| 9/29/2006 12:00:00 AM

La verdadera cara del reencauche

Por ley, en Estados Unidos, los carros oficiales utilizan llantas reencauchadas. Por esto mismo, Italia ahorró en 2005 un millón de barriles de petróleo. En Colombia, multinacionales y compañias locales compiten con tecnología por este mercado que asciende a $200.000 millones anuales.

Cuando se habla de llantas reencauchadas, muchas personas piensan en el arrume de cauchos usados que tienen para la venta los 'despinchaderos' de la ciudad. Sin embargo, este escenario no tiene ninguna relación con el verdadero negocio del reencauche en el que participan industrias nacionales como Automundial y multinacionales como Goodyear, que utilizan tecnología de punta y compiten por un mercado que en el país asciende a unos $200.000 millones anuales, según cifras de esta industria.

Se trata de una actividad especializada, que compromete la seguridad de miles de personas. Por eso, el Icontec lanzó en octubre del año pasado la norma técnica NTC 5348 para el control de esos procesos. De ahí que Automundial haya invertido en los últimos tres años más de $25.000 millones en equipos de última generación, como una mezcladora de insumos para la producción del caucho que es monitoreada desde Portugal por la firma EIB. Con una participación del 25%, esta compañía reencaucha al mes unas 13.000 llantas que son utilizadas en los buses articulados de TransMilenio, camiones y tractomulas de centenares de empresas de transporte de carga pesada, buses, busetas, colectivos y microbuses en diferentes ciudades del país.

"El reencauche de llantas es una de las alternativas más importantes en la reducción de costos de operación y a la vez una solución a la contaminación ambiental", afirma Julián Hurtado, gerente de Automundial. Según el empresario, una llanta para vehículos pesados se puede reencauchar alrededor de 4 veces, conservando las mismas características de un producto nuevo. Lo que sucede, afirma Hurtado, "es que este proceso industrial debe ser desarrollado bajo estrictas normas de calidad, como sucede en Europa, Estados Unidos y Japón, donde nadie desecha una llanta sin que haya pasado por varios reencauches".

Este concepto lo comparte Carlos Santiago Restrepo, gerente de Goodyear, quien asegura que con la tecnología apropiada se puede aprovechar la carcasa de las llantas para otorgarles dos o más vidas para obtener mayores kilometrajes a un menor costo. "El proceso es tan seguro que incluso la industria aeronáutica lo utiliza desde hace muchos años (después de 50 aterrizajes son sometidas a ese proceso, y cada una puede ser reencauchada hasta 10 veces). Con el 30% del costo de una llanta nueva se puede obtener, mediante el reencauche, mucho más kilometraje", dice.

Desde hace algunos años, Goodyear separó la unidad de reencauche de llantas, la cual dejó en manos de distribuidores autorizados. A ellos les transfirió la tecnología y les suministra las bandas, las tiras de caucho y los cementos, entre otros insumos, algunos de los cuales son hechos en la planta de Yumbo (Valle). A los distribuidores, unos 13, ubicados en diferentes ciudades del país, les otorgó el sello Gars luego de recibir toda la asesoría y entrenamiento para realizar el reencauche de las llantas. Esta red, según Restrepo, tiene una participación en el mercado del 25%. En el negocio también compiten Michelin con el 14%, representantes de la multinacional Bandag y reencauchadoras locales como la que posee la compañía Coltanques, de Henry Cubides, entre otras.



Las cuentas

Nuevas, las 22 llantas sobre las cuales se apoya una tractomula cuestan $24 millones y deben ser cambiadas cada 90.000 o 100.000 kilómetros, en promedio. Pero si estas llantas originales son reencauchadas luego de su primer ciclo de vida, el costo de todo el conjunto asciende a unos $6 millones, lo que representa un ahorro cercano al 70%.

Esas son las cuentas que han hecho varios transportadores del país, como Gerardo Bastidas, de Transporte Bastidas, en Cali. Según el empresario, utilizar reencauchadas en su parque automotor de 40 tractomulas le ha representado una reducción de costos del 50%. "Si las carreteras no deterioran mucho las llantas, estas pueden ofrecer un rendimiento del 100% en las próximas reencauchadas", sostiene.

Para Ómar Aristizábal, gerente de Buses de Armenia, el ahorro ha oscilado entre el 18% y el 22%. Desde hace 8 años, está utilizando llantas reencauchadas en su flota de 186 vehículos. "El costo por kilómetro es mucho más bajo, pues los neumáticos representan hasta un 22% del valor de los insumos", sostiene.

Pero el ahorro no es exclusivo para el bolsillo del transportador, sino también para el país en general. En esta coyuntura de altos precios del petróleo, el valor de los insumos derivados del crudo con los que se fabrican las llantas sube y termina trasladado al consumidor final.

De ahí que resulte menos costoso reencauchar una llanta que hacerla por primera vez. Para hacer una nueva se necesitan 26 litros de petróleo, mientras que para reencaucharla, se requieren 7. Por utilizar llantas reencauchadas, Italia, por ejemplo, economizó el año pasado un millón de barriles de crudo. Y en Estados Unidos, una ley del ex presidente Bill Clinton obliga a que todos los vehículos de las entidades del Estado utilicen llantas reencauchadas, lo que le representa al gobierno miles de millones de dólares en ahorro.

Por eso, los industriales colombianos creen que en Colombia hay mucho potencial para este negocio. ¿Cuánto ahorraría el Estado colombiano si comprara llantas reencauchadas para todo su parque automotor, ahora que hay una norma técnica emitida por el Icontec , se preguntan. Las expectativas también están basadas en que el país aún registra niveles bajos en la utilización de esta técnica. En Estados Unidos, por cada 100 llantas nuevas se reencauchan 150, mientras que en Europa por cada 100 llantas se reencauchan 200. En Colombia, en cambio, por cada 100 se reencauchan 40.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?