un interés de por medio. Aquí todo se hizo con total transparencia. Yo no le debo favores a nadie porque no soy política ni tengo aspiraciones en ese sentido. Creo que ya era hora de que los empresarios también nos metiéramos de lleno en los problema de la ciudad", sostiene.

Correa aceptó el cargo de gerente de Emsirva porque el presidente Álvaro Uribe se lo pidió personalmente, luego de que fuera liberada por la Policía tras permanecer secuestrada durante más de un año por el ELN. Era la primera vez que ocuparía un cargo público, pues su larga trayectoria laboral ha estado ligada a la dirección de empresas del sector energético y manufacturero, especialmente del Valle del Cauca. Para entonces, un diagnóstico de 2005 de la Superintendencia de Servicios Públicos revelaba que un 19% de la basura no era recogida, mientras que el 60% de la ciudad no se barría.

Su nombramiento directo se logró debido a que Emsirva fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos el 27 de octubre de 2005, con fines de liquidación. Correa tenía como tarea trazar un plan de salvamento para Emsirva que incluía hacerle frente al problema de las basuras. Tras consecutivas órdenes de cierres y una infinidad de aplazamientos, el Basurero de Navarro se convirtió en una gigantesca cordillera de depósitos que hoy se observa desde diversos puntos de la ciudad. Pese a los permanentes ensanches a los que había sido sometido, el depósito solo tenía en 2005 una capacidad de disposición de cinco meses y presentaba riesgo de derrumbe por su deficiente operación, pues no cumplía normas con respecto a límites de altura, diseño, pendientes y compactación. De hecho, el 26 de diciembre de 1998 un alud de 120 toneladas de basura sepultó a un reciclador y el 14 de septiembre de 2001, se decretó la emergencia ambiental tras el derrumbe del basurero. Aún así, sigue funcionando hasta hoy.

Por lo mismo, continuan los serios riesgos ambientales y de salud pública. Otra situación que resulta preocupante es que el lugar es habitado por unos 700 recicladores, muchos de los cuales tienen viviendas frente a la zona de descargue y disposición de residuos. También se detecta la presencia de líquidos residuales generados por la descomposición (lixiviados) que están contaminando el suelo y amenazan con contaminar las fuentes de agua cercanas, como el río Cauca.
 
El depósito a cielo abierto tampoco contaba con pozos de extracción de dichos contaminantes ni de chimeneas de evacuación de gases, lo que ha generado varios incendios, como el ocurrido en agosto de 2004 cuando ardió durante una semana, y el que se registró en febrero del año pasado. Además, no se llevaban a cabo monitoreos de variables ambientales y de estabilidad continuos que permitieran llevar registros de los comportamientos y tomar decisiones.

A muchas cuadras a la redonda, los habitantes del sector tienen que soportar olores fétidos que varían con el calor, las temporadas de lluvia y los vientos. Además de la continua presencia de moscas, chulos y roedores. Sin embargo, muy cerca del botadero se siguen construyendo grandes complejos urbanísticos, varios de estrato alto, que colindan con la montaña de desechos.

Por lo pronto se mantiene la expectativa, pues de no estar listo el vaso en el relleno de Yotoco, el 23 de marzo, Cali podría enfrentarse a una emergencia sanitaria sin precedentes. Al cierre de esta edición la CVC no había ampliado el plazo para el cierre de Navarro. Entretanto, Emsirva continúa su proceso de reestructuración que poco a poco les está devolviendo la condición de empresa pública viable, gerenciada por una empresaria que decidió que ya era hora de meterle mano al tema de las basuras en Cali.
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