| 9/29/2006 12:00:00 AM

La fortaleza de la gestión

Odinsa, que lidera el consorcio que acaba de ganar la concesión del aeropuerto Eldorado y que se convertirá en socio estratégico en América Latina del gigante ruso Technopromexport, ha crecido gracias a su modelo de asociatividad.
 
Aunque nació hace cerca de 12 años, está inscrita en bolsa y tiene más de 300 accionistas —empresas de ingeniería, diseño y construcción, así como del sector financiero— la Organización de Ingeniería Internacional S.A., Odinsa, saltó a la fama hace unas semanas, cuando lideró el consorcio que ganó la concesión del aeropuerto Eldorado en Bogotá, en el que tendrá que invertir unos US$650 millones.

Solo unos días después, el gigante ruso de la construcción de obras civiles Technopromexport encontró en Odinsa el aliado para participar en la construcción de una central hidroeléctrica en Venezuela con 500 megavatios de capacidad de generación y un costo cercano a US$1.000 millones. Ya se firmó una carta de intención en la que, si el negocio se concreta, Odinsa sería el subcontratista de la parte civil. Pero también se trabaja en el borrador de un protocolo para ser el socio estratégico de la compañía rusa en el desarrollo de proyectos hidroeléctricos en la región.

Estos son los hechos más recientes de una empresa que, según los datos de las 5.000 Empresas de Dinero, si bien no es la que más facturó el año pasado en el sector —cerca de $25.000 millones—, está en los primeros lugares del sector por activos —más de $250.000 millones— y es la tercera empresa en utilidades con $24.000 millones, producto, en gran parte, de la explotación de las concesiones viales que tiene en el país. Para este año, se espera que las utilidades lleguen a $35.000 millones. Pero más allá de las cifras, representa un modelo novedoso de gestión.

El modelo y sus apuestas
Odinsa se creó a mediados de la década del 90, cuando 40 firmas de ingeniería se reunieron para constituirla. Su objetivo era formar una empresa de capital independiente, en la que fueran accionistas y para competir con las multinacionales en el mercado local y, eventualmente, salir al exterior a vender ingeniería colombiana.

A diferencia de otros modelos, como el de la Alianza Team, en el que se especializan las plantas de grasas y aceites y se crea una firma que coordine su desempeño, o de grupos empresariales que conforman holdings para su desarrollo, Odinsa representa un modelo de asociatividad para unir esfuerzos, ganar economías de escala, desarrollar mejores prácticas y apalancar el negocio de sus accionistas, generando un esquema de coopetencia: competencia más colaboración.

"Lo que se destaca de Odinsa es el fenómeno de asociatividad, en el cual los accionistas son empresas de todos los tamaños que suman su conocimiento y experiencia, para acceder a procesos de licitación y convocatorias", explica Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombia de la Infraestructura, CCI.

Para Luis Fernando Jaramillo, presidente de Odinsa, esta ha sido la mejor inversión de sus accionistas. "Hace unos 7 años, el patrimonio de la compañía se ubicaba entre $12.000 millones y $15.000 millones, hoy está en más de $200.000 millones y el valor bursátil de la empresa está por encima de los $300.000 millones", dice.

¿Cuál es el modelo? "Nosotros no construimos. Somos muy fuertes en gestión de negocios, estructuración financiera y jurídica de los contratos, en gerencia y administración de proyectos. Cotizamos las obras y las hacemos con nuestros accionistas y últimamente con terceros, pero con una participación mayoritaria y preferencial de los accionistas. No tenemos equipos, ni almacenes, ni repuestos, ni operadores. Nuestra fortaleza es la gestión", explica Jaramillo.

Además de Eldorado y la posibilidad con el socio ruso, Odinsa tiene varios frentes de negocio. El primero, el vial, con obras en el Eje Cafetero, la Costa Atlántica, Villavicencio y Medellín; su participación en TransMilenio en Bogotá y otras obras fuera del país, como la Autopista del Nordeste en República Dominicana, que estará lista en mayo de 2008 y su costo —US$162 millones— se financió en el mercado de capitales de Nueva York en febrero de este año. Ha sido precalificada en Perú para la construcción de dos carreteras y en Guatemala, la empresa Aprisa, que nació del modelo colombiano, es su socia para licitar unidas el anillo circunvalar de Ciudad de Guatemala y una autopista. En Panamá avanza en el proceso para la construcción del sistema de transporte masivo. "En ninguna de ellas somos dueños. Somos accionistas, unas veces mayoritarios y otras minoritarios en los proyectos", dice Jaramillo.

El segundo, telecomunicaciones, en el que junto con Anditel, desarrolla el programa Compartel del gobierno para dar acceso a internet satelital en zonas apartadas del país. Ya han sido instalados 3.000 puntos en alcaldías, escuelas y puestos de salud y están en proceso otros 3.000. El tercero, el manejo de servicios públicos. En Calarcá, Quindío, junto con otras dos empresas, tiene el 60% de la empresa que maneja agua potable, alcantarillado, recolección de basuras, relleno sanitario y generación eléctrica. El otro 40% está en manos del municipio. Para Odinsa, este modelo es piloto y su objetivo es replicarlo. En Perú fue precalificada para la administración de dos acueductos. Y, finalmente, avanza en desarrollos inmobiliarios, como un plan para construir 400 viviendas de interés social en Bogotá.

Luego de su expansión y frente a los proyectos que se avecinan, la compañía empieza a concentrar sus esfuerzos. "En la medida en que tenemos responsabilidades tan grandes, otras opciones se desplazan", argumenta Jaramillo. Así, negocios como el de las microcentrales de generación hidroeléctrica en Antioquia están siendo analizados y revaluados.

La expansión de Odinsa, con estas movidas, llega en un momento favorable para el sector. Según el Dane, la economía colombiana creció 5,74% en el primer semestre de este año, jalonada por la construcción que se incrementó en 17,3%. De acuerdo con Camacol, la construcción lidera el buen comportamiento de la economía nacional, debido al incremento del PIB de obras civiles en 25,17% y al de las edificaciones en 12,55%.

El caso, como menciona Caicedo, de la CCI, es el camino y modelo que debe ser replicado en el sector de la ingeniería. "Los que quedan solos difícilmente compiten. El mundo de los negocios hace competitivos a los consorcios y a las empresas como Odinsa. Es un esquema en el que se combinan los esfuerzos de todos".
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