| 11/1/1993 12:00:00 AM

La oficina verde

El ambiente al interior de una oficina es más contaminado que en el exterior. Gases y el humo del cigarrillo atentan contra su salud.

La conciencia ecológica puede comenzar desde los niveles más concretos de la vida diaria. Es posible hacer pequeños cambios en los hábitos de su oficina, que sumados al esfuerzo de muchos, pueden eventualmente hacer una diferencia. En las compras de suministros de oficinas se puede comenzar con la conciencia verde:

Use pegantes amarillos y blancos.

Use líquido corrector a base de agua.

Reutilice los sobres de manila adhiriéndoles nuevas etiquetas.

Compre resaltadores y marcadores a base de agua.

Compre clips de papel, en lugar de plásticos o recubiertos de plástico.

Compre chinches metálicos en lugar de plásticos.

Use cinta pegante de celulosa en lugar de cinta plástica.

Reemplace las bolitas de empaque de poliestireno, que contienen clorofluorocarbonos (afectan la capa de ozono), por otras alternativas hechas sin clorofluorocarbonos.

Rehúse la madera empleada en los guacales.

Recicle los tubos de luz fluorescente, pues contienen mercurio, un desperdicio tóxico.

Rehúse comprar productos hechos con maderas de bosques tropicales como caoba, palisandro y teca. Las maderas aceptables son la haya, abedul, roble, pino y abeto.



COMPUTADORES Y ACCESORIOS



Los computadores son parte integral y seguirán siéndolo. Un diskette de alta densidad guarda la misma cantidad de información que una resma de papel y tiene el potencial de preservar los recursos. Un proceso ineficiente en gran parte de las oficinas es no reciclar los cartuchos de toner de las impresoras láser. Todos los días salen en los periódicos avisos de lugares donde se recargan los cartuchos. Los fabricantes reutilizan las carcazas.



CAFETERÍAS



Empiece con algunos cambios básicos. Reemplace los vasos plásticos o de icopor para el café por tazas de cerámica. Evite el uso excesivo de papel. Toallas y servilletas de tela son las alternativas. Los platos de papel son convenientes, pero su uso puede limitarse. Las bolsas pueden usarse muchas veces antes de botarse.

Recicle el vidrio, latas y periódicos. Reciclar una pila de periódicos de tres metros de alto salva un árbol completo. Reutilice las bolsas de plástico y el papel de aluminio. Eso es más conservacionista que reciclar.

El aire en el interior de las y oficinas es cien veces más contaminado que en las calles. Por una ventilación inadecuada, entre 33% y 50% de todas las oficinas pueden sufrir del síndrome de los edificios . La contaminación interior se atribuye a innumerables causas: fuegos encendidos con madera, carbón y kerosene. Estufas y hornos de gas en ambientes no ventilados; calderas a gas o petróleo y calentadores de agua; limpiadores y desinfectantes en aerosol; limpiadores con cloro o amoníaco; algunas ceras para piso; odorizadores de aire; insecticidas en aerosol y humo de cigarrillo.

Contaminantes más difíciles de detectar están en algunos materiales y acabados de construcción como asbesto, plomo y radón, aunque en Colombia no se ha detectado este problema. Los espacios mal ventilados pueden acumular niveles peligrosos de ozono producidos por fotocopiadoras electrostáticas, bombillos que contienen mercurio y algunos limpiadores electrostáticos. Los iones negativos del aire son benéficos, pero son eliminados por una ventilación inadecuada y una alta densidad de gente. Se estima que el 75% de la población, especialmente las mujeres, son sensibles a los iones, lo que ataca la salud.

Muchas toxinas, como el formaldehído, se encuentran naturalmente en los edificios. Síntomas de intoxicación por formaldehído pueden ser pérdida de la memoria, depresión y problemas ginecológicos. Se encuentra en mostradores, desodorantes y madera laminada. Una manera muy costosa de reducir los niveles de formaldehído, es reducir la temperatura ambiental en unos dos grados, lo que baja las emisiones de formaldehído en un 50%. Otros posibles tóxicos son pinturas y solventes con base en aceite, pegantes de alfombra y acabados de muebles que despiden benceno, tolueno y otros gases.

Las plantas son otro agente efectivo contra las toxinas. Los crisantemos, la hiedra y la margarita eliminan al benceno. El crisantemo también sirve para eliminar el tricloroetileno; las enredaderas son particularmente buenas contra el monóxido de carbono y las filodendras son muy efectivas contra el formaldehído. Para limpiar un área de 140 metros cuadrados, se requieren entre 15 y 20 plantas.
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