| 2/20/2009 12:00:00 AM

La mala hora de Glencore

Aunque logró negociar de manera amistosa su salida del proyecto de ampliación de la refinería de Cartagena, no es claro qué pasará en el tema del carbón.

No han sido buenas las noticias para la multinacional suiza Glencore en el último semestre. Pérdidas cuantiosas en la acción de la minera Xtrata, –su mayor inversión en el mundo–, la abrupta salida del proyecto de ampliación de la Refinería de Cartagena, enredos en el negocio del carbón que desarrolla en Colombia e incumplimientos en el suministro de combustibles en Paraguay, hacen parte de la coyuntura adversa que hoy enfrenta la compañía.

Después de semanas de tensión, el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, y el presidente mundial de Glencore, Iván Glasenberg, acordaron el retiro de la multinacional suiza del proyecto de ampliación de la refinería de Cartagena. Y si bien la decisión del pasado 16 de febrero dio algo de claridad sobre los líos que ha tenido la compañía en el negocio petroquímico, en el carbonero el panorama todavía no está despejado.

La compañía, que en Colombia explota minas de carbón en La Jagua de Ibirico, podría quedarse con el mineral almacenado en el puerto de Prodeco, en el departamento del Magdalena, si no logra obtener una prórroga en la concesión que se vence el 9 de marzo.

Además, enfrenta en el tribunal de arbitramiento de Londres un pleito con la canadiense Coalcorp, a quien le notificó a comienzos de año que no le podrá seguir transportando su carbón, pese a tener contratos firmados y vigentes desde 2007.

Estos problemas coinciden con una coyuntura adversa para la compañía en el mundo. La acción de Xtrata, la mayor inversión de Glencore (tiene una participación del 35%) tuvo una caída de 83% en el valor durante el último año, que representa una disminución aproximada de US$16.000 millones en el valor del mercado.

Buena parte de la pérdida del valor se deriva de un reciente anuncio de la compañía, a nivel mundial, de recaudar US$5.900 millones con una nueva emisión de acciones que le permita aumentar el capital y contar con recursos para amortizar su abultada deuda que, a diciembre de 2008 alcanzaba los US$ 16.000 millones y cuyos vencimientos comienzan en 2011.

Y, como si fuera poco, la firma enfrenta dificultades en Paraguay para suministrar el fuel oil que requiere la principal planta productora de cemento de ese país, INC, lo que está provocando parálisis en la producción cementera y protestas por parte de los empresarios.

Restando presencia

La salida de Glencore del proyecto de ampliación de la Refinería de Cartagena estaba ‘cantada’, luego de que le pidiera a Ecopetrol mayores plazos para hacer pedidos de los equipos y maquinaria requeridos en el proceso de expansión, argumentando dificultades para conseguir financiación en los mercados.

Aunque hasta último momento los directivos de Glencore buscaron mantener su participación del 51% de Reficar, la sociedad constituida para adelantar la expansión de la refinería, varios factores llevaron al Gobierno a actuar para evitar mayores dilaciones.

En primer lugar, no existían compromisos claros por parte de Glencore sobre una fecha en la cual se podrían reiniciar los pedidos de equipos de larga entrega. Una demora en este proceso implicaría, a su vez, el retraso en los plazos acordados para la expansión, que debe estar lista en 2011.

En segundo término, el Gobierno encontró que Ecopetrol podía ejecutar este proyecto por su propia cuenta y riesgo, lo que motivó la búsqueda de una solución rápida para garantizar que esta iniciativa, considerada estratégica para el país, se ejecute.
El desenlace de esta negociación, que hasta el momento se ha anunciado como amistosa, todavía está por verse ya que, como dijo un funcionario, “Glencore buscará cobrar su salida mientras el Gobierno buscará cobrar el incumplimiento”.

Carbón ahumado

La prórroga de la concesión para operar el puerto por donde embarca el carbón de exportación es quizá uno de los líos más gordos que Glencore tiene aún por resolver. A partir del 10 de julio de 2010 entra en vigencia una disposición que ordena a los exportadores de carbón realizar un proceso de cargue directo hasta los buques.
Actualmente, la empresa exporta su carbón desde el puerto de Prodeco, en el que se utilizan planchones para transportar el carbón desde el muelle hasta los barcos en altamar, debido a que no cuenta con el dragado suficiente que permita el ingreso de barcos de gran calado. La concesión para este puerto vence el próximo 9 de marzo y la prórroga por parte del Instituto Nacional de Concesiones, Inco, dependerá de los compromisos que asuma Glencore para avanzar en la construcción de un nuevo puerto en el que el embarque de carbón cumpla los requisitos ambientales.

Aunque la compañía ya presentó una propuesta para construir el nuevo puerto, cuyas inversiones podrían pasar de los US$800 millones, lo más probable es que el Gobierno exija garantías muy sólidas para asegurar que las obras se realizarán en el plazo que corresponde, ya que a pesar de la inminencia del vencimiento de la concesión, la compañía no hizo avances importantes en el tema. Esto llevaría a una nueva negociación para  que la multinacional suiza pueda continuar con su proceso de exportación, siempre y cuando se comprometa a realizar las inversiones requeridas.
De acuerdo con funcionarios del gobierno, es indudable que el puerto no estará listo antes del 9 de marzo, y ahí se necesita decisión del alto Gobierno para ver qué decisión toma.

En cuanto al proceso de arbitraje, que se inició en un tribunal de Londres, las cosas también se complican para la multinacional suiza, que en agosto de 2007 se comprometió a almacenar y embarcar el carbón de la firma Coalcorp, y que en enero pasado le anunció que no podrá seguir cumpliendo estos contratos.

Coalcorp insiste en que el contrato debe cumplirse mientras que Glencore asegura que no tiene capacidad suficiente.

Aunque el acuerdo para solucionar el tema de Refinería de Cartagena parece estar llegando a feliz término, nadie duda que a la multinacional suiza le viene un largo proceso litigioso en otras latitudes, cuyos resultados serán determinantes para garantizar su futuro.

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