| 3/1/2006 12:00:00 AM

La herencia del patriarca

Junto a su brillante gestión empresarial, Hernán Echavarría Olózaga despuntó como impulsor de instituciones educativas y de fundaciones para el desarrollo social.

El espíritu empresarial de don Hernán Echavarría Olózaga venía en los genes. Fue descendiente de una de las familias más reconocidas en el ámbito de los negocios y la industria en el país que a finales del siglo antepasado creó la primera empresa de energía de Medellín y, posteriormente, le dio vida a empresas como Coltejer.

Su padre, Gabriel Echavarría Misas, adquirió en 1935 la fábrica Locería Colombiana y esta empresa, en la que don Hernán despuntó como un importante empresario, fue la gestora de la Organización Corona, firma líder en la elaboración de productos cerámicos.

Gracias a su visión empresarial, le abrió los ojos al país a nuevas tendencias internacionales. Condujo al Grupo Corona, que genera más de 10.000 empleos, a ser uno de los más eficientes y modernos de Colombia, a volcarse hacia los mercados externos -tiene presencia en más de 22 países- y a buscar nuevos modelos de negocios. Así, reforzó su estrategia de mercadeo y distribución y ha sido pionero en varios desarrollos, como la creación de las cadenas de almacenes HomeCenter, en asocio con la empresa chilena Sodimac, y en la reciente compra del 34% de la empresa estadounidense Mansfield. De hecho, para 2020, el 70% de los ingresos de la compañía provendrá de los negocios internacionales.

Su gestión en los negocios también llegó a otras empresas, antes de consolidar el modelo cerámico. Entre 1936 y 1938, dirigió las operaciones de Calcetería Alfa y Pepalfa y su tarea permitió el desarrollo de importantes empresas regionales como Coltejer, Fabricato y Tejicóndor.

Sin embargo, los negocios no fueron su única pasión. En el sector público, se desempeñó como Ministro de Obras Públicas en el segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo (1942-1945), Ministro de Comunicaciones en la administración de Alberto Lleras Camargo y Embajador de Colombia en Estados Unidos en el mandato de Carlos Lleras Restrepo. En la década del 80 fue presidente de la Comisión Nacional de Valores donde fijó las bases para lo que es hoy el mercado de valores en Colombia y tuvo uno de los más profundos enfrentamientos con el Grupo Grancolombiano, antes de que estallara la crisis financiera de 1982.

Fue un reconocido intelectual y humanista. Además de ciencia económica, escribió sobre sociología y política y más de veinte libros conservan su pensamiento económico e ideológico.

Entendió el papel del empresario en la sociedad como generador de desarrollo, empleo y bienestar. La educación fue una de sus banderas. Fue uno de los principales protagonistas del nacimiento de instituciones como la Universidad de los Andes, la Universidad del Norte en Barranquilla, Incolda, Cesa y Eafit. Además, fue gestor y promotor de instituciones como Fedesarrollo, el Instituto de Ciencia Política, así como la Fundación Corona y la Fundación Natura.

La herencia de don Hernán, quien murió en Bogotá el pasado 20 de febrero a los 94 años, la resume perfectamente Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo: "es un punto de referencia en el futuro para que los empresarios piensen más en lo público y para que quienes están en el ejercicio público tengan un criterio más empresarial".
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