| 8/1/2008 12:00:00 AM

La nueva ruta de la seda

China y el Medio Oriente son hoy protagonistas del renacimiento de una de las arterias comerciales más importantes de todos los tiempos.

La legendaria ruta de la seda, que alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVII, hoy vuelve a hacer historia. Ante la desaceleración de la economía de Estados Unidos y la dificultad del capital árabe para ser aceptado en este último país por cuestiones de seguridad nacional, China y sus socios del Golfo han encontrado un ambiente de negocios más favorable en Asia. De esta manera, en los últimos años los países con la mayor liquidez del mundo han visto la oportunidad de revivir la inversión y el comercio entre ellos. El resultado: un bloque económico muy rico por cuenta de los excedentes de capital de una China manufacturera y de los de un Medio Oriente lleno de petróleo. Sus ansias de expansión no tienen límites y esto podría llevar a que, en unos años más, el centro económico del mundo se desplace de Estados Unidos y Europa al Medio Oriente y China.

El comercio está disparado

Si bien Europa y Estados Unidos siguen siendo los mayores mercados de exportación de manufactura china y petróleo árabe, el comercio entre China y Medio Oriente está creciendo a una tasa más rápida. Según la Organización Mundial del Comercio, entre 1996 y 2006, el comercio de China con los países del Medio Oriente se incrementó 1.083%, en contraste con el crecimiento de 582% con Europa y de 475% con América del Norte. Según el Centro Internacional de Finanzas de Dubai, el comercio entre China y Medio Oriente ascendió a US$240.000 millones en 2006 y se estima que crezca mucho más en los próximos diez años. Solo para Emiratos Árabes Unidos (EAU) se proyecta un aumento del comercio con China de siete veces su valor para 2015, es decir, que pase de los US$14.200 millones de 2006 a US$100.000 millones, de acuerdo con Newsweek.

Esta última proyección resulta del fortalecimiento de las relaciones comerciales entre EAU y China en años recientes. Según el China Brief, el comercio bilateral entre EAU y China registró un crecimiento de 33% en los últimos ocho años, alcanzando US$20.000 millones en 2007. El año pasado, China exportó a EAU bienes y servicios por cerca de US$17.000 millones, de los cuales el 70% fue reexportado a otros países del Medio Oriente, África y Europa. Según las autoridades portuarias de Dubai, el comercio entre Dubai y China se incrementó en 47% entre 2002 y 2007 y, sin incluir petróleo, se incrementó en 42%. Artesanías, textiles y confecciones, productos industriales ligeros, maquinaria y equipos y productos de oro, plata, cobre, hierro y estaño fueron los mayores productos de exportación de China a EAU. Por su parte, EAU básicamente exportó a China lingotes de aluminio, fertilizantes, petróleo y petroquímicos.

Apetito por invertir

Un reporte revelado en junio de este año por JL McGregor&Co., consultora de Beijing, estima que las inversiones del Medio Oriente en China podrían alcanzar los US$250.000 millones en los próximos cinco años. Este estimativo resulta de los US$200.000 de millones que los inversionistas del Golfo Pérsico han sacado de Estados Unidos desde 2003, en respuesta a las precauciones tomadas por este último país con el capital árabe después del 11 de Septiembre. Por ejemplo, Dubai Ports World invirtió en muelles para contenedores en seis puertos de China, Damac invirtió US$2.700 millones en el distrito chino de Tanguu para desarrollar diversos proyectos y Jumeirah Group está construyendo un hotel en Shangai. A su vez, China está invirtiendo en el Medio Oriente en compañías de construcción, petróleo y petroquímica, siendo ya más de 3.000 las compañías chinas registradas solo en EAU. Por otro lado, cabe mencionar el creciente capital humano chino a EAU en 2007, que ascendió a 200.000, de los cuales solo 30.000 fueron mano de obra poco calificada, el resto fueron altos ejecutivos y empresarios, de acuerdo con China Brief.

Hector Cateriano, director general para Seaf Colombia, administradora de fondos de capital en el mundo, habló con Dinero sobre cómo los países del Lejano Oriente se están volviendo atractivos para el Medio Oriente. "Si bien el Medio Oriente sigue comprando propiedad raíz en Estados Unidos y Europa, sus inversiones en acciones y compañías se están dirigiendo a Asia, debido a su acelerado crecimiento y los mejores retornos", explica. Según él, en China e India es donde está el mayor atractivo para los inversionistas porque son países que no solo cuentan con una amplia gama de negocios como manufactura, textiles, construcción de máquinas, biotecnología, IT, entre otros, sino que, además, son muy buenos en todos los eslabones de la cadena productiva.

Por otro lado, Mateo Villegas, analista de un fondo de inversión en Inglaterra, le contó a Dinero que una de las razones por las cuales la inversión se ha incrementado de esta manera es el papel que han jugado los fondos soberanos de Asia y sus grandes inversiones y adquisiciones de compañías. "Gran parte del fortalecimiento del bloque económico que viene formándose entre China y el Medio Oriente en los últimos años se debe al dinamismo de los fondos soberanos que están en auge, gracias al petróleo en el caso del Medio Oriente y a la favorable balanza comercial en el caso de otros países como China", indica. Estos fondos, explica Villegas, que usualmente han sido los grandes financiadores de la deuda externa de Estados Unidos se han visto obligados a buscar una mayor diversificación en sus portafolios ante el debilitamiento del dólar, y han encontrado oportunidades mucho más rentables en mercados emergentes como los asiáticos.

En este sentido, cabe resaltar el anuncio en abril pasado por parte de Dubai International Capital y la firma china First Eastern Investmen Group del lanzamiento de un nuevo fondo de inversión llamado DubaiChina Capital. El capital de esta fusión ascenderá a US$1.000 millones para invertir en los siguientes tres años en negocios de infraestructura, recursos naturales, salud y servicios en los mercados emergentes de Asia y del norte de África, de acuerdo con Reuters.

Villegas explica que los fondos soberanos también han invertido con fuerza en occidente, financiando o comprando negocios en sectores como energía, tecnología y transporte, cuyo efecto ha sido causal de debate en Estados Unidos y Europa, si se tiene en cuenta que se trata de negocios estratégicos y que están cayendo en manos de países con marcos regulatorios no tan transparentes.

Las dos economías más líquidas del mundo están creando un nuevo bloque comercial que, sin duda, está rebalanceando la economía global. Lo que empezó con un simple intercambio de petróleo árabe por capital chino se ha convertido en pocos años no solo en una gran red de negocios de todo tipo, sino que, además, los grandes excedentes de capital de Medio Oriente y China han conllevado a pisar aún más fuerte en los negocios fundamentales de occidente, ganando así un mayor territorio en el mundo. La expansión y dinamismo de chinos y árabes es imparable y su unión tiene un objetivo muy claro: ser el centro económico mundial.
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