| 10/1/1993 12:00:00 AM

La nueva novela de Cinevisión

La salida del aire de Zoociedad puso al desnudo la coyuntura difícil de la programadora, que hasta hace poco fue una de las más exitosas e innovadoras del medio.

El 27 de marzo de 1992, durante la asamblea ordinaria de accionistas de Producciones Cinevisión, además de la consabida aprobación de los estados financieros, se discutieron dos temas: uno, cómo aprovechar la apertura económica para hacer crecer la exitosa empresa que batía records de sintonía con La Alternativa del Escorpión y Zoociedad entre otros programas; y, dos, aprobar a los dos socios principales un sueldo que fácilmente podría sobrepasar los $130 millones al año.

Para muchos estas decisiones y otras que se tomaron enseguida, tuvieron trascendental importancia en la difícil coyuntura que afronta actualmente Cinevisión. Uno de los síntomas de esas dificultades es la desaparición de la pantalla chica de Zoociedad, un programa de humor realmente innovador en nuestro medio. En esa misma asamblea de socios, de hace ya 18 meses, fue autorizado Jorge Arenas Lamus, el mayor accionista y fundador de la programadora, para viajar al sudeste asiático, a Estados Unidos y Europa, para ampliar mercados, estudiar posibilidades futuras y entrar en contacto con empresarios japoneses, chinos, coreanos, de Hong Kong y otras naciones.

Acto seguido la junta de socios dominada en su mayoría por Jorge Arenas Lamus y su ex esposa Yolanda Canal Sandoval acordó que a partir de esa fecha Arenas Lamus contaría con un sueldo anual de US$ 100.000 por sus servicios, mientras su ex esposa recibiría US$ 80.000. Jorge Arenas y Yolanda Canal habían contraído matrimonio católico el 7 de septiembre de 1963 en la Catedral de San José en Cúcuta, pero habían liquidado su sociedad conyugal el 21 de julio de 1989. Para quienes han observado desde afuera el proceso de la televisión, la circunstancia de pagos en dólares, sumada a la cuantía, no dejaba de ser preocupante. Aunque tampoco dejaba de llamar la atención el difícil manejo que involucraba el mantener como socios empresariales a quienes habían disuelto su unión familiar.

Sin embargo, 1992 fue un muy buen año para Cinevisión. Los novedosos proyectos y los índices crecientes del rating no hacían pensar que las cosas fueran a cambiar para mal. De hecho el nuevo lenguaje, a veces controvertido, de las series de la programadora llevó a reconocer que Cinevisión se atrevió a cambiar los formatos cursis de la TV colombiana. Los altos índices de sintonía fueron el mejor respaldo a los esfuerzos hechos y no faltaron los celos por el triunfo de una nueva forma de presentar las cosas en la llamada caja idiota. Un buen ejemplo es la trama de María María, un seriado semanal que se emite actualmente.

Hasta diciembre 31 de 1991, Cinevisión había sido una de las programadoras emisoras de noticiero. Sin embargo, en la nueva licitación que inició programación en 1992 tuvo que decidirse entre seriados o la opinión. Escogió los primeros. Uno de los detalles que refleja su éxito es que mientras las programadoras sin noticieros presentaron millonarias pérdidas en 1992, primer año de nueva programación, Cinevisión, en cambio, obtuvo utilidades por $120 millones, frente a ganancias por $74 millones un año antes.

Pero otro detalle que faltaba a la historia. El mismo día en que tuvo lugar la adopción de medidas de apertura y salariales en la junta de socios de Cinevisión, ocurrió lo mismo en Aser Publicidad, una tradicional compañía dedicada, además de la publicidad, a investigaciones de mercadeo y opinión y a las relaciones públicas.

La junta de socios de la agencia Aser aprobó un sueldo anual de US$ 100.000 a Arenas Lamus y de US$ 80.000 a Ernesto Silva Colmenares, quien fuera por poco tiempo gerente de Producciones Cinevisión.

El poder accionario en Aser Publicidad está distribuido así: 61.37% de Jorge Arenas Lamus, el 13.17% Yolanda Canal Sandoval, 17.46% Desarrollar Inversiones para el Desarrollo S.A., 3% Llorente y Cía. Ltda. (Rodrigo Llorente Martínez y Leonor de Llorente), 3% Jesús Ernesto Silva Colmenares y 2% Mario Fonseca Barrera. Aquí las utilidades habían subido de $20.5 millones a $37 millones en 1992.

Pero por si faltara poco, el primero de noviembre de 1992 se aumentó a doscientos mil dólares anuales (US$ 200.000) los honorarios del señor Jorge Arenas Lamus, por sus servicios como representante legal de la compañía, según reza el acta número once de la programadora Cinevisión. Sus funciones serían a partir de esa fecha: representar a la empresa a nivel nacional e internacional, asistir a ferias y convenciones internacionales por la compañía, ampliar los mercados de la empresa, reunirse con los clientes, dar consejería técnica, comercial y proyección a la empresa, entre otras cosas.

A la luz de la reciente propuesta del ministro de Trabajo, Luis Fernando Ramírez, sobre la necesidad de ajustar salarios de los trabajadores teniendo en cuenta la productividad de la compañía, la cosa sonaba muy lógica. Mientras en 1991 la empresa había obtenido ingresos por $2.439 millones, en 1992 las ventas habían sobrepasado los $3.500 millones, un aumento del 43.5% superior en 18 puntos a la inflación (ver cuadro con estados financieros). En el caso de Aser los ingresos casi se doblaron al pasar de $1.061 millones en 1991 a $1.951 en 1992.

Los buenos resultados de 1992 han dado un vuelco en 1993. Zoociedad comenzó con su ciclo de baja en sintonía y publicidad, hasta ser reemplazado recientemente por el programa de opinión Hecho en Colombia, que probablemente no será tan exitoso como lo fue Zoociedad en su primera etapa. Además, María María no ha repetido los índices de audiencia de La Alternativa del Escorpión y de OK TV. Lo más seguro es que los ingresos de 1993 no hayan tenido el dinamismo del año anterior. Y si la pauta de los programas de Cinevisión decae, disminuyen inevitablemente los ingresos operacionales de Aser. El salario de Arenas Lamus de US$ 25.000 mensuales (sumando Cinevisión y Aser), equivalente a cerca de $ 20 millones mensuales, la mitad de lo que Faustino Asprilla gana con el Parma en Italia, parece excesivo a la luz de las nuevas circunstancias.

Los rumores sobre contratiempos en Cinevisión comenzaron a ser comidilla del medio farandulero nacional. Los recortes de presupuestos en las series y la renuncia del equipo de Zoociedad Jaime Garzón, Eduardo Arias, Karl Troller, entre otros mostraron que las cosas se estaban complicando. Todo no pasaba de ser chisme de coctel, hasta que el domingo 15 de agosto de 1993 Santiago Coronado, el más perspicaz de los críticos de televisión actualmente, puso el dedo en la llaga en su columna Encuadre en El Tiempo: ¿Qué es lo que pasa con Cinevisión si era una de las pocas programadoras con un proyecto diferente e innovador? Por lo pronto ha salido de su Presidencia Paula Arenas, lo que es una verdadera pérdida. Y varios de sus creativos ya empiezan a hacer mutis por el foro. ¿Será que la mediocridad es irremediable?

Nadie quiere dar una razón cierta de lo que ocurre. Jaime Garzón dice que Zoociedad se acabó porque el equipo se aburrió, mientras fuentes externas aseguran que todo obedeció a recortes presupuestales y problemas con los directivos de la compañía. Lo cierto es que ante los problemas internos complicados que se venían suscitando por síntomas graves de iliquidez en la programadora y en la agencia de publicidad, había tenido lugar el 23 de julio pasado una junta de socios con el fin de designar gerente a Gustavo Castro Caycedo, un viejo conocido, ex director de Inravisión y un estudioso de la televisión. Sin embargo, Castro Caycedo no quiso medírsele a un reto bastante difícil. Paula Arenas Canal, con 29 años de edad e hija mayor del propietario de Cinevisión, había impreso un sello de fuerza especial en las producciones de la programadora, pero no aguantó el paso arrollador de los sucesos internos.

Ante las circunstancias, a Jorge Arenas Lamus no le quedó otro camino que enfundarse el overol y asumir de nuevo la gerencia de la programadora.

Lo cierto es que Cinevisión, como la gran mayoría de las empresas dedicadas a programar en la televisión colombiana, ha tenido otros tiempos difíciles. En abril de 1978 el Banco de los Trabajadores alcanzó a embargar las acciones de Arenas Lamus en Cinevisión y Aser Publicidad por las dificultades de pagos de entonces. Sin embargo, esa es historia pasada para Arenas Lamus, quien basado en un estudio de diagnóstico que contrató hace exactamente un año con Silva Hoyos Ltda. y Jesús Ernesto Silva Colmenares, espera que la situación cambie para bien de todos y de la televisión colombiana.

Nadie duda que Cinevisión podría retomar la línea de éxito y ofrecer novedosos productos como ha hecho en los últimos años, siempre y cuando ponga primero en orden la casa. Mientras eso no ocurra estarán comprometidas las posibilidades de éxito. Sin duda que en este caso como en muchos otros, especialmente en los difíciles tiempos de la apertura, se necesita tener los pies en la tierra y no dejarse deslumbrar las luces de la fortuna. Y como en todas las novelas la trama esta aún complicada, los capítulos que faltan pueden traer sorpresas y como en toda historia digna de verse, sólo falta el final feliz.
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