| 6/24/2005 12:00:00 AM

La nueva cara de la crisis

Los problemas de la caficultura mundial son diferentes ahora. El panorama de precios es relativamente claro para 2005. Entrevista con el zar mundial del café.

La crisis cafetera mundial no ha terminado, solo cambió de aspecto. El problema actual no es de precios, sino de deuda. Los caficultores del mundo no han podido superar cinco años de dificultades financieras. Ahora, los agricultores en los países productores buscan desesperadamente formas para refinanciar sus deudas y los gobiernos, vías para sacarlos de esa condición. "Ese es el clamor de todos los cafeteros", dijo en entrevista exclusiva con Dinero el colombiano Néstor Osorio, director de la Organización Internacional del Café (OIC), quien por su oficio conoce la situación de los cultivadores.

Pero, además, para agravar las cosas, existe la posibilidad de que un alivio, por pequeño que sea, en esta situación, precipite la próxima crisis.

Paradójicamente, el enredo de la deuda es una ventaja para los productores, porque las estrecheces de caja impiden la ampliación de las siembras. "La mayoría de los cafeteros, que son pequeños, está pagando sus costos de producción, pero la plata extra que están haciendo, inmediatamente la recogen los acreedores", señaló Osorio. Los gobiernos tampoco están interesados en patrocinar planes de expansión. "En este momento, las políticas están yendo a resolver los problemas de la deuda", agregó.

El receso en la oferta consiguió un precario equilibrio en el mercado. En 2004, por primera vez en cinco años, se reportó un déficit de oferta de 7 a 8 millones de sacos. Se produjeron cerca de 106 y se consumieron 115 millones. Pero todavía quedan 21 millones de sacos en inventarios en países consumidores, que les dan cierta fortaleza a los compradores y por ello, un aumento de 10 millones de sacos en la producción mundial -que no sería impensable- podría evaporar el faltante de oferta, con un demoledor efecto en los precios.

El futuro cercano parece claro. "Por el resto de este año, vamos a tener unos precios firmes en el rango de US$1,20-US$1,35 para los cafés colombianos y del orden de US$1 para la canasta de precios indicativos de la OIC", manifiesta Osorio.

El pronóstico se funda en que no hay mayores razones para esperar aumentos inmediatos en la oferta. Además, los precios de los fertilizantes que subieron por la presión del petróleo y la debilidad del dólar, que redujo la rentabilidad de los exportadores en la mayor parte del mundo, ayudarían a limitar la producción.

En el lado de la demanda, los programas de aumento de consumo en los países de Europa del Este, Rusia y China apenas comienzan y los de Brasil, que han sido muy exitosos (pasó de consumir 7 millones de sacos hace 10 años, a consumir 15 millones), no cambiarán las cifras en el corto plazo.

Este año habrá mayor volatilidad en los precios, porque los fondos de inversión internacionales se volvieron jugadores importantes en este mercado. "Las tasas de interés están bajas y por eso los mercados de commodities son el 'parque de recreo' del momento", sostiene Osorio. El tema es tan relevante, que la OIC adelanta un estudio para determinar el efecto de los populares hedge funds en el mercado cafetero global. "El alza de precios por razones fundamentales ya se produjo. El resto es la volatilidad resultante de la especulación", añade.

La próxima prueba para los precios llega en junio y julio, meses de nerviosismo por las heladas. "Hace 11 años no hay helada y eso juega en las estadísticas. Cada año que pasa sin helada aumenta las posibilidades de que el año siguiente sí la haya", dice Osorio. Las próximas llegan en septiembre cuando se calcule y luego en diciembre cuando se anuncie oficialmente el tamaño de la cosecha brasileña.



Tentación permanente

Pero tarde o temprano habrá algunos países y algunos productores que saldrán de deudas y que encontrarán los actuales precios atractivos para producir más. La OIC advierte sobre el peligro que esto acarrea. "Mi mensaje es de cautela. No repitamos lo que pasó en 1994".

En el 94 una helada en Brasil aumentó los precios y el incentivo para sembrar. Por eso, con financiación estatal, Vietnam pasó de ser un pie de página en materia de producción de café a producir 14 millones de sacos. "Vietnam hizo en 10 años lo que Colombia hizo en 100 en aumento de producción". La época de buenos precios terminó en una enorme crisis. "Ahí tenemos una lección muy cercana para no aumentar las siembras si hay una helada en Brasil o si hay una sequía fuerte en Vietnam", afirma.
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