| 3/30/2007 12:00:00 AM

La fe que mueve al turismo.

Hace dos meses vinieron al país 10.000 turistas extranjeros para participar en la Misión Carismática Internacional en Bogotá. El evento dinamizó el turismo interno y demostró, una vez más, que alrededor de la religión se mueven grandes sumas de dinero.

Colombia se ha convertido en los últimos dos años en uno de los destinos más atractivos para el turismo religioso, como resultado de la gestión que vienen realizando empresas públicas y privadas nacionales para cambiar la imagen del país.

El sentir de los agentes de viaje y del mismo gobierno, es que el Divino Niño, la Virgen de Chiquinquirá, el Señor Caído de Monserrate y el Milagroso de Buga están haciendo verdaderos milagros en la industria del turismo colombiano, lo que está motivando también la construcción de más hoteles, especialmente en Bogotá, y la creación de nuevas propuestas para que un mayor número de extranjeros visiten el país.

Aleida Tabares, directora de Turismo Receptivo de Panamericana de Viajes, dice que la agencia recibe al año más de 3.000 turistas provenientes de Ecuador, Perú y Puerto Rico que vienen al país en plan de visitar sitios religiosos. "Hay quienes arman planes de fin de semana para pagarle alguna promesa al Divino Niño y otros prefieren quedarse unos días más para hacer un recorrido por las principales iglesias de Bogotá y luego desplazarse al Valle para orarle al Milagroso de Buga, que cada vez tiene más seguidores en el ámbito internacional", dice. Los planes pueden ir desde US$250 en adelante, dependiendo del tiempo de estadía y del hotel que seleccione el viajero.

No se tiene una estadística clara de cuántos turistas extranjeros vienen en plan de visitar templos o sitios religiosos, pero según las estadísticas del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en el año 2006 llegaron al país 1' 978.593 viajeros extranjeros por motivos diferentes a trabajo y estudio, lo que representa un crecimiento del 48,10% frente a 2005 cuando llegaron 1'335.946 turistas.

Según información del Banco de la República, las cifras de la balanza de pagos -al tercer trimestre de 2006- revelan que en 2006 ingresaron al país US$1.455 millones por concepto de turismo, US$337 millones más que en 2005, cuando ingresaron en este mismo período US$1.118 millones.

Los meses con mayores crecimientos fueron abril (período de Semana Santa), con 26,74% y febrero con 20,68%.

El año 2007 inició con buenos indicadores para el turismo internacional. A finales de enero vinieron al país 10.000 extranjeros para participar en el encuentro de la Misión Carismática Internacional que se realizó en Bogotá y, a nivel interno, se movilizaron 20.000 personas de diversas ciudades para estar presentes en el evento.

Hacia el sur del país también hay un fuerte desplazamiento de feligreses. El sacerdote Anselmo Argoty, párroco del Santuario de las Lajas en Ipiales, confirma que la presencia de feligreses extranjeros en la iglesia es cada vez mayor. "Viene mucha gente de Ecuador, Venezuela, Chile, Perú, Argentina y México. Esporádicamente también se han recibido visitas de gente de España, Italia, Francia, Rusia, Bélgica, China, Japón, Polonia, Canadá, Egipto, República Checa, Australia, Suiza, Noruega, Holanda, Estados Unidos, Taiwán, Inglaterra y Eslovenia", recuerda el sacerdote.

Monseñor Juan Miguel Huertas agrega que la alianza existente entre la Conferencia Episcopal y el Ministerio de la Cultura para exhibir bienes culturales colombianos en diversos lugares del mundo también despierta el interés de los extranjeros por conocer la cultura colombiana y está convencido de que el potencial de Colombia para el turismo religioso puede ser mayor debido a la riqueza cultural y patrimonial del país.

Según Proexport, sólo en Bogotá hay 28 iglesias de interés patrimonial, muchas de las cuales contienen bienes muebles de especial valor como obras de arte, pinturas, retablos, obras y tallas en madera.

También sobresalen en la capital la Sala de las Custodias que conserva el Banco de la República y las colecciones de los museos de Arte Colonial y de la Iglesia de Santa Clara. El Cementerio Central guarda los restos de personalidades y gobernantes del país y reviste interés arquitectónico y religioso.

En los alrededores de la ciudad existen también atractivos de carácter religioso como la Catedral de Sal de Zipaquirá, la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, los Ángeles de Sopó, el Santuario de la Virgen de la Salud en Bojacá y las Iglesias de Tunja.

Peregrinaciones fuera del país

El movimiento de colombianos hacia otros destinos también está creciendo debido a la baja en los precios del dólar, los planes de financiación y la motivación para ir en grupo a visitar templos religiosos en México y Europa.

Se ha vuelto común ver grandes pancartas a la entrada de las iglesias anunciando viajes a Tierra Santa y a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México.

Al final de las misas, los avisos parroquiales también incluyen la promoción de la peregrinación y el anuncio de planes de financiación para quienes quieran hacer parte del grupo de oración.

En algunos casos son las agencias de viajes las que buscan a los sacerdotes para armar paseo y les ofrecen un viaje por determinado cupo que consigan para la peregrinación. En otros casos son los mismos eclesiásticos los que organizan el evento y luego contratan con algún operador turístico los servicios. Esto se hace también al interior del país para ir de una ciudad a otra a visitar algún templo.

Jean Claude Besudo, presidente de Aviatur, lleva por lo menos 1.000 colombianos en peregrinación a Tierra Santa cada año y atiende también solicitudes de comunidades que buscan paquetes turísticos para viajar a diversos destinos del país.

Los agentes de viajes coinciden en que la temporada de Semana Santa es una de las más fuertes para el turismo en general, incluido el religioso, pero llaman la atención en cuanto a que durante todo el año hay una dinámica sostenida por parte de personas del común y de comunidades religiosas para viajar en grupos de peregrinación.



Dólar vs. visas

La alta demanda de viajeros locales e internacionales ha significado la apertura de nuevos negocios del turismo tales como hoteles, restaurantes y empresas de transporte especializado.

Según Oscar Rueda, viceministro de Turismo, actualmente la mayoría de las operadoras de turismo receptivo ofrecen paquetes religiosos en su portafolio de promoción y servicios, pero las especializadas están principalmente en Cali, algunas dirigidas por miembros de comunidades religiosas.

En otros casos, las agencias de viajes locales se están uniendo a operadores internacionales para coordinar la logística de los turistas y planear una agenda adecuada a las expectativas de quienes se apuntan en alguno de los planes religiosos.

Pero si bien el dólar está dinamizando el turismo internacional, Alberto Rueda, empresario de Otur, comenta que los requisitos exagerados de las embajadas para otorgar visas se ha convertido en un obstáculo para el negocio, porque se las niegan a muchas personas que se inscriben en los planes, a pesar de contar con los recursos para hacer parte de la peregrinación.

Rueda, de Otur, quien lleva 25 años en el negocio del turismo, afirma que el turismo religioso está creciendo de una forma muy atractiva pero -dice- es necesario buscar fórmulas para que se disminuya la tramitología y sea más fácil llevar a los grupos a los lugares santos.

Otur realiza dos viajes al año a Tierra Santa con grupos de 30 personas en promedio. "Hay ocasiones en las que sale un tercer grupo con un mayor número de personas, pero no es fácil por la expedición de las visas", señala.

El turismo hacia los lugares de interés religioso puede crecer mucho más. Para la muestra, los cálculos de la Universidad de Barcelona en España revelan que cada año los centros de culto religioso reciben alrededor de 250 millones de personas. La cifra permite entrever el gran tamaño de este negocio, que casi se podría considerar como bajado del cielo.
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