| 5/22/2008 12:00:00 AM

La urgencia de

? La puja hostil de BHP Billiton por Río Tinto, las dos empresas mineras más grandes del mundo, es una muestra más de que el boom de los commodities no es coyuntural, sino que vino para quedarse.

En los próximos meses se definirá la suerte de dos de las operaciones más grandes de los últimos años en el mundo minero: la adquisición de Xstrata por parte de la brasilera Vale do Rio Doce y la toma de la minera anglo-australiana Río Tinto por parte de la inglesa BHP Billiton. Aunque por el momento las operaciones se encuentran suspendidas, la expectativa continúa. En el primer caso, no se logró un acuerdo financiero entre las partes y, en el segundo, Río Tinto se ha resistido a la toma hostil. En ambas compras, la posibilidad de una nueva oferta se dejó abierta para los próximos seis meses.

El trasfondo de los movimientos de fusiones y adquisiciones que se están dando en el sector minero está muy relacionado con el alza en los precios de los commodities, lo que para algunos es un tema coyuntural, pero para estas compañías es un fenómeno estructural. En especial, porque la demanda global de recursos naturales, por parte de economías emergentes, está viviendo una aceleración de largo plazo sin precedentes.

El principal interés de las multinacionales que están de compras es consolidarse para suplir la demanda insaciable de China que, a su vez, está dinamizando el mercado mundial. Una compañía que ya pudo cumplir su meta es United Company Rusal, el gigante ruso de aluminio que durante la tercera semana de abril completó la adquisición del 25% de la compañía explotadora de níquel más grande del mundo, Norilsk Nickel.

Los analistas consideran que este tipo de adquisiciones son un reflejo de estados financieros sólidos en las compañías mineras, cuyos precios récord incentivan la realización de estas transacciones. Una muestra de ello es que, en momentos de crisis financiera, BHP Billiton explicó que cuenta con US$55.000 millones en préstamos para apoyar la puja por Río Tinto.

Las fusiones y adquisiciones ayudan a optimizar costos, evitan la búsqueda de nuevas reservas y facilitan los trámites ante los gobiernos. Pero también permiten una actuación más rápida. Como dice Alberto Calderón, vicepresidente comercial de BHP Billiton, "el mercado necesita proveedores que tengan la mayor cantidad de metales, en el menor tiempo posible". Y la agilidad es un tema que pesa a la hora de abastecer a China, India, Rusia y el Medio Oriente, que demandan altas cantidades de metales para construcción y desarrollo de infraestructura. ?

Negocios en vilo

Los dos intentos de compras que están abiertos han tenido procesos distintos. Vale es el mayor productor y exportador de mineral de hierro en el mundo y la empresa de logística más grande de Brasil. En marzo de este año reveló su interés por comprar el grupo minero anglo-suizo Xstrata PLC, una transacción con un valor cercano a US$90.000 millones. Sin embargo, a finales del mismo mes, Vale anunció que no se había llegado a un acuerdo de negociación pero que se reservaba el derecho de anunciar o participar por una oferta de Xstrata en los próximos seis meses.

Hasta ahora la operación más comentada ha sido la jugada por parte de la empresa inglesa BHP Billiton, la minera más grande del mundo, que realizó una oferta no solicitada para comprar a su competidora anglo-australiana Río Tinto por US$147.400 millones. De realizarse esta compra, la combinación de estas entidades se traduciría en la tercera compañía más rica del mundo, cuya capitalización de mercado estaría eclipsada solo por Exxon Mobil y General Electric. Esta empresa consolidada sería el proveedor dominante de docenas de importantes minerales, lo cual tiene preocupados a muchos compradores en el mundo.

Los acercamientos de BHP Billiton empezaron desde noviembre de 2007, al manifestar su interés por una fusión amistosa y por un monto de alrededor de US$130.000 millones. "Río Tinto es una muy buena compañía, es la segunda mejor compañía del mundo, la fusión de estas dos sería un combinación imponente", explicó Alberto Calderón, vicepresidente comercial de BHP Billiton. Río Tinto rechazó la propuesta, por lo cual, a principios de este año, Billiton incrementó la oferta en 13%, al ofrecer 3,4 acciones por una, y empezó una lucha hostil por su adquisición. Río Tinto continúa renuente ante la compra y, aunque no ha negado del todo la oportunidad de que se haga una adquisición, su rechazo se centra en que consideran que es muy poco lo que ofrecen, pues están seguros de que su crecimiento será mucho mayor en el largo plazo, y mayor que el de Billiton, 8% al año. "Para convencernos de una fusión, necesitaríamos una oferta a nuestros accionistas que sea de un valor más alto que el que nosotros podríamos ofrecerles", explicó Paul Skinner, presidente de Río Tinto, a la BBC. Por ahora, antes de que los accionistas de Río Tinto tengan que decidir sobre si aceptan o rechazan la propuesta de BHP Billiton, se esperan varios meses de investigaciones por entes reguladores antimonopolio, pues de convertirse en un sola empresa tendrían un control muy alto del mercado.

Se espera que las fusiones y adquisiciones entre compañías mineras continúen el resto del año, y que la composición del sector minero cambie para afrontar la nueva situación de mercado.
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