| 2/4/2005 12:00:00 AM

"La innovación sí paga"

Dinero dialogó con María del Rosario Guerra, directora de Colciencias, sobre las perspectivas de la innovación en Colombia, las limitantes que hoy tiene y los retos que se aproximan. Entrevista.

Si se suman los recursos para innovación del sector público, las universidades y los centros de investigación, además de los recursos propios de las empresas, en Colombia el año pasado la inversión, según estimativos de Colciencias, llegó a un poco más de $400.000 millones -unos US$180 millones-, apenas la mitad del presupuesto del Sena.

Esta situación de baja e insuficiente inversión, sumada a que los sistemas de ciencia, tecnología e innovación son poco operantes y desarticulados, ubica a Colombia en los niveles más bajos de Investigación y Desarrollo (I+D) en el mundo.

Para cambiar esta tendencia se han planteado varias estrategias: beneficios tributarios, incentivar la participación más activa del sector financiero y convencer a las empresas de que la innovación es el elemento diferenciador que les permitirá apalancar su crecimiento. El próximo 17 de febrero, en el II Encuentro Nacional de Innovación, se reunirán en Bogotá investigadores, académicos y empresarios para concertar un pacto nacional por la innovación y ponerla en la agenda pública y privada nacional, en busca de un compromiso del sector empresarial, la academia y el gobierno.

Dinero dialogó con María del Rosario Guerra, directora de Colciencias, sobre las perspectivas de la innovación en Colombia, las limitantes que hoy tiene y los retos que se aproximan.



Una de las grandes dificultades de la innovación son los recursos.

Los recursos son supremamente escasos. Colciencias tiene una cifra irrisoria: US$10 millones. Los indicadores muestran que el financiamiento directo también es muy bajo; de lo contrario, estarían aumentando el número de patentes y el de personas formadas y trabajando en áreas de I+D de las empresas. Es muy difícil que con unos recursos cercanos a $400.000 millones -sumados públicos, privados y de la academia-, el país pueda crecer significativamente.

Además de los recursos, ¿qué otras limitantes restringen el desarrollo de la innovación?

Hay una limitante de confianza. Por una parte, los empresarios no utilizan los instrumentos fiscales por temor a la DIAN; por otra, muchas instituciones piensan que sus ideas van a ser robadas o plagiadas y, además, trabajan en forma muy aislada.

También preocupa la propiedad intelectual, tema en el cual Colciencias está buscando una línea de incentivos y financiamiento a la protección de estos activos de innovación.

Otra gran debilidad es la baja apuesta al recurso humano. En Corea, el 30% del I+D de las empresas es realizado con personas con PhD y Brasil le apunta a ese mismo porcentaje.



Lo que se percibe es que hay muy poca vinculación por parte de las empresas a la innovación.

La definición de empresario tiene varios componentes: emprendimiento, riesgo e innovación. Precisamente, la innovación y la creatividad hay que verlas como la posibilidad de crecimiento económico de largo plazo que estimule su desarrollo y haga la diferencia entre nuestro sector productivo, manufacturero, agrícola o de servicios, y el del exterior.



¿Qué se puede hacer?

Proponemos hacer un pacto nacional de innovación enfocado en desarrollar las ideas y potenciarlas para que sean el factor diferenciador. Al evento del 17 de febrero, en Bogotá, llevaremos propuestas muy concretas. A los empresarios, les hemos planteado que reinviertan el 1% de su producción en I+D, dentro de su misma empresa o en el sector. Además, si queremos que el sector empresarial sea más innovador, necesita un sector financiero detrás. Aunque las líneas de crédito con Bancoldex y Finagro tienen respaldo del Fondo Nacional de Garantías, es muy difícil que la banca de primer piso acceda. Con el sector financiero, buscamos alternativas para que se puedan hacer apuestas de largo plazo. Por ejemplo, por qué no pensar que una patente pueda ser el colateral de un crédito, como ya se hace en muchos países. Colciencias va hasta la etapa del reconocimiento, el incentivo y la aprobación. Pero hoy no hay nadie que incentive y promueva el proceso para ponerlo en el mercado. Ahí es donde vienen los fondos de capital de riesgo. Le hemos presentado a la Superintendencia de Valores un proyecto para abrir la institucionalidad del capital de riesgo en Colombia.



desde su visión ¿qué es lo más importante frente a los empresarios?

Para nosotros, lo más importante es motivar al empresario para que vaya en alianza con un centro de desarrollo tecnológico o una universidad, porque lo que nos interesa es que se construya una capacidad nacional y generar en los empresarios la confianza de que también ellos, con sus proyectos, pueden poner en Colombia grupos de investigación o de I+D. La gran mayoría de las empresas que tienen éxito hace parte de una institucionalidad. Por ejemplo, para la pyme es muy complejo que monte su propio I+D. Hay que buscar una institucionalidad que le ayude a desarrollar esta área y esos son los centros de desarrollo tecnológico o ciertos grupos de universidades.

En el país se hace outsourcing de lo que menos vale en una empresa, pero el activo más valioso es el conocimiento. Hoy estos centros de desarrollo deben ser de alto nivel.



Por ejemplo.

En el campo de farmacéuticos, muchas multinacionales buscan el conocimiento en Colombia para desarrollar medicamentos para atacar enfermedades tropicales. O petroleras, como BP y Oxy, que han apostado a los desarrollos del Centro Tecnológico de la Corrosión y han ahorrado entre US$10 y US$30 millones al año. El de caucho y caucho diseñó para Renault un tanque especial para los carros. Como estos ejemplos, hay muchos otros en sectores como el de energía eléctrica, ladrillos y maquinaria, entre otros.
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