| 11/7/2008 12:00:00 AM

La guerra de los clones

Los fabricantes de automóviles chinos deben dejar de copiar marcas reconocidas para asegurar su ingreso a Europa y Estados Unidos.

La ilusión de los fabricantes chinos de vehículos de ofrecer en Estados Unidos y en Europa automóviles similares a aquellos de marcas lujosas, pero a un precio menor, está todavía lejos. 'Clonar' modelos de otras marcas se está convirtiendo en el gran dolor de cabeza para una industria que esperaba entrar a estos jugosos mercados antes de dos años.

Los fabricantes estadounidenses y europeos han luchado fuertemente contra esta tendencia, al punto que marcas como BMW, Mercedes Benz y Fiat han evitado el ingreso de empresas chinas a través de los tribunales. Por ejemplo, Great Wall Motor fue vetado después de que una corte italiana dijera que su modelo Peri era copia del Panda de Fiat.

No obstante, la industria automotriz china está creciendo a pasos de gigante. Mientras la producción en Estados Unidos cayó 4,5% en 2007, en China mostró un crecimiento impresionante, de 22%, equivalente a unas 8,8 millones de unidades, según la Organización Mundial de Fabricantes de Automotores. Con estas cifras, el país asiático se posicionó como el tercer productor de vehículos en el mundo, por encima de países como Alemania, Francia y Corea del Sur. Las exportaciones también vienen en aumento. En los primeros seis meses del año, los chinos exportaron 310.600 unidades, que equivalen a un incremento del 70% con relación al mismo periodo de 2007. La mayoría de estas ventas se dirigen a América Latina y al sureste asiático.



Un mercado seguro
Los fabricantes chinos no se han quedado quietos y han comenzado a buscar cómo superar las barreras y obtener una tajada de los mercados automotores más atractivos del mundo. Shangai Automotive Industry Corp, por ejemplo, adquirió a la británica MG Rover, al tiempo que FAW Group construye un complejo en México, en alianza con el grupo Salinas.

Así mismo, Chery llegó a un acuerdo con Chrysler para producir vehículos en el país asiático que venderían en Estados Unidos. Al tiempo que Chrysler reduciría sus costos y ofrecería autos de menor consumo de combustible, Chery ingresaría al mercado más lucrativo en el mundo.

Sin embargo, el entonces presidente de Chrysler, Tom La Sorda, aprovechó el comunicado de la alianza para poner los pies sobre la tierra: "Los autos de Chery posiblemente estén acordes con los estándares de seguridad y de emisiones de Estados Unidos en tres años o más". El primer modelo de la alianza podría salir en 2009 y se venderá en América Latina. Aunque las alianzas con marcas occidentales les permitirá a las empresas chinas vencer parte de la resistencia de sus competidores, el camino para entrar al segmento de lujo no será fácil. ?

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