| 4/13/1998 12:00:00 AM

Jugada maestra

Con la compra de Occel, Peter Burrowes demostró una vez más que es un negociador estrella. Se quedó con el control de la compañía a un precio de ganga.

Burrowes se la jugó y ganó. El gerente de Comcel siempre supo que sería el único comprador en el martillo de Occel y su trabajo, por tanto, era asegurarse de que el precio base fuera bajo. Por un lado, logró convencer a los vendedores de que era mejor fijar un precio reducido, que atrajera compradores. Pero por el otro, asustó a los posibles compradores anunciando a los cuatro vientos que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por quedarse con la empresa. Esta postura era verosímil, pues las ganancias de unir a Occel con Comcel son grandes. Temiendo que en la puja el precio de venta subiera en exceso, los potenciales competidores resolvieron simplemente no participar.



El precio base por el 62,2% de las acciones de Occel como lote único se fijó en $275 millones, equivalente a un precio por acción de US$5,34. La transacción inicial se hizo por este valor. Pero el valor que finalmente se pagó fue de $302 millones, ya en el paquete se incluyó un 10% adicional correspondiente a otros accionistas que quieran sumarse a la operación, como se permite en los martillos de bolsa. En este caso quien vendió fue Amcel, que pertenece por partes iguales a EPM y el Sindicato Antioqueño, con lo cual Comcel terminó comprando el 68,4% de la compañía.



El precio logrado fue excelente, US$46 por habitante, mientras que en octubre Bell South pagó en Sao Paulo US$135 por habitante sólo por la licencia y Celumóvil se retiró de la bolsa de Nueva York, porque no pudo obtener más de US$58 por habitante.



En la operación se obtuvo el control además de un gran potencial de crecimiento, dadas las sinergias que existen entre las compañías. Con esta adquisición, Comcel se convierte en la compañía celular más grande del país. Comcel tiene el 55% del mercado potencial del occidente colombiano.



Los otros inversionistas potenciales conocían las sinergias de Comcel con Occel y sabían que Burrowes estaría dispuesto a pagar un precio alto por la compañía, dados los beneficios que ellas le representan. Esto terminó espantando al resto de inversionistas, pues la participación en el martillo les habría quitado tiempo y plata, corriendo un riesgo muy alto de perder. El comprador natural era Comcel.



Qué sigue



Cuando se dice que Peter Burrowes es un gran jugador, no se está hablando en vano. En los años que lleva en la presidencia de Comcel ha logrado posicionar a esta compañía como la número 1 en el mercado de los celulares en Colombia. Hacia adelante, todo será oportunidad y crecimiento.



Para Burrowes es fundamental aprovechar las ventajas de tener las dos compañías y lograr la optimización de los recursos. Primero se hará el proceso de integración y luego se fusionarán. Los resultados de la operación se empezarán a ver en los estados financieros en los próximos 6 a 18 meses, ya que necesariamente la suma de estas dos empresas tiene que ser mayor que dos.



La definición del nombre de la nueva compañía se va a llevar a cabo con una investigación de mercado que determinará cuál es la marca con mayor acogida en el país, al estilo de lo que hicieron el BIC y el Banco de Colombia.



Con esta nueva operación en el negocio de los celulares, se avanza en la consolidación de este sector. Comcel entra a la región de Occidente y entrará muy pronto a la región de la Costa. Burrowes ya le tiene el ojo puesto a Celcaribe, que opera en Cartagena, Santa Marta y Barranquilla. Esta compañía, que controla Millicom con un 80% de la propiedad accionaria, ya entró en conversaciones con Comcel y es muy probable que el negocio se concrete este año.



La consolidación permite ganancias en eficiencia, lo que debería redundar en mayores beneficios para el consumidor. Hay, sin embargo, grandes riesgos. Cuantos menos operadores haya, menor será la competencia y, por tanto, menor será la necesidad de ofrecerle alternativas favorables al consumidor. Este podría ser un desarrollo negativo para los Personal Communication System, PCS, un sistema tecnológicamente más avanzado y que debería competir duro con los celulares. Pero cuando se tienen pocas empresas con mucho poder, hay que esperar que las presiones para impedir la entrada de los PCS serán grandes.
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