| 3/30/2007 12:00:00 AM

La estrategia de la EEB

La compra de Ecogas ha generado polémica sobre el efecto que tendrá esta operación en las finanzas de capital. ¿Qué busca la Empresa de Energía de Bogotá?

La Empresa de Energía de Bogotá EEB es hoy el más importante patrimonio empresarial con que cuenta la capital: la joya de la corona. Gracias a los recursos que producen las compañías donde tiene inversiones y a los numerosos procesos de reducción de capital de Codensa y la misma EEB, Bogotá ha obtenido casi $4 billones en la última década, recursos que permitieron, entre otras cosas, el desarrollo de la infraestructura de la ciudad y un aumento en la inversión social durante las últimas administraciones.

Desde su capitalización y transformación hace 10 años, esta empresa dejó de ser una operadora, para convertirse en el primer holding del sector energético colombiano, con inversiones en importantes y sólidas empresas, administradas por multinacionales como Codensa, Emgesa, Gas Natural y otras, operadas por compañías locales como Isagen.

Sin embargo, con la adquisición en diciembre pasado de la Transportadora de Gas del Interior TGI (empresa que recibió los activos, derechos y contratos de Ecogas), la EEB dejó de ser tan solo inversionista, para convertirse nuevamente en operador, ya que si bien hoy en día administra Transcogas, esta es una compañía muy pequeña. La compra de TGI ha generado polémica, no solo porque se piensa que la EEB cumple un mejor papel invirtiendo en compañías operadas por profesionales, sino porque -lo más importante-, el precio pagado por TGI (superior en 13% al del inmediato competidor), y la decisión de endeudarse para pagar esta compra, le pueden estar quitando recursos a la ciudad que podrían destinarse a inversión social e infraestructura.

Los contradictores, a la cabeza de los cuales se encuentra el exministro de Hacienda Rudolf Hommes, consideran que fue un error estratégico para la empresa y para Bogotá.
 
"El sector público no tiene por qué ponerse a invertir recursos de esa magnitud en algo que va a hacer el sector privado. Es más importante hacer inversiones en educación, salud, acueducto o cualquier otro tipo de inversión social que generaría rentabilidades superiores para el bienestar de la ciudad", afirma Hommes. Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá, tampoco está de acuerdo. "No me parece que la función del gobierno sea la de hacer negocios como la adquisición de Ecogas. Si así fuera, deberíamos destinar parte del recaudo tributario a comprar acciones en la Bolsa de Nueva York. El gobierno debe usar sus recursos para mejorar la ciudad, su calidad de vida, su competitividad, de manera estructural, con inversiones que la hagan mejor no solo ahora sino en el largo plazo".

A pesar de las críticas Astrid Martínez, presidenta de la EEB, defiende la compra de TGI. Para ella, la operación, antes que deteriorar la inversión social del Distrito, la fortalece, en la medida en que la compañía se consolida como una empresa líder en el transporte de energía. "Es un legado de solidez para las finanzas distritales, porque es un acto de responsabilidad fiscal de largo plazo. EEB será el soporte de inversión social que va a tener Bogotá en las próximas administraciones", afirma.

El debate
En últimas, el debate de fondo es sobre cómo se invierten los recursos públicos y si cabe dentro de la función de una empresa estatal hacer inversiones de este tipo. Por eso, el monto de la operación y la forma en que se financiará, están en el centro de la polémica.

Las críticas al proceso empezaron desde el mismo momento en que se destaparon los sobres y finalizó la subasta. La propuesta de compra de EEB fue contundente: $3,25 billones, suma que superó ampliamente la que hizo el Consorcio Prisma Energy - Promigas, que fue de $2,88 billones. Si se compara la suma con la que ofrecieron los Fondos de Pensiones ($1,96 billones), que tenían la primera opción de compra, la diferencia es todavía mayor. Para el gobierno nacional, esta fue la transacción del año, pero no faltaron los críticos que consideran que se pagó demasiado y que la EEB tuvo que incurrir en un alto nivel de deuda, ya que tendrá que contratar un préstamo por US$1.500 millones para respaldar la compra.

Según Hommes, el costo social de no haber invertido tal cantidad de dinero en educación, nutrición e inversiones sociales es mucho más alto que cualquier rentabilidad financiera. "Los niños que no alimentaste hoy no se recuperarán, por lo que significan una generación perdida. Eso, traído a cualquier tasa de descuento daría un valor presente negativo. El costo de oportunidad es muy alto", agrega.

La EEB considera que, tanto el precio como el nivel de deuda son manejables, y que no comprometen los recursos que le debe girar a Bogotá.

Con respecto al precio, Martínez asegura que éste fue el producto de un análisis responsable que duró más de un año, durante el cual trabajó un equipo conformado por Sumatoria, como banquero de inversión, Posse, Herrera y Ruíz en lo jurídico y el banco ABN AMRO, en la estructuración financiera de la oferta. Además, contaron con expertos en la revisión de los contratos y los activos de Ecogas.

Mientras banqueros de inversión que asesoraron a los otros jugadores afirman que el precio pagado por la EEB fue alto, banqueros ajenos al proceso afirman que el precio no es exagerado; si bien por múltiplos está en los rangos más altos. Explican que la diferencia en el precio, con lo ofrecido por los Fondos de Pensiones, se puede deber a que éstos no estaban sujetos a contraoferta sino a un precio mínimo no revelado por el gobierno y, además, a que podrían estar buscando rentabilidades más altas, al igual que los inversionistas extranjeros.

En cuanto a las preocupaciones por el mayor endeudamiento, Martínez afirma que la adquisición de Ecogas fue una operación totalmente apalancada con un crédito con la banca internacional avalado por la Nación y que no se afectan los dividendos que se giran al distrito. Esto es así porque la deuda queda en cabeza de la nueva empresa en un 70%, suma que se paga de su propio flujo de caja. "En la estructuración financiera se mantuvieron los dividendos proyectados y no se consideraron reducciones de capital. Además, los flujos crecían a tasas moderadas con una visión poco optimista del negocio y no se consideraban expansiones de la red" afirman fuentes de la Contraloría, entidad que avaló el negocio.

Sin embargo, los críticos consideran que la capacidad de servicio de la deuda es finita y con la compra se está copando un buen espacio, lo que le va a generar un menor crecimiento de dividendos a la ciudad.

Para los defensores, la EEB era una empresa poco apalancada y, con la operación, su nivel de endeudamiento pasó del 3% al 24%. Dadas las escasas posibilidades de crecimiento en transmisión, comprar TGI era una oportunidad única para consolidar la operación en transporte de energía e incrementar los ingresos para los accionistas en el largo plazo. Además, como el transporte es un monopolio regulado (se remuneran los activos a una tasa de retorno preestablecida) los ingresos son estables y de bajo riesgo, si bien no son muy altos. Por esa razón, afirman que no hay ninguna para temer que no se pueda pagar el préstamo con el flujo de caja de TGI.

El futuro
De todos modos, la EEB anunció que realizará una emisión en el mercado internacional de bonos corporativos para refinanciar el crédito con recursos de más largo plazo. Además, se inscribió en el programa de emisores de la Bolsa de Valores de Colombia con el fin de buscar alternativas de financiación en el mercado de capitales durante el próximo año. Es más, Martínez está planeando llevar a TGI a bolsa en no menos de dos años, para lo cual habrá que construirle una trayectoria a la empresa.

Sin duda, esto le permitirá generar mayor transparencia en resultados y gestión, así como darle liquidez al patrimonio del distrito y mejorar su estructura financiera.

Por otra parte, la empresa tiene un ambicioso y estratégico plan de expansión. Las compañías del grupo, con inversiones cercanas a los US$1.000 millones en el período 1998-2006, tienen inversiones proyectadas por un valor similar para los próximos 10 años. Por su parte, el monto de inversiones de TGI, en los próximos 7 años, será de US$156 millones para ampliar infraestructura de transporte y sistemas de almacenamiento.
 
Durante este año planea invertir US$40 millones y aumentar su participación en el segmento de transmisión de electricidad de 7% a 10% mediante la compra de una línea de transmisión en el país y culminar la segunda línea de conexión con Ecuador. Además, estará atento a las oportunidades de inversión que se presenten en la región, donde hay varios proyectos de interconexión. "Los activos de TGI son estratégicos y permiten grandes oportunidades de crecimiento dada la expansión que se espera de la demanda de gas en el mundo" afirma Rodolfo Guzmán, Director de Arthur D. Little en Houston.

Por último, Martínez piensa que la compañía sí tiene el conocimiento en la operación de transporte de gas, pues son socios de Transcogas, que atiende la demanda de Bogotá y sus alrededores. De hecho, planean fusionar a TGI con Transcogas, con lo que quedaría prácticamente con la mitad del mercado de transporte de gas. Hay que recordar que EEB es socia de la multinacional española Gas Natural. "Y en caso de ser necesario, al menos tres firmas del sector energético están buscando convertirse en nuestros socios", afirma Martínez.

También considera que el transporte de gas es similar en lo administrativo y logístico al del transporte de energía, donde la experiencia es mayor. En el mundo es común encontrar empresas de energía - gas. Todo esto se refleja en el hecho de que la operación de TGI ha continuado sin perturbaciones de ninguna clase, pues se ha hecho con los mismos funcionarios.

Para muchos la EEB es probablemente una de las experiencias de privatización y relación público-privada más exitosas que ha experimentado el país, pues de una empresa que hace diez años era un problema, se pasó a una que es socia de empresas como Codensa y Emgesa. El debate y el escrutinio público celoso tienen su lado bueno: obligan a la empresa de energía bogotana a hacer una administración impecable de su nueva adquisición, a cumplir la oferta de salir a bolsa en un plazo breve y a convertir las utilidades de este negocio en beneficios sociales para la ciudad.
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