| 9/14/1998 12:00:00 AM

La corporación sin centro

El futuro pertenece a las empresas que logren estructurarse alrededor del conocimiento, la gente, los valores y la coherencia.

La figura del grupo empresarial que gira alrededor de una sola empresa, e incluso de una sola persona, forma parte del folclor del capitalismo. En todos los países hay grandes compañías de éstas, fundadas por hombres de negocios de visión mítica y valores inigualables, cuyo estilo de administración perdura por generaciones.



Sin embargo, para estas empresas hay una mala noticia: si no cambian profundamente su cultura, van a quedarse en el pasado. El futuro le pertenece a la corporación sin centro, es decir, a los grupos de estructura plana que funcionan como redes de negocios interdependientes, de servicios compartidos y de alianzas estratégicas, en la cual el conocimiento y las mejores prácticas fluyen rápidamente hacia donde se les necesita y donde reina una "nueva sociedad" con el personal.



El liderazgo en las corporaciones sin centro está distribuido por toda la red de negocios. En Colombia, el Sindicato Antioqueño es el grupo económico que más se acercaría a esta concepción. Está conformado por una red de empresas que se apoyan mutuamente y en la cual no hay un centro que dicte la totalidad de las políticas del negocio. Se dan oportunidades de servicios compartidos entre las unidades de negocio. Las entidades financieras del grupo, por ejemplo, son el apoyo económico de las empresas del sector real. Y hay un pequeño núcleo, integrado por cuatro personajes que definen las prioridades estratégicas y de inversión.



Para dar una estructura adecuada a la corporación sin centro se deben manejar cinco elementos claves:



Las unidades de negocio. Cada una de ellas tiene que contribuir a la creación de valor, mediante el intercambio de mejores prácticas, conocimientos y habilidades.



Los servicios compartidos. En la medida en que los negocios se vuelven más especializados y competitivos, los servicios de apoyo también deben serlo. Separarlos del negocio y ganar ventajas de especialización y escala por medio del "outsourcing" es una alternativa que emerge con fuerza.



La gente. El conocimiento y la competitividad de la empresa radican en la gente, en la capacidad del recurso humano para identificar oportunidades, desarrollar nuevos productos e implementar estrategias competitivas exitosas.



El conocimiento. Es estratégico en la medida en que permite a la empresa hacer algo significativamente mejor que otras. La corporación sin centro desarrolla redes de conocimiento ("intranets") para acumular y aprovechar lo mejor a escala mundial.



La coherencia. Son los numerosos vínculos y relaciones que mantienen la corporación unida, moviéndose hacia una visión común.



Los líderes empresariales que logren desarrollar este nuevo modelo serán los ganadores del milenio. Decirlo es más fácil que lograrlo, pues la tarea implica cambios profundos en la cultura. Pero es la única salida que les queda a las grandes organizaciones para aprovechar las ventajas del tamaño manteniendo la agilidad y la iniciativa de sus competidores más jóvenes.
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