| 8/18/2006 12:00:00 AM

La segunda oleada

El cronograma avanza en la búsqueda de socio estratégico para Ola. Millicom International Cellular y Digicel Limited están en la etapa definitiva, tras el retiro de la chilena Entel. Al llegar a la recta final, surgen dos inquietudes.

Afinales de agosto se conocerá el desenlace del proceso que se inició en marzo, en la búsqueda de un socio estratégico para Colombia Móvil, Ola, empresa de ETB y EPM, que presta el servicio de celulares.

Al cierre de esta edición, ETB y EPM preparaban la reglamentación y se alistaban para recibir los comentarios de Millicom International Cellular y Digicel Limited, los dos únicos interesados en comprar una participación en Ola, tras el retiro de la chilena Entel.

El proceso pretende que el socio estratégico se quede con el 50% más una de las acciones de Ola, bajo un modelo de capitalización muy similar al que realizó desde mediados del año pasado Colombia Telecomunicaciones, Telecom, y que finalizó hace 5 meses, cuando Telefónica se quedó con el negocio. Pero hay diferencias.
 
En Telecom, el gobierno nacional —en ese momento, su mayor accionista— buscaba un socio que le inyectara nuevos recursos y le diera acceso a los servicios de telefonía móvil, pero también quería encontrar alguien que respaldara el pasivo pensional que llegaba a $7 billones.

Realmente, para el gobierno, el negocio de telecomunicaciones no era prioritario, como sí lo es ahora para ETB, EPM y sus ciudades, Bogotá y Medellín. Estas empresas buscan vincular un socio que les ayude a manejar el negocio celular —en el que ellos no son expertos— con conocimiento y tecnología no solo en redes sino comercial, que le permita a Ola competir contra los monstruos regionales —Comcel y MoviStar—, de profundos bolsillos.

Además, que traiga recursos frescos, cuyo monto se conocerá al final de mes. Hasta ahora, las empresas de Bogotá y Medellín han invertido cerca de US$520 millones. Las ventas de Ola pasaron de $550.000 millones en 2004, a $599.000 millones el año pasado. Pero sus pérdidas llegaron en el primer semestre de este año a $112.000 millones, aunque según la compañía, las cifras en rojo están previstas y presupuestadas hasta 2007. Incluso, la banca de inversión estadounidense Bear Stearns valoró a Ola entre US$600 y US$800 millones, incluido el valor de las obligaciones financieras que asciende a $455.000 millones.

A diferencia del proceso de Telecom, el nuevo aliado de Ola tendría que entenderse no solo con uno sino con dos socios, que además tienen quién influya políticamente sobre ellos por la presencia de los concejos municipales y las alcaldías de las ciudades, cuyas agendas no necesariamente son similares entre sí.
 
Además, como lo menciona Wally Swain, representante de la consultora Yankee Group, mientras Telefónica tenía a su socio cuatro años más, por la reelección del presidente Álvaro Uribe, se avecinan elecciones de alcaldes y concejos que en un poco más de un año cambiarán las caras de la junta directiva.

La tarea para vincular el socio no será fácil y pasará por varios contextos. El primero, la vinculación del servicio de movilidad a ETB y EPM; el segundo si el nuevo socio busca ingresar a los servicios que ya tienen estas empresas municipales y un escenario extremo, en el sentido de que el negocio no se cristalice.

El contexto
La búsqueda del socio para Ola es tal vez hoy el único nexo que une a ETB y EPM. Atrás quedó la intención de ir juntos por Batelsa —la empresa barranquillera de telefonía— o de la misma Telecom. A eso se sumó que el acuerdo de crear un vehículo que les permitiera explotar juntos el negocio de banda ancha en mercados distintos a los de Bogotá y Medellín quedó roto con la decisión de EPM de adquirirles a sus socios privados Valorem y la Organización Sarmiento Angulo, el 50% que tenían de las acciones de Orbitel (ver Dinero 256).

Las relaciones de ETB y EPM no están en su mejor momento y la distancia es evidente, pues de buscar el camino para una alianza estratégica que les permitiera tener un socio en el desarrollo del negocio, los dos abrieron sus caminos. EPM unificó su negocio de telecomunicaciones alrededor de su marca Une con el que pretende empaquetar servicios, mientras que ETB le está apostando al crecimiento de la banda ancha.
Sus decisiones se dan, mientras el mercado de celulares está movido.
 
Primero, porque las cifras sobre el número de abonados en el país no concuerdan. Mientras para el Ministerio de Comunicaciones y la Superintendencia de Industria y Comercio llegan a 25 millones, una investigación de la Superintendencia de Servicios Públicos arroja como resultado que esa cifra estaría sobrestimada y que el número de celulares en Colombia sería de 18,8 millones (ver recuadro).

Y segundo, porque si bien las ventas han venido creciendo, las utilidades han caído. En el caso de Comcel, las ganancias disminuyeron el año pasado en 23,6%, mientras que sus ventas llegaron a $3,2 billones. Por su parte, los ingresos de MoviStar fueron de $1,7 billones, pero sus utilidades netas cayeron 97,5%.

En estas condiciones, ETB y EPM buscan un socio para su negocio celular. Es clara la tendencia del sector de integrar servicios. Las empresas tradicionales de telefonía han evolucionado para prestar otros servicios y, sin duda, los que vienen hacia el futuro son la banda ancha y la movilidad, aunque la telefonía fija no vaya a desaparecer. Eso fue lo que hizo Telecom en su momento, pero será de manera distinta a lo que pueden hacer ETB y EPM. Mientras que para Telecom el papel que juegue MoviStar en esa estrategia es fundamental, y están en el proceso de empaquetar el servicio y utilizar las redes de la que fuera la estatal colombiana de telecomunicaciones, las empresas de Bogotá y Medellín tendrán que moverse de manera distinta.

¿Por qué? Las sinergias entre fijo y móvil deben permitirle a ETB y EPM empaquetar servicios como telefonía fija, internet, datos, televisión y movilidad. En ese sentido, hay una duda en el proceso, pues si para los jugadores del sector la importancia es la convergencia y empaquetar esos servicios, el jugador que llegue también querría integrar los servicios a las redes de ETB y EPM, lo que sería una alianza para estas empresas en otros negocios. Casi, como dice un analista, ‘por la puerta de atrás’.

Sin embargo, personas cercanas al proceso han advertido lo contrario. “Los jugadores que continúan en el proceso tienen dentro de su negocio principal solo el negocio celular. ETB y EPM pueden empaquetar servicios que incluye el de Ola, pero no en el sentido contrario, a lo que se suman las condiciones que han puesto las empresas en el proceso. Quien venga no tiene interés de apropiarse de servicios fijos”, dice una de esas fuentes.

Para otro analista, las condiciones que pusieron ETB y EPM impidieron que, por ejemplo, Comcel estuviera interesado en el proceso. “Para Comcel, más allá de sumar abonados, el interés era que Telmex —al que pertenece— pudiera tener acceso gratuito a las redes de teléfonos de ETB y EPM y con eso explotar negocios crecientes como el de banda ancha. Como las condiciones son para un socio del negocio móvil, la alianza no le da derecho a nada distinto a los otros servicios”, agrega.

Así, ¿cómo integrarían el servicio móvil ETB y EPM? La estrategia sería la de un operador virtual que use las redes de Ola, pero le permita empaquetar sus servicios bajo una sola marca. Une, la nueva empresa de telecomunicaciones de EPM, prevé para las próximas semanas el lanzamiento de una oferta de empaquetamiento bajo su marca, en la que incluye la movilidad. Otra posibilidad es que el servicio se preste manteniendo la marca Ola. “Lo importante es que como operador le empaquete todos los servicios y debe responder por ello. Pero unos servicios serán del operador y otros podrán prestarlos terceros”, dice un analista.

Otra duda es a largo plazo. Si bien es cierto que el negocio de banda ancha e internet viene creciendo y se ha constituido en uno de los mecanismos para frenar la caída de negocios, como el de la larga distancia y esto les da un aire a ETB y EPM para seguir solas en el negocio y mantenerse públicas —como lo han manifestado los alcaldes—; la convergencia está llegando y las movidas de Telefónica - Telecom pueden modificar el negocio.

“En ese momento, EPM y ETB se darán cuenta de que allí hay bolsillos grandes, tecnología de punta y un cubrimiento regional en América Latina, frente al local que tienen esas compañías. Y las economías de escala tendrán que usarse para competir. Allí la alianza entre ETB y EPM tendrá que ser una realidad y van a tener que juntarse y buscar a una compañía internacional que sería Telmex. La pregunta es cómo vincular en el futuro a un aliado que está solo en movilidad, con otro que tiene integrados los servicios”, se cuestiona Sergio Michelsen, de la firma de abogados de Brigard & Urrutia.

¿Plan B?
Mientras avanzan las discusiones sobre el proceso y los alcances tanto para ETB como para EPM y el nuevo socio, una de las inquietudes es el escenario si la negociación no se cristaliza.

La posición más clara es que ninguno de los dos piensa salirse del negocio, pues la movilidad es crucial para conformar sus paquetes de servicios. Una posición extrema es que una de ellas le compre a la otra. Este escenario no es tan viable, pues ninguna estaría en posibilidad económica de corto plazo de hacer una inversión tan alta sumada a la que hizo en el pasado.
 
Además, la que quede por fuera se quedaría sin un elemento fundamental para el negocio y su competencia tendría el espacio abierto. Esto sin duda haría que los organismos de control estuvieran encima de la que vendiera.

La otra posibilidad es que a partir del proceso frustrado, las dos compañías inicien un acercamiento por intermedio de Ola, una de las ideas reiteradas de ETB. Sin embargo, el interés de EPM en esta jugada no sería tan claro, porque ya comenzó su propio proyecto de integración en el negocio de telecomunicaciones bajo la marca Une.
 
Una opción adicional sería llevar el servicio móvil a las compañías. También se podría pensar en capitalizar Ola nuevamente, pero después de una profunda reestructuración, que le permita operar con costos más bajos.

Así, el futuro de Ola solo se conocerá a finales de este mes y se sabrá la siguiente movida en un negocio cada vez más dinámico.


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