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Incursionar en los negocios financieros es la nueva actividad del empresario y propietario de El Espacio, Pablo Ardila

| 6/22/2011 6:00:00 PM

La carrera por El Espacio

La venta del periódico sensacionalista más importante de Colombia no solo llegaría a los US$40 millones. También podría cambiar el rumbo de la prensa popular y gratuita.

El anuncio sobre una eventual negociación de acciones del diario El Espacio causó sorpresa entre los aficionados a Juan Sin Miedo y los crucigramas, dos de las más tradicionales secciones de este periódico bogotano. Por su historia, por su circulación, por su enfoque, esta empresa se convirtió en una de las fichas claves del periodismo amarillo colombiano.

Sin embargo, la competencia se puso a mordiscos. La aparición de otros títulos como Q'hubo y de formatos gratuitos en la prensa popular como ADN hizo que la torta de este negocio se apretara. Muchos se preguntan si lo del diario El Espacio es simplemente la crónica roja de una muerte anunciada.

El sex appeal de este periódico no solo está relacionado con su marca, sino también con sus activos. Solo el lote sobre la Avenida Eldorado, al occidente de Bogotá, es un atractivo interesante para más de un inversionista inmobiliario. Su equipo de pre-prensa está a la "vanguardia", según Pablo Ardila, propietario del periódico. Por su parte, la rotativa, aunque no es de última generación, representa una solución para cualquier medio que tenga necesidades de impresión.

A todo esto hay que sumarle el valor de su nombre, que tiene un posicionamiento enorme. El Espacio es muy fuerte en punto de venta. De hecho, de acuerdo con el último estudio general de medios EGM 2011-1, el periódico El Espacio se ubicó como el sexto más leído, con 395.000 lectores, creciendo 65.400 lectores; es decir, 19,8% con respecto a la ola anterior 2010-3.

Si las cifras son tan positivas, ¿por qué quieren vender El Espacio? Sustancialmente, por dos motivos, según explica Pablo Ardila: primero, es necesario pasar la hoja para incursionar en otros negocios en el exterior y, dos, un diario de este tipo necesita un nuevo aire en diseño y contenido para subsistir.

La urgencia de renovarse queda en evidencia por las cifras de los últimos años. El reporte de la Superintendencia de Sociedades muestra que el año pasado El Espacio dejó pérdidas por $543 millones, una situación que no se registraba desde el año 2006, cuando los números rojos llegaron a $1.033 millones. Esto fue así porque los ingresos operacionales cayeron estruendosamente, al pasar de $11.134 millones en 2009 a $8.216 millones en 2010.

Esto muestra que el diario está en un punto de inflexión y que todo lo que ocurre en el mercado ha empezado a afectar sus cifras.



Los chiviaron

Uno de los puntos de quiebre de la prensa sensacionalista se dio en 2002, cuando El Colombiano de Medellín creó La Chiva, un nuevo formato de prensa amarilla. Ante su éxito, el proyecto fue importado a Bogotá, inicialmente en la localidad de Kennedy. El éxito fue tal que los principales y más serios periódicos regionales decidieron unirse para impulsar esta propuesta en sus ciudades. Al crecer el negocio, adoptaron una marca unificada: Q'hubo.

La marca ha resultado todo un éxito y hoy circula en 16 ciudades. Esa realidad ha empezado a cambiar los balances de las empresas de medios. Por ejemplo, actualmente 12% de los ingresos de El Colombiano (propietario de la marca Q'hubo Medellín) provienen de este nicho popular. En el caso de El Heraldo, Vanguardia Liberal, La Opinión o La Tarde, ese porcentaje puede subir fácilmente a 25%. El atractivo para estas empresas es que producir un diario sensacionalista no exige de mayor infraestructura. El negocio es redondo porque con una estructura microempresarial con nueve periodistas, dos diseñadores y dos fotógrafos, se logran ingresos de una empresa mediana.

Si la Encuesta General de Medios (EGM) evaluara la lecturabilidad de los Q'hubo bajo la sombrilla de una sola marca y sumando las ciudades, muy posiblemente tendría una cifra de lectores similar a El Tiempo.

"El gran problema por resolver es que los grandes anunciantes no quieren que su marca este asociada a un mar de crímenes, violaciones y sangre. El gran reto es seducir a esos clientes", dijo uno de los directivos de un periódico popular.

Por lo pronto, la fórmula comercial de la prensa es vender avisos en conjunto: los gerentes comerciales ofrecen paquetes de avisos en varios periódicos de una misma casa editorial, incluido el título de prensa amarilla.

La guerra de la prensa popular tiene otros campos de batalla: los periódicos gratuitos. Primero fue ADN, de El Tiempo y Planeta, que ha sido todo un éxito y tiene hoy una lecturabilidad de 1,3 millones personas. Eso hizo que el grupo de El Colombiano se pusiera las pilas para ofrecer una marca también gratuita y ya adquirió una nueva rotativa por US$800.000 con la que planea hacerle competencia a ADN. El nombre de este producto es Publimetro y se empezará a distribuir en el segundo semestre del presente año.

Una apuesta de este tipo demuestra que el sector está más vivo que nunca y que la prensa viene buscando nuevos espacios, empujada por internet y las nuevas tecnologías. La venta de El Espacio podría ser la oportunidad para que la oferta de estos títulos se mantenga, porque todo indica que los lectores siguen interesados en esta clase de formatos. Esa es una noticia confirmada.

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