| 5/26/2016 12:00:00 AM

Las barreras para la masificación de los vehículos eléctricos en el mundo

El carro eléctrico se está convirtiendo en una opción comercial y la estadounidense Tesla es el principal jugador. Estos son sus planes.

Hace unas décadas hablar de vehículos eléctricos parecía un tema de locos o de ciencia ficción. En este negocio que está de moda en todo el mundo, cada día crece el número de jugadores que deciden apostarles al desarrollo y fabricación de este tipo de carros, lo que se traducirá en una revolución de la industria automotriz.

El hecho de ser futuristas, brindar protección al medio ambiente, ahorrar costos en uso de gasolina y ayudar a evitar el calentamiento global son factores que los hacen llamativos. Sin embargo, algunas barreras de entrada les han quitado el dinamismo esperado: su alto costo de fabricación, la poca duración y las dificultades para realizar la recarga de las baterías juegan en contra de esta industria.

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Pero nadie ha optado por ‘tirar la toalla’. El reciente anuncio de la compañía norteamericana Tesla del lanzamiento del Tesla Model 3, un vehículo eléctrico de bajo costo, cuyos primeros despachos se darán a finales de 2017, agitó la competencia en este mercado y nadie quiere perder tiempo en un terreno marcado por la innovación, el diseño y la autonomía de los vehículos.

La productora de carros, con sede en Silicon Valley y solo 13 años en el mercado, aceleró los procesos de producción de estos automotores, en los que grandes jugadores como BMW, Mercedes Benz, Audi, General Motors y Ford hacen lo propio.

Aun así, la especialidad y trayectoria de la empresa estadounidense en la fabricación de estos automotores la mantienen en los primeros lugares de la carrera.

Los planes de producción y comercialización de Tesla son tan ambiciosos que prevé cerrar este año con más de 80.000 unidades vendidas, y terminar 2018 con 500.000, una meta que inicialmente estaba prevista para 2020, pero que su presidente y fundador, Elon Musk, decidió adelantar, aupado por la fuerte demanda que ha recibido el Tesla Model 3.

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Datos de la compañía indican que hasta la fecha tiene una lista de espera superior a las 325.000 personas para este modelo. Estos números sin duda ponen a la compañía en una posición privilegiada frente a otras empresas del sector, que reaccionaron ante su anuncio del pasado 31 de marzo.

Por ejemplo, BMW AG trabaja para recuperar las ventajas que en materia de innovación había alcanzado en 2013 con su modelo i3, un vehículo eléctrico urbano de pequeñas dimensiones.

La empresa germana espera lanzar en 2021 el iNext, que incorporará características de conducción autónoma y conectividad digital. Mercedes Benz prepara dos berlinas y dos crossovers, con una autonomía máxima que oscilará entre 420 kilómetros y 700 kilómetros, carros que empezarán a circular de forma escalonada desde 2018 hasta 2021.

Audi, por su parte, trabaja en su primer automóvil completamente eléctrico, pues hoy tiene oferta de híbridos. Lanzará al mercado en 2018 un modelo SUV deportivo que tendrá una autonomía de más de 500 kilómetros. Ford Motor Company, por su parte, también trabaja en el diseño de un vehículo eléctrico de gran autonomía, al igual que lo hace Renault, que cuenta con el Twizy, modelo que circula por las carreteras colombianas.

Lo complejo del tema es que ahora la competencia no es solo entre las grandes multinacionales de automóviles, que tienen décadas de experiencia, sino que las tecnológicas también quieren su tajada de un mercado que el año pasado vendió alrededor de 500.000 unidades en el mundo, el mismo número que pretende alcanzar Tesla en tres años.

Samsung, a través de su filial Samsung SDI, ya anunció su interés de ingresar en este nicho; Apple, por su parte, dio a conocer que trabaja en el desarrollo de un auto eléctrico que pondría a rodar en 2020, mientras que Google dijo que trabaja en el desarrollo de un vehículo autónomo desde 2010. Pero este no es un tema que trasnoche a Elon Musk, quien considera que “fabricar cosas” es la frase clave y, aunque estas empresas cuenten con los fabricantes, no tienen una cadena de suministro global a la cual recurrir de forma rápida y práctica, lo que dificultará sus planes de llegar a la meta.

Hacia la meta

Tesla Motors, que en el primer trimestre del año registró ingresos por US$1.600 millones, está moviendo todas las fichas para mantenerse líder en la carrera de los eléctricos. La firma californiana, que ya tiene el Model S, el X y ahora el Model 3 –en camino– acaba de contratar a Peter Hochholdinger, quien se desempeñaba como líder de producción en Audi.

Esta es una jugada maestra, pues el tema de producción es tal vez uno de los puntos débiles en la operación de Tesla y es precisamente un aspecto que genera escepticismo en los agentes del mercado y en el mismo sector, ya que no cuenta con suficiente capacidad y el número de pedidos puede desbordar las posibilidades de fabricación.

Otro movimiento clave para esquivar a la competencia fue la decisión de montar la fábrica de baterías más grande del mundo en Nevada, con la cual espera reducir en 30% el costo de este componente, pieza clave en sus vehículos y, de paso, convertirse en el mayor productor mundial de estas baterías.

La factoría no solo producirá para la propia Tesla, sino que las unidades sobrantes serán vendidas a otros fabricantes de automóviles y a sectores que no tienen nada que ver con la movilidad, como puede ser el de las energías renovables.

En el mercado de los autos eléctricos, las compañías ya están en el partidor y la promesa del fundador de Tesla es que la empresa le dará un vuelco a la industria automotriz, como lo hizo Apple en su momento con la telefonía celular.

Lento despegue

Mientras en el mundo los nuevos modelos de carros eléctricos son noticia, en Colombia los avances en este tema son mínimos. Datos de la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores (Andemos) muestran que a enero de 2016 había en el país 302 vehículos eléctricos, 287 híbridos diésel-eléctrico y 19 híbridos de gasolina y eléctrico, cifras que resultan muy bajas.

Oliverio García, presidente de Andemos, señala que el país requiere de una política pública que incentive esta industria. Precisa que recientemente se presentó un proyecto de Ley que tiene como objeto promover la movilidad sostenible a través de incentivos y beneficios para propietarios y conductores de vehículos de propulsión alternativa y se espera que logre avanzar en el Congreso. Para García sería ideal tener un Conpes que marque una política sobre el tema, pues si bien el Ministerio de Comercio tiene un programa de exención de aranceles, este vence este año y se requiere de algo más robusto que esté por encima de cualquier decreto o resolución.

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