| 5/1/1997 12:00:00 AM

La carrera óptica

Por más que intenta escabullírseles, los velocistas de la fibra óptica tienen a Telecom a tiro de as. El ganador, sin embargo, será otro: el usuario.

Imagínese a Estados Unidos tratando de adivinar si la Unión Soviética ha inventado ya la última bomba capaz de aniquilarlos. En lo que es sin duda una carrera contra el tiempo, la estrategia está en anticipar el primer movimiento del contrario.



Algo similar ocurre ahora en la carrera por la supremacía de las telecomunicaciones en Colombia: por un lado, está la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom, que defiende sus viejos feudos; y, por otro, un aguerrido grupo de perseguidores -públicos y privados- que estrechan la ventaja cada día, con la ayuda de los grandes conglomerados mundiales. ¿La recompensa? Un negocio de telecomunicaciones que se calcula en US$2.500 millones.



Como resultado de esta intensa y competida batalla, en menos de un año, el futuro de Colombia será otro y convertirá al país en uno de los entornos informáticos más prometedores del continente. Pero como ocurre con los secretos de Estado, pocos están enterados.



En el punto central de esta batalla se agita el tema de la red troncal nacional de fibra óptica, cuyo tendido se hace a un ritmo insospechado. El ancho de banda de la fibra, diez veces más espacioso que el mejor sistema de transmisión tradicional, permitirá incrementar los servicios de telecomunicaciones a toda la población, pero en especial a los sectores productivo y de servicios.



Al decir de un experto, la demanda ya no es por un teléfono para conversar, sino por una batería de servicios que va desde la larga distancia y la televisión por suscripción, hasta la multimedia, el envío de datos, la conexión a Internet y la videoconferencia, entre otros. "Puedo asegurar que, en menos de un año, el país va a tener una plataforma de comunicaciones que nadie se imagina", dice José Joaquín Zuluaga, especialista de planeación de Empresas Públicas de Medellín, EPM, la segunda gran rival en el campo de batalla.



Lo que tampoco se imaginan es el intenso forcejeo en que se han trabado los operadores colombianos por llegar primeros al creciente número de usuarios. En el juego utilizan técnicas de ataque y contraataque, calculadas y arriesgadas acciones políticas, hábil y cuidadoso manejo de los medios de comunicación y, ante todo, una estudiada capacidad para golpear por sorpresa.



El detonante es la inevitable apertura de las telecomunicaciones, que domina un gigante estatal como Telecom, entidad que, desde el punto de vista administrativo y tecnológico, no está a la zaga. En términos laborales, sin embargo, arrastra unos pesados compromisos pensionales y políticos que no sólo afectan la estructura interna de la empresa, sino el verdadero desarrollo de las telecomunicaciones en Colombia.



Por otro lado está su natural defensa de un mercado que, por décadas, dominó sin amenazas. Telecom está en la actualidad en régimen de competencia y es más fácil conocer cualquier secreto de Estado que sus planes para afrontar la inevitable lucha por el mercado local de telecomunicaciones, que tiene en la larga distancia nacional e internacional el más codiciado broche de oro del sector.



El archivo secreto de la fibra óptica se activó hace cerca de tres años, con el anuncio de que las telecomunicaciones en Colombia se abrirían a nuevos operadores. Las primeras interesadas fueron compañías regionales, como Empresas Públicas de Medellín, EPM, y las Empresas Municipales de Cali, Emcali, con un nivel de desarrollo relativamente alto en el promedio nacional. Como mínimo, querían la tajada de mercado que les corresponde en el occidente colombiano, pero con enlace a Bogotá.



En un principio, examinaron el tradicional sistema de microondas, que Telecom utiliza para conectar centros urbanos en la difícil topografía colombiana. Y descubrieron dos hechos: primero, que las frecuencias útiles para montar redes de microondas en Colombia están en poder de Telecom; segundo, que para operar el sistema se requieren una serie de estaciones repetidoras, localizadas en puntos estratégicos de las tres cordilleras, sobre los cuales, de nuevo, Telecom, Inravisión y las Fuerzas Militares ejercen control supremo. "Para una empresa nueva, interesada en prestar el servicio de telecomunicaciones vía microondas en Colombia, la tarea era casi imposible", dice Zuluaga.



Pero las EPM, Emcali y la ETB de la capital colombiana insistieron ante la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones y expresaron clara y enfáticamente sus opiniones: ¿cómo puede abrirse la larga distancia si no se pueden garantizar las frecuencias ni la ubicación de las repetidoras?



Airados, comenzaron a pensar en una alternativa y, al mismo tiempo, descubrieron que el sistema de microondas era cuestión del pasado. Usuarias del espacio radioeléctrico, la capacidad de las microondas es limitada, tanto como la de los satélites. Había, entonces, que mirar hacia el futuro, o sea, poner el ojo en la fibra óptica.



Pero la idea, antes que salvar el obstáculo, tendió otras barreras en el camino. Las entidades regionales se reunieron varias veces para definir las etapas de un posible proyecto de fibra óptica entre Cali, Medellín y Bogotá.



En eso estaban cuando Telecom se enteró del proyecto y, sin dudarlo, puso el suyo en marcha, con una mayor dimensión. Además de Bogotá, Cali y Medellín, la red troncal nacional de fibra óptica de Telecom beneficiaría a otras 23 ciudades, en el centro, sur, occidente y norte del país. Y es que Telecom pensó que si no actuaba rápido, perdería la partida frente a sus competidoras regionales y correría el riesgo de quedar por fuera del mercado de las telecomunicaciones.



Los directivos de Telecom hallaron la justificación perfecta para no retroceder: simple y llanamente, como operador líder, le correspondía anticiparse a los cambios tecnológicos. En cambio, las empresas locales tropezaron con dos inconvenientes: tener que convencer a mucha gente y decidir qué poner en ella, pues, aparte de la telefonía básica, no había en ese momento libertad para ofrecer otros servicios con valor agregado.



Lo cierto es que la red de las entidades regionales sigue pendiente -avanza más rápido de lo que sus protagonistas están dispuestos a admitir-, mientras que la de Telecom ya proyecta entrar en servicio a finales de este año.



En concreto, Telecom labora en 36 frentes de trabajo, con el concurso directo de unas 2.500 personas. Según Gabriel Peñalosa, gerente de fibra óptica de la empresa, la malla nacional cubre una ruta de 3.200 kilómetros, con un costo de inversión de US$140 millones. El tramo Bogotá-Cali, que ya debería estar listo, tiene un pequeño tramo pendiente porque no se han recibido las autorizaciones respectivas del Distrito Capital. Esto muestra cómo proceden algunos en esta guerra para aventajar o frenar al contrincante.



Una vez se complete, por la red de Telecom pasarán 33 mil circuitos adicionales que, sumados a los 53 mil existentes, representarán un incremento del 70% de la capacidad instalada de la compañía estatal. La diferencia es que la nueva plataforma de fibra estará acondicionada para el transporte de señales de televisión, televisión por suscripción, videocomunicaciones, transporte de multimedia, voz, transmisión de datos a alta velocidad, redes de datos corporativos en tiempo real para instituciones financieras, globalización de la educación y redes telemédicas, venta a distancia por catálogo, consulta de bibliotecas, correo electrónico de alta velocidad y acceso a Internet, entre múltiples aplicaciones.



Acompaña a Telecom en esta gigantesca obra -que se considera la más grande en toda su historia- un grupo de poderosas firmas internacionales, como Mitsui & Co., en la instalación y puesta en funcionamiento de los equipos necesarios para conformar la red; Siemens S.A.; Alcatel Cabel S.A.; Bell Telephone Manufacturing Company y Sirti SPA, en el suministro y puesta en operación del cable, las ducterías, las canalizaciones y las obras civiles.



Por ahora, Telecom carece de socio estratégico para la operación, pero Peñalosa calcula que será uno de los tres grandes: Global One, Concert (integrada por MCI, British Telecom y Telefónica de España) o AT&T. "Esta participación no sólo es inevitable, sino vital", dice Peñalosa. Y con el tono de quien entiende razones, admite que, si se abstiene, corre el peligro de no sobrevivir.



Alvaro Zuluzga, presidente Emtelco S.A.

Como el riesgo es igual para sus contrincantes regionales, los esfuerzos de EPM y Emcali están orientados a montar su red de fibra óptica paralela entre Bogotá, Medellín y Cali antes de un año. Hoy avanzan más seguros que antes por un grupo de recientes medidas aperturistas en áreas como la televisión, los servicios de valor agregado y el alquiler de redes portadoras, todos ya aprobados por el gobierno o en proceso de reglamentación.

EPM y Emcali ya definieron sus líneas de negocio para alquilar su red de fibra óptica a los programadores de televisión local, regional y nacional. El entusiasmo va tan lejos, que EPM se convertirá en operador de televisión por cable en el área metropolitana de Medellín. Para éste y otros proyectos de valor agregado está ampliando su red de fibra óptica en el Valle de Aburrá, en más de 500 kilómetros. El propósito es llegar con fibra óptica al máximo número de usuarios finales.



El costo del proyecto, que se entregará en octubre, será de US$7 millones. Y para complementar su portafolio, EPM opera uno de los más eficientes y económicos servicios de Internet en el mercado.



En 1994, EPM creó -junto con su colega del Valle del Cauca y con la participación de los Fondos de Empleados de EPM y de Interconexión Eléctrica S.A., lo mismo que de la Asociación de Ingenieros y Profesionales al Servicio de Emcali- la empresa Emtelco S.A., con sede en Bogotá y que presta servicios de telecomunicaciones en los niveles metropolitano, nacional y global. Uno de los primeros actos de Emtelco fue crear la red pública de datos Multinet, que utiliza conexiones digitales para transportar información entre sitios remotos y en tiempo real.



Con su lanzamiento oficial el próximo 15 de mayo en Bogotá, Emtelco apunta a clientes individuales y corporativos, que prefieren exclusividad en sus comunicaciones normales y, en lo posible, no pasar por los congestionados circuitos de microondas de Telecom. En esta modalidad se incluyen clientes como las entidades financieras, que buscan confiabilidad en el envío de transacciones electrónicas entre oficinas. Así mismo, Emtelco lanzará el primer servicio de Internet nacional, con el nodo central en Bogotá.



"Definitivamente, ya hay servicios para transmitir por medio de una red paralela de fibra óptica", dice Zuluaga, de EPM. Y, por último, en una jugada estratégica para aprovechar al máximo su expansión en infraestructura, la entidad antioqueña acaba de abrir operaciones en la capital colombiana mediante EPM Bogotá, que colocará, en los próximos diez años, 95.000 nuevas líneas telefónicas, con una inversión de US$120 millones, 100 de los cuales corren por cuenta de la compañía japonesa Itochu Co.



Augusto Márquez, presidente de Tv Cable Bogotá

Prueba del auge que ha tomado la fibra óptica en Colombia es la notoria disminución en el costo del producto y de los equipos afines para la transmisión y conversión de los pulsos de luz en señales eléctricas y viceversa. De US$10 el metro hace cinco años, la fibra óptica ha bajado a US$3. Aunque los costos de los equipos se mantienen altos, también han descendido. En la primera etapa de su red de fibra óptica alterna, entre Bogotá, Medellín y Cali, EPM y Emcali piensan invertir US$10 millones, repartidos en equipos y cableado. Parte del ahorro se halla en la casi segura participación de ISA, entidad que aportaría sus torres de energía para el tendido de la fibra.

Pero la temperatura se siente más allá de los tradicionales operadores de telecomunicaciones. Tv Cable Bogotá terminará este año un tendido de 2.000 kilómetros en la capital, para completar así un total de 300.000 suscriptores.



La fibra le permite ya a Tv Cable Bogotá vender un paquete de productos que incluye, por ahora, 60 canales de televisión, 30 canales de música, Internet y, hacia fines de este año, telefonía básica por fibra. "Quien gana esta batalla es quien entre primero al hogar, y creemos que lo estamos logrando", dice Juan Pablo Londoño, director de mercadeo de Tv Cable.



La estrategia que diseñó Augusto Márquez Tono, el presidente de Tv Cable Bogotá, consiste en que la empresa pase "de vender servicios de televisión a transformarse en una compañía de telecomunicaciones". Durante ese proceso se invertirán unos US$250 millones, que la ubican como la red privada más grande de América Latina y la tercera del continente. En tecnología, Motorola es el principal aliado de la firma de entretenimiento bogotana, con participación accionaria de El Tiempo, Caracol, RCN y Datos y Mensajes.



Una vez cumplida la etapa capitalina, Tv Cable Bogotá piensa incursionar en otras ciudades, en alianzas estratégicas con nuevos operadores. Varios contactos se han sostenido ya con EPM, que sabe mucho de telecomunicaciones, pero poco de operación de televisión por suscripción. No se descarta, incluso, que el Sindicato Antioqueño supere sus temores de hacer negocios con entidades públicas y también participe en los negocios que están saliendo a flote por intermedio de EPM.



En una escala más modesta, Cali ha realizado una actualización similar a la bogotana, mediante el tendido de una red híbrida -fibra óptica y coaxial- por parte de Cablevisión, que pertenece al grupo editorial del periódico El País. Esta red ronda ya los 150 kilómetros tendidos, por los cuales se pasará también televisión, música, Internet y telefonía básica. Cablevisión cubre 20.000 hogares pero espera desarrollar a plenitud su capacidad instalada, para atender a 150.000. Para todos los proyectos, dice su gerente Alvaro José Lloreda Garcés, se realizarán alianzas locales, regionales, nacionales e internacionales.



Todo este agitado panorama ocurre sin que se haya liberado aún el servicio de larga distancia nacional e internacional, tras el cual correrán las grandes multinacionales de telecomunicaciones. "Es inevitable que sea este año", dice Douglas Velásquez, coordinador de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones. Sólo está pendiente encontrar la fórmula para que, con la venta de licencias y otras operaciones, se pueda crear un fondo que asegure el pago de la deuda pensional de Telecom, que se calcula en US$2.100 millones, frente a unos activos de US$2.800 millones.



Juan Pablo Londoño, director de mercado de Tv Cable

Con una reducción de tráfico internacional del 27%, como resultado de la agresiva entrada de servicios originados desde Estados Unidos, Telecom tiene un punto débil en la carrera por la supremacía. Pero al margen de que el primero en llegar sea Telecom, EPM, Emcali o la ETB, y sus respectivos socios extranjeros, el panorama pinta indiscutiblemente atractivo para el usuario, que -debido a la creciente oferta de servicios- terminará pagando menos por más. Y ése es, a la larga, el mejor trofeo en la dura competencia.
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