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La Corporación cuenta con un servicio de financiación, en el que ofrece diversas modalidades de créditos blandos para apoyo a microempresas, educación y mejoramiento de vivienda. El padre Diego Jaramillo encabeza la operación.

| 7/24/2009 12:00:00 AM

La estrategia del Minuto

Gracias a la creación de comunidades, El Minuto de Dios se ha constituido en un grupo social que tiene en las donaciones masivas su principal fortaleza.

El Minuto de Dios encontró en la generación de comunidades un modelo económico exitoso que le ha permitido consolidar su labor en la construcción de Vivienda de Interés Social (VIS) y crear un grupo social formado por ocho corporaciones que, ante todo, busca el desarrollo integral de las personas y de sus familias. "Todas las entidades forman una gran familia de obras que se interrelacionan. No está jurídicamente constituida, pero la llamamos Organización Minuto de Dios", comenta el padre Diego Jaramillo, presidente de la Organización.

Aunque no es el jugador más grande del mercado -el año pasado entregó 935 soluciones de vivienda en 11 departamentos- la Organización juega un papel, reconocido por los gremios, en la regulación de precios de la VIS y en dar acceso a vivienda digna a familias que no podrían ni siquiera recibir el subsidio del Gobierno. Y esto lo logra con un esquema de alianzas con grandes empresas y de masificación de donaciones que ha sido reconocido incluso por la Universidad de Harvard.

Para María Isabel Silva, presidente de la Lonja de Bogotá, el trabajo que realiza la organización también ayuda a mitigar la invasión ilegal de predios y a evitar que la población sea víctima de constructores piratas. "Al no tener ánimo de lucro, las fundaciones que promueven la VIS, como El Minuto de Dios, ayudan a regular el precio final del inmueble. Los diseños de las áreas comunes contemplan aquellas comodidades y entretenimiento que los hogares no pueden tener en sus bienes privados, con lo cual ayudan a que cada miembro de la comunidad tenga un desarrollo acorde con su edad", dice.

A su vez, un consultor en finca raíz explica que las viviendas de la Organización, que están a cargo de la Corporación Minuto de Dios, llegan hasta quienes las necesitan realmente; contrario a lo que sucede con los subsidios tradicionales que en ocasiones son tomados por personas que los ven como una forma de inversión.

Gran parte de la población más necesitada no toma los subsidios para la VIS, pues simplemente no cumple con los requisitos y con las condiciones económicas que exigen las corporaciones para otorgar créditos hipotecarios. Según un estudio de la facultad de economía de la Universidad del Rosario, el 44% de los hogares urbanos no tiene vivienda propia, de esta cifra el 77% devenga ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos y el 66,2% realiza actividades informales. De ahí que la labor de la Organización sea destacada por sus competidores.

Alianzas y donaciones

En sus 57 años de vida, El Minuto de Dios ha logrado desarrollar un sistema institucionalizado de recolección de donaciones entre los ciudadanos, que van desde el tradicional banquete del millón, en el que cada participante debe entregar esa suma para poder asistir, hasta la recolección de centavos en las grandes cadenas del comercio. El año pasado, por ejemplo, tan solo con los recursos obtenidos a través de las 'vueltas' donadas por los clientes en Carulla Vivero y las donaciones recibidas en los cajeros electrónicos de Davivienda, la Corporación recogió $1.089 millones. "Buscamos, a través de campañas en supermercados y cajeros electrónicos, pequeños ingresos pero de forma masiva", comenta el padre Jaramillo.

Así por ejemplo, a comienzos de la década, el Minuto le propuso a Carulla-Vivero dar la posibilidad a las personas de donar sus 'vueltas' para la construcción de viviendas para los más necesitados, cuando el Gobierno obligó a los supermercados a dar el cambio exacto a sus clientes. Gracias a esta fórmula, recaudó $295 millones durante el año pasado.

Cabe anotar que, a través de la donación de las 'vueltas', Carulla-Vivero recolectó más de $811 millones que también beneficiaron a otras la organizaciones Fundación Soldado Herido, Fundación Tejido Humano y la Campaña Navidad.

El Minuto de Dios también tiene alianzas con corporaciones bancarias, como Servibanca y Davivienda, para incluir en sus cajeros automáticos una opción que permite a sus clientes realizar donaciones de $500 ó $2.000 en sus operaciones bancarias. Solo en Davivienda, la contribución al Minuto de Dios a través de su red de cajeros fue de $794,7 millones el año pasado.

Junto a esto, la Corporación realiza actividades puntuales en empresas e instituciones educativas, para que empleados o estudiantes realicen donaciones. "Algunos colegios realizan una actividad llamada jean day, donde cada estudiante dona $2.000 para asistir de particular a clase. Hemos llegado a recolectar $16 millones en una sola jornada", dice el padre Jaramillo.

La Organización también cuenta con alianzas con grandes empresas y organismos internacionales y locales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Unión Europea, Fonvivienda, Caja de Vivienda Popular, Organización Mundial para las Migraciones y la Agencia Presidencial para la Acción Social, entre otras.

Estas alianzas ayudan a que El Minuto de Dios cuente con recursos adicionales para emprender proyectos prioritarios más puntuales. Por ejemplo, gracias a la financiación de Cideal y la Unión Europea, el Minuto comenzó un plan de retorno colectivo de población desplazada en el departamento del Magdalena para reubicar a 200 familias, promover iniciativas productivas y adecuar su infraestructura.

En estos convenios también participan empresas a través de donación de elementos que ayudan a dotar las viviendas. Entre estas se encuentran Whirlpool, que entrega algunos electrodomésticos; Area Loft, con muebles, y Spring, con colchones. "También tenemos una campaña llamada 'Ladrillo a ladrillo', en la que cualquier persona puede donar el valor de uno o dos ladrillos para la construcción de una casa", dice Jaramillo.

Adicionalmente, las demás corporaciones de El Minuto de Dios (ver recuadro) contribuyen con sus excedentes a las obras sociales de la Organización, dentro de las cuales la vivienda es una de las más importantes. "El criterio de manejo económico no es solo la autosostenibilidad, sino la generación de excedentes que nos permitan reinvertir en la obra, crecer, mejorar las plantas físicas e invertir en nuevas tecnologías", dice Juan Carlos Soler Peñuela, director ejecutivo de la Corporación Educativa Minuto de Dios.

En total, la Corporación invirtió el año pasado $2.300 millones en la entrega de 935 soluciones de vivienda, con un esquema en el que se le subsidia el 90% del valor a la familia, pero se la compromete a trabajar por la comunidad y a generar espacios para su propio desarrollo. Los beneficiarios deben realizar trabajos comunitarios, participar en cursos gratuitos de formación y velar porque sus hijos no dejen los estudios. "Para generar una mayor apropiación de la vivienda y promover la participación, una vez entregada la vivienda, la familia se compromete a hacer un aporte en dinero equivalente al 10% del inmueble o del mejoramiento realizado, en cuotas mensuales", comenta Iván Fernández Bossio, gerente general de la Corporación Minuto de Dios.

El modelo de gestión de la Organización Minuto de Dios es un ejemplo de cómo se puede trabajar con las comunidades para canalizar recursos provenientes de los ciudadanos hacia programas que mejoren la calidad de vida en las poblaciones más vulnerables. Un trabajo que se vuelve indispensable en tiempos de crisis.

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