| 10/16/2013 6:00:00 PM

Tierra prometida

Proyectos para el sector lechero y de servicios públicos comenzaron a concretarse entre Israel y Colombia. Ahora, ese país quiere entrar a la Alianza del Pacífico.

Cultivar papa en La Guajira, hacer rentable el negocio lechero y reducir el despilfarro de agua, son solo algunos de los aportes en los que trabaja el gobierno de Israel con Colombia.

En diálogo con este medio, el embajador de Israel en Colombia, Yoed Magen, explicó que los dos países tienen tantas afinidades políticas y económicas que no resulta complicado sacarle provecho al TLC recientemente suscrito.

El conocimiento y experiencia de Israel en el cultivo de alimentos en pleno desierto es uno de los temas de cooperación más interesantes. “Con la modificación de semillas, riego por goteo y una tecnología de invernaderos simple, es posible cultivar este tipo de suministros en desiertos como La Guajira”, aseguró el diplomático.

Las zonas áridas de la Región Caribe, como La Guajira, tienen el potencial para convertirse en un laboratorio agrícola y despensa de esa zona del país. El proyecto parece ir en serio. Hace unos meses viajaron a Israel los alcaldes de Fonseca, Maicao, Uribía y Manaure con el propósito de conocer en el sitio este tipo de innovaciones y desarrollos agrícolas.

Si las cosas marchan bien y hay voluntad política en el Ministerio de Agricultura colombiano y en los municipios, La Guajira puede volverse autosuficiente en productos agrícolas en el mediano plazo.

Leche y agua a la lata

Otro de los proyectos en los que se trabaja con el gobierno israelí tiene como propósito incrementar la producción lechera en el departamento del Atlántico. En Israel las vacas producen entre 40 y 42 litros al día, mientras en la Región Caribe colombiana la cifra no supera los 2,5 litros. “De hecho, son las mismas vacas, pero es necesario cambiar muchas cosas en la cadena de producción. Una vaca soportando temperaturas de 35 o 38 grados nunca va a producir la leche que se necesita. También es necesario revisar la calidad de las pasturas y hasta la forma como se lleva a cabo el ordeño”, dijo Magen.

El proyecto prevé la construcción de una granja de demostración y la llegada al país de técnicos israelíes que asesoren la tarea de optimización comercial. Uno de los obstáculos por vencer es la cultura propia del campesino colombiano que impide cambios drásticos en la forma de producción, de allí que se requiera una acción fuerte y decidida del Ministerio de Agricultura.

Las empresas de Israel también están interesadas en trabajar con las empresas de servicios públicos colombianas para optimizar el consumo de agua y la tecnología para potabilizar el líquido.

Algunos cálculos indican que 40% del agua potable que consumen los colombianos se desperdicia, en eso hay que aprender mucho de otros países, como Israel, en donde el agua sí es un preciado líquido.

En el año 2016, Israel prevé que la totalidad del agua que consuman sus habitantes provendrá de plantas desalinizadoras. “También somos líderes mundiales en tecnología para reutilizar el agua y especialistas en la fabricación de sensores para evitar las fugas en tuberías”, dijo el Embajador.

Los resultados ya se empiezan a concretar. La petrolera Pacific Rubiales adjudicó a la israelí Nirosoft un contrato por US$100 millones para depurar 500.000 barriles diarios del agua que se extrae en los pozos petroleros del Meta.

Magen también habló del potencial que tiene la industria y el agro colombianos para vender en Israel. Sin embargo, la oferta de Colombia en ese país es más limitada debido a que se producen muy pocos productos con valor agregado. Se habla de posibilidades concretas para llevar carne, azúcar, panela, pulpa de frutas naturales y flores exóticas. También proveemos carbón y hay expectativas en el sector textil.

Para Israel, Colombia es el principal socio estratégico en América Latina y por ello el TLC es solo un paso para afianzar las relaciones. En ese sentido, Dinero supo que ese país está muy interesado en hacer parte de la Alianza del Pacífico, integrada por Colombia, Chile, México y Perú.

Pocas son las voces que se oponen al TLC con Israel, en parte porque son economías que se complementan bien, pero es necesario acelerar y mejorar el trabajo en Proexport para aprovechar mejor este tipo de ventanas que se abren.
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