| 5/22/2008 12:00:00 AM

La nueva etapa

La EEB invertirá más de US$500 millones en transmisión de energía eléctrica y gas en el corto plazo . También quiere democratizar su estructura accionaria y capitalizar TGI.

En su oficina al norte de Bogotá, Astrid Martínez, presidente de la Empresa de Energía de Bogotá, EEB, tiene un retrato al óleo de Fabio Chaparro, quien transformó hace diez años la compañía e inició el proceso de alianza estratégica con Endesa de España, antes de fallecer en un accidente aéreo.

Hoy, la EEB es una holding del sector energético. Individualmente, maneja el negocio de transmisión de energía eléctrica y con Endesa tiene participación en Emgesa, empresa de generación de energía; y en Codensa, que distribuye la energía para el centro del país; participa en Gas Natural, mientras que con ISA desarrolla dos negocios en Perú de transmisión de energía —Rep y Transmantaro—. A esto se suma su más reciente adquisición, los activos de Ecogás, a través de los cuales le dio vida a la Transportadora de Gas del Interior, TGI.

Si el reto de Chaparro fue transformar la EEB hace una década, el de Martínez es consolidar la holding en los próximos tres años. Para ello, debe crecer en el mercado local e internacional, aumentar el ritmo de inversión, buscar para TGI un aliado estratégico financiero e iniciar un proceso de democratización accionaria para la EEB.

¿Qué va a hacer?

El plan de inversiones de EEB es ambicioso, y asciende a US$500 millones para los próximos cuatro años. De ellos, US$380 millones son para el negocio del gas y los restantes US$120 millones para transmisión de energía eléctrica, que están programados, básicamente, para proyectos en el país (ver recuadro).

La estrategia de expansión hacia el exterior es mixta: puede ir sola o con alianzas estratégicas, y en los dos escenarios está jugando. Acaba de dar un paso en firme en su internacionalización. Hace tres semanas, el consorcio EEB-TGI ganó en Perú una concesión por 30 años para la construcción, operación y mantenimiento de una red de gas natural que beneficia al departamento de Ica, en ese país. La inversión es cercana a los US$140 millones y con ella derrotó a Promigás y Suez. En alianzas, con ISA ha mantenido buenas relaciones en los mercados internacionales; tienen presencia en Perú, y en Chile estuvieron a punto de quedarse con la administración de la transportadora de energía eléctrica de ese país, Transelec, un negocio cercano a los US$1.600 millones. Sin embargo, no todo los une: EEB mantendrá su foco de negocio en energía y gas, mientras ISA le apuesta ahora a otros proyectos de infraestructura.

Martínez considera que el tamaño de las empresas colombianas es una limitante a la hora de conquistar mercados. "Son muy chiquitas", dice. Así, tiene que buscar alianzas estratégicas y generar sinergias. "Estamos abiertos a ideas y propuestas", dice. Por su parte, Federico Restrepo, gerente de EPM, dijo que también estaba abierto a escuchar ofertas, "con ellos o con accionistas o inversionistas financieros, no necesariamente estratégicos, porque cada cual tiene su fortaleza. Hay que mirar cómo combinan el ajiaco y la bandeja paisa", afirma.

Recursos frescos

La EEB registró ingresos operativos por $453.000 millones el año pasado y alcanzó las utilidades más altas de la historia al llegar a $870.000 millones, como consecuencia principalmente de los dividendos recibidos de sus participadas y por concepto de diferencia en tasa de cambio. En los primeros meses de este año la tendencia de crecimiento se ha mantenido. Obtuvo, al cierre de abril, una utilidad neta de $638.862 millones, lo cual representa un 99% de incremento respecto al mismo período del año anterior. Y hoy es una de las empresas con activos más altos. Sin embargo, para cumplir su estrategia de expansión y crecimiento requerirá de más recursos, sobre todo si se tiene en cuenta que con la adquisición de TGI, el año pasado, EEB aumentó su nivel de deuda y ya no cuenta con los abundantes recursos financieros o de apalancamiento que tenía antes. Con esta operación, que superó los US$1.400 millones, el endeudamiento pasó del 3% de sus ingresos a 25%, aunque puede llegar al 40%, según cálculos de la compañía.

En ese escenario, Martínez tiene en la agenda capitalizar TGI y hacer una democratización accionaria en la EEB. Con los que adquirieron sus bonos en el mercado externo, en el caso de TGI, el compromiso es hacer una capitalización de hasta US$150 millones. "Podemos ir más allá, ya que tenemos el 89% de la participación en TGI. Así, cumplimos los compromisos y obtenemos recursos en el horizonte de dos años para financiar expansión adicional de la empresa. Estamos interesados en un socio más financiero, porque queremos mantener el control", señala Martínez.

En el caso de la EEB, antes de 2010 debe darse un proceso de democratización accionaria. Esta movida no tendría que pasar por el Concejo de Bogotá, pues en 1996 este ente autorizó al distrito, en el momento de la constitución de la compañía, a tener capital privado de hasta el 49%. De hecho, los recursos de una venta de la participación del distrito en la EEB ya están incluidos en el presupuesto para entrar en 2010 y el valor oscila entre US$300 millones y US$400 millones, pero no se ha definido porcentaje de venta. Este año, tanto EEB como TGI están en proceso de inscripción en Bolsa y en el registro de valores.

Los retos para EEB son grandes. Si hace diez años se transformó, este es el momento de concretar sus pasos hacia el futuro.
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