La vaca lechera

| 9/1/2001 12:00:00 AM

La vaca lechera

La cooperativa antioqueña ha dado para todo. Tiene 9.000 asociados, exporta leche en polvo y vende $540.000 millones anuales. Ahora, va a abrir la planta más moderna en la Sabana de Bogotá.

Dos centavos por cada litro de leche vendida tenían que aportar los socios de una cooperativa lechera que fundó un grupo de campesinos del municipio de Don Matías, en Antioquia, en 1964. Con los ahorros, abrieron un pequeño almacén de insumos agropecuarios en el centro de la población. Pero al poco tiempo la producción de leche de los asociados disminuyó a 20 litros diarios, lo que estancó el negocio y la cooperativa se vio abocada prácticamente a la quiebra. Aún así, Coolechera, como la bautizaron, subsistió hasta 1973.

Entonces apareció un hombre insistente y testarudo para hacerse cargo de ella: Genaro Pérez Gutiérrez, un médico veterinario y zootecnista que había sido secretario de Agricultura del departamento. Desde entonces, han transcurrido 27 años. Pérez sigue ejerciendo el mismo cargo, el de gerente, pero la cooperativa ya no es la misma de Don Matías. Ahora se llama Colanta, tiene cerca de 9.000 asociados y procesa al año más de 600 millones de litros de leche. Sus ventas anuales ascienden a $540.000 millones, tiene 45 almacenes de insumos y se ha convertido en la principal exportadora de leche en polvo del país. Ahora, Colanta está construyendo la planta pasteurizadora más moderna del país en la Sabana de Bogotá.



Desde cuando Parmalat compró Proleche, hace dos años, no se había registrado un hecho tan importante en el sector como la llegada de Colanta con planta propia a la capital del país, pues hasta ahora la mayor parte de su producción la había concentrado en Antioquia, algunos municipios de la Costa Atlántica y el Eje Cafetero. Pero Bogotá y su zona de influencia, donde se concentra el 30% del mercado nacional (1.800 millones de litros anuales), terminaron por atraerla definitivamente.



Y la cosa es en serio. En Funza, un municipio ubicado en plena Sabana de Bogotá, Colanta invierte US$15 millones en la que sería la planta de pasteurización más moderna del país con un área total de 40.000 m2. En dos años, aspira a procesar unos 200.000 litros diarios para competir no solo en el mercado de leche en bolsa, sino también en empaque de cartón. En este sentido, ya firmaron los contratos con Tetra Pak y se espera que la planta entre en operación a comienzos del próximo año. Desde ya se especula sobre una gran depuración de pasteurizadoras en el centro del país. Por ahora, los pesos pesados como Alquería, Algarra, Proleche y Parmalat, y Alpina, que es líder con su presentación en tetra pak, están a la expectativa de lo que pueda pasar con la llegada de Colanta. Sin embargo, algunos creen que el monto de la inversión en Funza es desproporcionado con respecto al mercado que se mueve en la capital donde hay unas 200 marcas y el margen es de apenas un 10% o 12%. Pero Genaro Pérez es un hombre terco. Sus proyectos siempre han nadado contra de la corriente. Y su llegada a la capital del país, con planta propia, no podía ser la excepción.



Todo a su debido tiempo. Esa ha sido la regla general de Genaro Pérez desde cuando llegó a Colanta, hace 27 años. El sabe que cada día trae su propio afán y por eso sostiene que no habían montado una planta en la Sabana de Bogotá pues aún no estaban preparados, aunque ingresaron al mercado capitalino hace cinco años. "Ahora lo estamos".



Esa filosofía y la obsesión por la calidad han caracterizado el crecimiento de la cooperativa a lo largo de todos estos años. Por eso, en 1973 y contra todos los pronósticos, tomaron la decisión de montar un centro de acopio en Santa Rosa, Antioquia. Allí comenzaron recolectando 3.000 litros diarios (hoy son 300.000). Posteriormente, con $500.000 prestados arrendaron el lote donde montaron la primera planta pasteurizadora en Medellín, en el barrio Caribe. Poco a poco, la cooperativa se fue consolidando hasta conquistar el mercado de la capital antioqueña, al mismo tiempo que creó nuevos centros de acopio de leche en Yarumal, Frontino, La Pintada y Puerto Boyacá.



Desde entonces, el modelo de desarrollo empresarial de Colanta ha respetado los principios cooperativos con que fue fundada en 1964. La idea es que todos ganen, se apoyen y se beneficien por igual. Por este motivo, las utilidades no se reparten pero sí se invierten en programas para el mejoramiento de la calidad de vida de sus asociados. Este sistema garantiza una distribución más justa del ingreso y democratiza la concentración del capital. Todo parte del hecho de que la cooperativa le garantiza al ganadero la compra de la totalidad de su producción de leche y, más recientemente, de carne.



A partir de este principio, la cooperativa ha tenido que desarrollar toda una eficiente estructura organizacional para generar más negocios, lanzar al mercado nuevos productos y asegurar el mercadeo, la distribución y la calidad de toda la leche y la carne que producen sus asociados. Y de paso, ganarles la guerra a las enlechadas, las épocas de abundancia de leche cuando Colanta se convierte en la única empresa que compra todas las existencias de sus cooperados, aunque la operación afecte sus balances.



Este compromiso ha hecho que Colanta crezca de una forma notable durante estos últimos años. Sus ventas pasaron de $36.000 millones en 1990 a $540.000 millones en el 2000. Un paso importante en este crecimiento se dio en 1991, cuando la Federación Nacional de Cafeteros les vendió una planta pasteurizadora que tenía en Armenia. Incluso, les prestó $600 millones para que la compraran. Con esa plata, Colanta pagó el edificio y compró en Santa Marta la pasteurizadora La Reina para trasladar los equipos a Armenia. Hoy, esta planta produce 210.000 litros diarios de leche pasteurizada que vende en Cali, Armenia, Pereira, Manizales y Palmira, entre muchas otras ciudades.



Hace cuatro años, Colanta le apostó a otro negocio: el de la pulverización, en el que nadie creyó. Para Genaro Pérez, secar la leche era la mejor opción para almacenar la que se desperdiciaba en épocas de abundancia. Incluso, esta idea lo enfrentó con el gobierno y con Fedegan. El gremio ganadero era partidario de invertir recursos en frigoríficos, idea que Pérez nunca compartió. Contra todos los pronósticos, Colanta se la jugó y montó sus dos primeras plantas pulverizadoras en Planeta Rica, Córdoba, y San Pedro, Antioquia, en 1999.



Durante ese año, Colanta no solo pulverizó más de 146 millones de litros de leche, sino que vendió en el exterior US$15 millones de esa producción, lo que convirtió al país en el tercer exportador de leche en polvo de América Latina, después de Argentina y Uruguay.



Y Colanta se la siguió jugando con la pulverización. El año pasado instaló en San Pedro una nueva planta para secar suero y producir quesos. Actualmente, trabaja en una nueva planta para pulverizar más leche en este mismo municipio antioqueño. La inversión de la cooperativa en estas cuatro plantas supera los $40.000 millones. Aunque el año pasado las exportaciones de leche en polvo cayeron 28,5%, las ventas de este producto en el mercado nacional reaccionaron en un 20%.



Por lo pronto, los ojos de Colanta y de Genaro Pérez están puestos en Bogotá, donde ahora la cosa será a otro precio. Y muy seguramente, el gerente de la cooperativa casará muchas peleas más, como las que ha casado en Medellín, en el Eje Cafetero, en Fedegan o en el Concejo de Medellín.



La visión

Hace 28 años, un hombre le apostó al negocio de la leche y se puso al frente de una incipiente cooperativa en Antioquia que estaba al borde del fracaso.



Lo social



Con los años, esta cooperativa se convirtió en una de las más grandes pasteurizadoras del país. Pero no perdió su enfoque social: que todos ganen y se beneficien por igual. Las utilidades se invierten en el mejoramiento de la calidad de vida de sus asociados.



Los retos



Colanta le apostó a las pulverizadoras y ganó. Gracias a eso, Colombia es ahora exportador de leche en polvo. Pronto abrirá una nueva planta en Bogotá, el mercado más grande del país.



Los otros negocios

Además de pasteurizar y pulverizar leche, Colanta ha desarrollado una serie de exitosos negocios que giran en torno a la producción de este alimento y de la carne. Cuenta con dos fábricas de concentrados, sales y fertilizantes en Itagüí (Antioquia) y Cartagena (Bolívar). También tiene 45 agrotiendas para la venta de insumos entre sus asociados. En Santa Rosa de Osos está el frigorífico de Colanta para el sacrificio de bovinos y cerdos para el expendio de carne y para la venta de embutidos. Con el fin de lograr la compra directa de terneros, Colanta montó tres centros de acopio en Yarumal, Santa Rosa y Don Matías. Y para su comercialización, montó en Medellín seis puntos de venta de carne fresca, derivados cárnicos y todos los lácteos Colanta.



Para el aprovechamiento integral, instaló tres cooker para subproductos orgánicos con gran demanda, como los cálculos biliares, la bilis concentrada, las tráqueas de bovinos y los tendones, entre otros.



La cooperativa también produce una gran variedad de quesos, yogures y mantequillas. Recientemente, lanzó al mercado Zuquileche, leche en polvo azucarada para niños.



Así mismo, ha promovido la mayor red de tanques de enfriamiento en las fincas para garantizar la calidad de todos sus productos.
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