| 6/23/2006 12:00:00 AM

La bolsa global

Arrancó la carrera de las bolsas por conquistar el mundo. Los jugadores revelan sus estrategias y las reacciones no se hacen esperar.

Las bolsas de Estados Unidos están de compras por el mundo, y no es sorpresa que algunos mercados accionarios europeos estén a la espera del mejor postor. Incluso hay movimientos en el viejo continente y hasta los australianos muestran intenciones de participar. Hay una clara tendencia por abarcar un mayor volumen de transacciones y nadie se quiere quedar sin una tajada del ponqué.

Aún no hay un mercado de valores trasatlántico. Pero en lo corrido de este mes, el naipe se destapó casi por completo y todo parece indicar que por fin Estados Unidos y Europa estarán unidos por un gran corredor de transacciones. Después de una temporada de intensas negociaciones y la presentación de comunicados que desmentían un rumor u otro, el NYSE Group y Euronext llegaron a un acuerdo sobre su fusión. El 1 de junio se informó sobre un arreglo definitivo entre el gigante estadounidense y la bolsa que reúne operaciones de París, Amsterdam, Bruselas y Lisboa. El gran competidor del NYSE Group, que también estaba detrás de Euronext, era la Bolsa Alemana (Deutsche Börse).

Pero —sorprendentemente, y a pesar de la comunicación oficial del pacto— la bolsa alemana todavía guarda esperanzas de interponerse en el acuerdo. La Deutsche Börse, bajo el comando de Reto Francioni, tiene todavía la fuerte intención de adquirir la bolsa paneuropea. Por ejemplo, en una conferencia en Nueva York en junio 9, Mathias Hlubek, director financiero de la compañía, explicó que la Deutsche Börse tiene la posibilidad de hacer ofertas más atractivas para quedarse con Euronext.

De cualquier manera, las presiones para que Euronext siga dentro de Europa (y que se combine con la bolsa alemana) provienen de todos los flancos. El 8 de junio, Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, le dijo a Le Monde que a Euronext le convendría más quedarse dentro de su región que buscar alternativas externas. Esta sutil sugerencia vino acompañada por la posterior (e inesperada) intervención del presidente de Francia, que afirmó abiertamente que se opone a la fusión con NYSE. El 12 de junio, Jacques Chirac dijo ante todos los medios presentes, "no escondo el hecho de que apoyo la solución francogermana por razones de principio y lamentaría si esta solución no se adoptara finalmente".

Lo que hay detrás

Pero esta fusión es solo una de las jugadas que están sobre la mesa. Por su parte, Nasdaq realizó en marzo una oferta para adquirir la bolsa de Londres (LSE), otro intento por conectar los dos continentes. Según la BBC, la simple oferta provocó una subida en la LSE del 30%, pero Nasdaq fue rechazada, aunque podrá volver a intentarlo dentro de 6 meses.

Las jugadas en Europa incluyen la de la bolsa de Suiza (SWX), detrás de la bolsa alemana o de Eurex, el mercado de opciones y futuros más grande del mundo. SWX ya cuenta con la bolsa alemana como una aliada y podría hacer de la bolsa del Norte de Europa una nueva socia. Cabe anotar que Euronext a su vez adelanta conversaciones con la Borsa Italiana (Milán). Hace 6 años, la bolsa de Suecia había intentado adquirir la LSE hostilmente, pero también con resultados negativos. Y en la segunda mitad de 2005, el Macquarie Bank of Australia trató de hacer lo propio. Sin embargo, la más apetecida es la Bolsa de Londres, que sigue solitaria.

¿Qué hay detrás de tanto movimiento? La explicación tiene dos caras. Por un lado, hay claros beneficios de construir una bolsa de semejantes proporciones. Por el otro, la diferencia entre los escenarios estadounidense y europeo genera incentivos para ofrecer servicios financieros conjuntamente. Así lo explica Marshall E. Blume, profesor de finanzas de Wharton, en el portal de su universidad.

Una gran bolsa busca economías de escala y reducir costos de transacción. Al ampliar su rango de acción, la bolsa atrae más empresas para que coticen y, en efecto, más compradores y vendedores para que participen en ella. Al incrementar el volumen de transacciones, se facilita el encuentro entre los agentes del mercado y el flujo de información es más eficiente. Entonces se aumenta la liquidez, lo cual permite que los precios de las acciones reaccionen con mayor rapidez y precisión ante los cambios del mercado.

Europa tiene muchos mercados de valores. La mayoría de ellos todavía no permite realizar la totalidad de transacciones de manera electrónica. Esto implica ciertos costos de transacción. Adicionalmente, los agentes institucionales que transan enormes paquetes de acciones necesitan altos niveles de liquidez, niveles que solo se ofrecen en las grandes bolsas.

La realidad estadounidense es distinta por el tamaño de sus bolsas y por su normatividad. Después de la fusión de la NYSE con Archipiélago Holdings de Chicago, se creó el NYSE Group Inc., que desde marzo cotiza en bolsa. El problema para NYSE era que no era totalmente electrónica y tampoco manejaba un mercado de derivados. El otro monstruo es Nasdaq, cuyas transacciones son totalmente electrónicas, y también cotiza en bolsa. Pero las reglas de juego a las que responden este par de jugadores y las demás bolsas de la primera economía del mundo, se conocen por ser estrictas y exigentes. Una es la ley Sarbanes-Oxley, que exige la costosa auditoría de las firmas y deja en cabeza de sus ejecutivos la responsabilidad de la veracidad de su información financiera. La otra es la Trade Through Rule, que busca integrar un único mercado nacional estadounidense. Precisamente, el pasado 14 de junio, el grupo estadounidense se pronunció para darles tranquilidad a las compañías europeas, que le temen a la posibilidad de que la regulación estadounidense les sea impuesta.

Dado que la Bolsa de Londres es 100% electrónica y tiene menor regulación que la de Estados Unidos, Nasdaq hizo su famosa oferta de marzo y tal vez vuelva a repetirla en octubre. Por ahora, la delantera la lleva el NYSE Group.

Una vez decantado el alboroto en Europa y definidas las estrategias de NYSE Group y Nasdaq, el mundo debe prepararse para otro gran salto: Asia. Resta por preguntarse si los argumentos políticos podrían llegar a tener algo de incidencia en el mundo de los negocios de la bolsa, lo cual por el momento parece ser improbable.
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