| 9/2/2005 12:00:00 AM

La ropa en claroscuro

Las exportaciones de prendas de vestir del país hacia Estados Unidos se han frenado. La revaluación y la agresiva llegada de China por los pedidos de ese país han golpeado a la industria. Sin embargo, varias empresas buscan el modelo para competir en el dinámico mercado de la moda. ¿Cuáles son los caminos?

Entre enero y mayo de 2004, CI Nicole, una de las empresas de confecciones más emblemáticas del país, exportó a Estados Unidos US$38 millones para marcas de firmas como Liz Clairbone y Jones Apparel Group. Para el mismo período de este año, las ventas cayeron a US$18,5 millones.

Los compradores estadounidenses redireccionaron hacia el mercado chino cerca de un millón de prendas que tradicionalmente confeccionaba la firma para la temporada de Holiday, lo cual produjo el despido de cerca de 700 trabajadores de la empresa colombiana y la vertiginosa caída de sus ventas.

La eliminación en Estados Unidos y la Unión Europea de las cuotas de textiles y confecciones para los países asiáticos, en particular China, que les permite ingresar sin limitación en las cantidades a esos mercados (aunque con arancel), transformó el negocio de las confecciones en el mundo. China incrementó sus exportaciones a Estados Unidos en el primer semestre de este año en 82%, con una fuerte estrategia de precios que, según algunos cálculos, los hizo caer en cerca del 30%.

Colombia no se salvó del efecto chino. De hecho, si bien Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las confecciones colombianas, con ventas por cerca de US$196 millones entre enero y mayo de este año, según un documento de Proexport, el crecimiento es cada vez menor. Entre enero y mayo de 2004, las ventas de prendas de vestir a Estados Unidos crecieron 18% frente al mismo período de 2003, y en los primeros 5 meses de 2005 solo crecieron 2% en relación con igual período del año anterior.

A esta situación se suman tres preocupaciones: una, la revaluación que, según varios empresarios consultados por Dinero en Colombiamoda, golpea los ingresos y puede significar pérdidas superiores a los $200.000 millones este año. Dos, la incertidumbre ante la negociación del Tratado de Libre Comercio, su paso por los Congresos de los dos países y la terminación de los beneficios del Atpdea, que incluye al sector de confecciones, mientras países competidores como los centroamericanos ya tienen tratado comercial, retroactivo a 2004 (ver artículo de carátula). Y, tres, las limitaciones en telas que tiene el sector. Algunos empresarios de paquete completo afirman que se han registrado demoras de más de 90 días en la entrega de la tela que han provocado incumplimientos con los clientes internacionales. De hecho, del total de las exportaciones de confecciones, cerca de la mitad corresponde a telas importadas. Bajo estas condiciones, las empresas colombianas deben enfrentar un rápido proceso de transformación del modelo del negocio que ya no solo incluya la venta de minutos, la manufactura y los insumos para la elaboración del 'paquete completo', sino productos de mayor valor agregado, con un posicionamiento más alto y el desarrollo de alianzas estratégicas que permitan dinamizar el sector.



La estrategia

Sin duda, el de textiles y confecciones es un sector ganador en una eventual negociación con el TLC y tiene un gran potencial de crecimiento. Las ventas de confecciones colombianas a Estados Unidos tienen una mínima participación en lo que ese país le compra al mundo en estos productos y Colombia es el proveedor número 31. El espacio para crecer es gigantesco, mientras que el impacto de este sector en la economía colombiana es muy alto: representa el 9% de la producción industrial, del cual el 30% se exporta; genera 600.000 empleos directos e indirectos y representa el 14% de las exportaciones no tradicionales de Colombia.

Por eso, las empresas empiezan a moverse para soportar el chaparrón de China, país al que la Unión Europea y Estados Unidos ya le han puesto salvaguardias para frenar su ímpetu.

¿Cuál es la estrategia para asimilar los golpes que recibe hoy la industria? Es claro que la producción de los grandes volúmenes se está yendo hacia China o los países asiáticos, zona donde es muy difícil competir para los colombianos, debido al costo. A los productores colombianos, en las negociaciones, les presentan las cotizaciones chinas y acercarse a ellas es muy difícil.

De esta forma, el camino es buscar un posicionamiento más alto, mayor valor agregado y alianzas que permitan desarrollar productos innovadores. Onda de Mar, una compañía de vestidos de baño y ropa interior femenina, que nació hace apenas 5 años, ha experimentado un proceso particular: gracias a la calidad de sus productos y sus diseños, logró ubicarse como una marca premium dentro de la categoría. Tiene presencia en 22 países y sus ventas se ubican para este año en cerca de US$7 millones. Vende en tiendas como Bloomingdales, Neiman Marcus y Henry Bendel. Victoria's Secret vende productos Onda de Mar bajo la marca colombiana en su catálogo y su página de internet. Además, ha obtenido dos reconocimientos: sus vestidos de baño fueron portada de la revista Sports Illustrated y en la edición de julio de Forbes, sus productos fueron catalogados como una de las 12 marcas de moda más importantes para el mercado de vestidos de baño.

"Colombia ha abierto puertas. La industria nacional se tiene que especializar y debe llegar con productos de alto valor agregado, algo que los asiáticos no hagan. Pero no solo hay que pensar en China, sino en el monstruo de India, que ya también arrancó", explica Álvaro Arango, gerente de la compañía.

Otros productores de grandes volúmenes también lo han entendido así. Juan David Rodríguez, presidente de Expofaro, empresa que le realiza paquete completo a Levi's, considera que hay un tema vital: la velocidad del mercado para atender pequeñas cantidades y muchos estilos.

"Aunque suena fácil, hemos cambiado la forma de trabajar. Pero es una gran transformación, en la que la logística cumple un papel importantísimo. Antes hacíamos 14.000 unidades diarias de una misma referencia de Levi's, hoy para esas referencias solo fabricamos unas 2.000 unidades. Entonces, todos los días hay que meter un estilo distinto, un lavado diferente y una capacidad de diseño adicional. Y coordinar que todo llegue a la planta en el momento exacto. Allí está el verdadero cambio: responder al cliente cuando venga con órdenes distintas, pedidos en menores cantidades y estilos", agrega. En ese sentido trabaja en varios frentes, uno, presentar propuestas nuevas a Levi's que llevarán, a partir del segundo semestre, diseños colombianos a las tiendas de esa marca en Turquía, Sudáfrica y Australia. Dos, desarrollar la marca Rupture en el mercado de Estados Unidos, donde se está generando un nicho para marcas que lleven moda y que atienden en boutiques y tiendas pequeñas de terceros. Y tres, buscar nuevos clientes como Abercrombie & Fitch, uno de los mayores retailers de Estados Unidos.

De otro lado, la multinacional Invista -dueña de la marca Lycra- convirtió a Vestimundo, que tiene la marca Gef, en la primera empresa en el mundo en desarrollar productos innovadores con fibras especiales, por encima de países asiáticos y centroamericanos. "Tuvimos en cuenta varios aspectos al escoger a Vestimundo: la calidad de su tejeduría y confección de prendas y la posición geográfica que permite atender el mercado de Estados Unidos de una manera ágil. Y esta empresa colombiana ya atiende el mercado estadounidense", explica Bob Schantz, gerente de desarrollo de negocios de Invista.

El reto y la adaptación de las empresas colombianas para no perder lo que han ganado en los mercados internacionales en los últimos años se están iniciando, en un mundo donde hay cada vez más amenazas.
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