| 2/18/1998 12:00:00 AM

La revolución de las telefónicas

La compra de Emtelsa en Manizales, la próxima venta de la telefónica de Pereira y la competencia en Bogotá demuestran que la lucha por el mercado en este sector avanza a todo vapor.

El negocio de la telefonía se está moviendo. Se concretó la primera gran venta de una telefónica (Emtelsa en Manizales). Empresas Públicas de Medellín finalmente entró a Bogotá y los resultados ya los están viendo los usuarios. Y vienen más desarrollos. Se prevén la oferta de la telefónica de Pereira, para marzo, la de Bucaramanga y Popayán, para mayo y la definición en torno a Emcatel de Cali que está discutiendo si se privatiza o busca socios para conformar un grupo que licite por la larga distancia.



En este ajedrez, las empresas grandes -de más de 200.000 líneas- cortejan a las medianas, que están entre 30.000 y 200.000 líneas, para aumentar su cobertura y su influencia nacional. Entre tanto, las pequeñas -con menos de 30.000 líneas y poco atractivas por su escasa capacidad- son consentidas por Telecom, que está armando diferentes esquemas de cooperación con ellas como estrategia para enfrentar la próxima competencia en larga distancia.



La revolución tiene un sentido: preparar el terreno por intermedio de las telefónicas locales, que son las más cercanas al usuario, para tener un puente que facilite la comercialización de servicios más sofisticados como la telefonía inalámbrica, el Personal Communication System, PCS, llamado el celular del futuro y el servicio de trunking, entre otros.



Asegurar mercado



Las grandes empresas como EPM de Medellín, ETB de Bogotá, Emcatel de Cali y Telecom han entrado en una carrera por asegurar mercados diferentes a los de su área de influencia. Las empresas medianas, por su parte, aceptan los coqueteos de las primeras, buscando socios que les ayuden a capitalizarse y ser más competitivas.



Las alianzas entre empresas grandes y medianas han entrado en una fase de definiciones, con la consolidación del primer negocio de las telefónicas locales: la adquisición por parte de la EPM del 36,9% de Emtelsa, la empresa de teléfonos de Manizales, a finales del año pasado.



La siguiente en lista es la telefónica de Pereira. Ya se aprobó la venta de parte de la empresa, en cumplimiento de la ley 142 de 1994 que elimina las barreras para la competencia en las telefónicas y las obliga a convertirse en empresas industriales y comerciales del Estado o en empresas por acciones.



Están en juego el 38% de las acciones (en Manizales se ofreció el 55%), de las cuales el 10% será para el sector solidario como lo ordena la ley y el restante 28% para otros inversionistas. Los detalles del diseño del proceso de venta de esta empresa de 145.000 líneas se conocerán en marzo.



Tres competidores se disputan esta tajada: EPM, que tiene el claro propósito de hacerse fuerte en el occidente; ETB, que también está en el proceso de diversificar operaciones en distintos sitios del país; y Telecom, que ante la competencia ha entrado a reforzar su infraestructura de líneas.



Y habrá otras dos ventas en el futuro cercano. Una es Emtel de Popayán, que en un lapso de 120 días debe poner a la venta cerca del 35% de las acciones. Se sabe que hay interés de un grupo de inversionistas privados de Bogotá.



La otra es Empresas Públicas de Bucaramanga, con cerca de 170.000 líneas. Tanto EPM como ETB están interesadas en el negocio. Bucaramanga aún no ha decidido el tamaño de la participación accionaria que se pondrá en venta, que seguramente será pequeña. Se calcula que para mayo ya habrá decisiones tomadas.



Las restantes telefónicas, si bien manifiestan no haber recibido todavía propuestas, están en el mercado. Esto significa que pueden aparecer nuevas ventas de un momento a otro. Cuando otras empresas medianas definan su composición accionaria, en cumplimiento de la Ley 142 y decidan el tamaño de la participación que venderán, podrían entrar al juego de las alianzas, no sólo para capitalización sino también para la larga distancia.



Larga distancia, pronto



La otra obsesión de las empresas grandes es asegurar su participación en la larga distancia, un mercado de más de US$1.200 millones, con excelentes perspectivas. El alto precio de la licencia -US$150 millones- y la exigencia de un mínimo de 150 mil líneas la alejan de los bolsillos medios.



En esta pugna ya hay dos que tienen la licencia: Telecom y ETB. Esta última está adelantando inversiones y estudios con la asesoría de Rothschild & Coopers Lybrand. Se calcula que en unos seis meses podrían entrar a operar.



Y por el tamaño del mercado se estima que habrá espacio para otros dos consorcios. Uno, ya está formado: el del Grupo Aval -Sarmiento-, el Grupo Empresarial Bavaria y EPM. La conformación de esta alianza hizo que los dos grandes grupos económicos, en especial el de Sarmiento, frenaran su búsqueda de más líneas, pues ya no las necesitan. Todo indica que no se repetirá una pugna como la de Emtelsa, en la cual Sarmiento sólo obtuvo algo más del 18% con su fondo de pensiones Porvenir.



En este sentido el más rezagado es Emcatel de Cali, que rompió en noviembre del año pasado la sociedad que tenía con EPM y el Grupo Empresarial Bavaria para la larga distancia. Dos opciones se manejan con la empresa. Una, su privatización propuesta el pasado 5 de febrero por el gobernador de Valle, Gustavo Alvarez Gardeazábal, para financiar los costos del metro. Y la otra, la búsqueda de socios para entrar al negocio. Al respecto, ya hay inversionistas internacionales, como AT&T de Estados Unidos y una compañía japonesa, que están interesados. También empresarios vallecaucanos y empresas como la EDT, una de las telefónicas de Barranquilla, han mostrado su intención de asociarse con Cali. En vista de la premura del caso, en los próximos dos meses tiene que darse una definición.



En cuanto al papel que cumplirán los operadores internacionales, como MCI, AT&T, Sprint y Global One, ni EPM ni la ETB van a tener socios internacionales, pues a ellos no les interesa participar en una sociedad a menos que logren obtener el control. Su vinculación se mantendrá en el plano de los negocios comerciales, como asesoría, conexión y manejo de tráfico internacional.



El juego de las chicas



Las empresas con menos de 30.000 líneas, que en principio tienen pocos atractivos, han encontrado su manera de participar en el juego mediante la asociación con Telecom, que les ha puesto su infraestructura al alcance de la mano, para posicionarse con otra estrategia frente a la competencia.



Las empresas pequeñas sumadas tienen un mercado que no es despreciable: más de 154.000 líneas, con una proyección de 61.000 para finales de 1998.



Para este mes de febrero, Telesantamarta, Telemaicao, Telehuila y Telenariño han anunciado la puesta en funcionamiento de internet. Las demás lo harán a mediados o finales de año, en su mayoría en asociación con Telecom.



La verdadera competencia



El otro escenario en el que se dará la gran lucha será Bogotá. Allí se vive el experimento real de lo que es la competencia en telefonía. Hay 3 operadores, ETB, Capitel de Telecom y EPM, los más grandes en el mercado más atractivo del país, que tiene el 50% de la participación en larga distancia. Si bien la gran ventaja de la ETB es que tiene más de 1.700.000 usuarios finales en la ciudad, las otras dos están en el proceso de abrir mercado.



El impacto de la competencia se ve. Se estima que desde la entrada de Capitel en 1996, el valor de la ETB bajó en unos US$200 millones. Lo que ocurra dependerá, entonces, del más reciente proyecto de privatización que pasó a principios de este mes el alcalde de Bogotá al Concejo y del cual se espera una resolución para marzo próximo.



Tal y como ocurrirá en todo el país, la guerra entre estas compañías va a beneficiar al usuario. Una muestra: en la capital ya bajaron las tarifas de conexión entre un 30 y 45%. Así, una línea para los estratos 5 y 6, que costaba $550.000, hoy tiene un valor cercano a los $300.000.



Y ante la perspectiva de un mercado implacable, que va dejando atrás a las compañías pequeñas e ineficientes, se va haciendo cada vez más imperiosa la necesidad de alianzas tanto nacionales como extranjeras. La batalla apenas comienza y dependiendo de cómo estas empresas consoliden la expansión de sus operaciones, dependerá la forma como los colombianos se vincularán a la revolución de las telecomunicaciones.
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